viernes, octubre 29, 2004

Indultos, recompensas y omertá

La petición de indulto a Rafael Vera puede entenderse como una manera de comprar su silencio. Pero acaso también como una forma de retribuirle por los servicios prestados al PSOE. En ese caso, ¿de qué servicios hablamos? ¿Cuándo han sido prestados? Y ¿con qué resultados?
Si por algo se está caracterizando este Gobierno es por su alto sentido del agradecimiento. Uno a uno, todos los que han colaborado en la tarea, que parecía imposible, de aupar al PSOE al poder tras las elecciones del 14 de marzo están recibiendo el agradecimiento del Gobierno en forma de prebendas y premios administrados por el propio Gobierno o por sus epígonos mediáticos de PRISA y Tele5, aunque cada vez es más complicado diferenciar al uno de los otros. Por ejemplo, Rosa Regás, activista notoria de aquella monumental campaña de mentiras que fue el “No a la Guerra”, ha sido recompensada con el cargo de Directora de la Biblioteca Nacional; Aitana Sánchez Gijón, que mostró su ineptitud como Presidente de la Academia del Cine y que capitaneó una algarada de actores pastueños en el Congreso, en vez de recibir la sanción que en Derecho esa actitud merecía, fue obsequiada deprisa y corriendo con un papel en una serie de Tele5 (serie que, de puro infumable, ha sido retirada de la parrilla de la cadena); qué no decir del Gran Wyoming, quien en pago por su campaña permanente desde hace años en Tele5 y la SER ha sido galardonado con un programa en la propia Tele5 ¡y otro más en TVE!; no olvidemos, en fin, a Almodóvar, pregonero de las manifas sadamitas (cuidado: he escrito sadamitas, que nadie piense mal) y propagador de la especie falsa y calumniosa de que el Gobierno del PP “se planteó suspender las elecciones”, quien en vez de ser procesado ha llegado a un sabroso acuerdo con PRISA para vender sus películas en DVD junto con El País después de prepararse el terreno y retirarlas de los videoclubs.

Ahora resulta que un grupo de prebostes de la vieja guardia del PSOE, de ese PSOE que pasará a la historia por la corrupción y el crimen de estado, capitaneados por su gran jefe y tótem jerárquico Felipe González, piden el indulto para Rodríguez Colorado y para el inefable Rafael Vera, a quienes el Supremo ha confirmado la sentencia impuesta en instancias anteriores por apropiarse de cuantiosas partidas de fondos reservados. Pocos días antes, por cierto, el propio Vera había enviado una carta en el más puro estilo cosa nostra, llena de circunloquios, de claves ocultas y amenazas veladas, que ha sido publicada por el diario del Régimen, exculpándose de los delitos que se le imputan con una desfachatez nunca vista. Y tampoco conviene olvidar que todo esto sucede pocos días después de que uno de los máximos responsables del terrorismo de estado, Rodríguez Galindo, salga también de la cárcel con un cambio de régimen tramitado por la vía de urgencia.

Como uno es muy mal pensado, no puede evitar ligar estos hechos con otros, reconocidos por todos los implicados: que Rubalcaba se mantuvo en contacto con Vera en las fechas inmediatas al espantoso atentado del 11 de marzo, y que Galindo fue visitado por Barrionuevo y Corcuera la tarde misma del atentado; precisamente Vera y Galindo, cuyos conocimientos tanto sobre ETA como sobre la Policía y la Guardia Civil (donde aún conservan contactos abundantes y estrechos) son innegables, y eso para no mencionar a Rodríguez Colorado, ex Director General de la Policía Nacional sobre parte de la cual tantas sospechas se están vertiendo en relación con el 11 de marzo. Si algo parece claro es que la tristemente célebre Banda de Interior está de vuelta, y el hedor inconfundible de su modus operandi contamina desde hace meses el patio político: no hay más que tomar nota de los esperpénticos episodios vividos en la Comisión del 11-M, con el portero Garrudo confesando chuscamente que su declaración estaba preparada por el socialista Martínez Sanjuán, o los documentos manipulados y con tachones, chapuzas que nos traen a la memoria al Capitán Kan, el vídeo de Exuperancia, el medio huevo de Roldán y la nómina de los espías olvidada en casa de los espiados.

Pero ¿hasta qué punto está de vuelta la Banda de Interior? ¿Es su regreso la consecuencia de la victoria del PSOE, o es su causa, o una de sus varias causas?

Casi todos los observadores están interpretando que el indulto a Vera y a Rodríguez Colorado, que cada vez cuenta con más adhesiones entre el PSOE, puede ser una forma de comprar su silencio en relación con todo lo sucedido hace ya más de quince años a cuenta del GAL y del saqueo de los fondos reservados; una forma de Omertá. Sin embargo, no podemos descartar que dicho indulto, lo mismo que la excarcelación de Galindo, sean refinadas maneras de premiar servicios prestados por éstos al PSOE, acaso en fechas mucho más recientes de lo que podamos pensar. Al fin y al cabo, como todos los precedentes enumerados demuestran, este Gobierno es muy agradecido, y al contrario que Roma, sí paga traidores.

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posted by Freelance at 1:39:00 a. m.