sábado, octubre 09, 2004

La Falacia Ecologista

Allá por el año 1997, un joven profesor de estadística de la Universidad de Aarhus y militante de Greenpeace llamado Bjorn Lomborg leyó en la revista Wired una entrevista realizada al eminente economista Julian Simon, conocido por sus corbatas espectaculares y por ser el azote de los neomalthusianos. En la entrevista, Simon afirmaba, con su habitual optimismo contagioso, que el medio ambiente planetario, lejos de empeorar, mejoraba a ojos vistas, y que el catastrofismo imperante en materia de sostenibilidad carecía de fundamento. Lomborg leyó aquella declaración de principio con indignación creciente, y su corazón de ecologista hirvió de cólera: se iba a enterar el neoliberal ese de Simon de lo que era bueno.

Ni corto ni perezoso, Lomborg tomó a su curso de estadística de la Universidad y les formó en grupos de trabajo, dedicado cada uno a la toma y explotación de datos en una materia: recursos naturales, precios de las materias primas, crecimiento de la población, acceso a aguas limpias, calentamiento, índices de contaminación, etc. No paró en gastos el amigo Lomborg, porque pagaba la Universidad y, además, estaba decidido a demostrar lo que era obvio: que la Tierra corría un grave peligro por culpa del desarrollo desmedido y rapaz imputable al perverso neoliberalismo.

Concluido el curso, Lomborg y sus alumnos ordenaron, tabularon y expusieron en forma de conclusiones toda la ingente montaña de datos que habían recopilado. Absolutamente pasmados, hallaron que esos datos, obtenidos de fuentes dispersas, fiables y, en general, poco sospechosas de servilismo hacia el malvado capital, ratificaban punto por punto las afirmaciones de Simon. El medio ambiente había mejorado de forma notoria en los últimos 30 años, a pesar de que el desarrollo industrial había experimentado un crecimiento espectacular. Todos los negros augurios propalados por los apóstoles del ecologismo catastrofista eran falsos, es más, eran rotundamente contrarios a la terca realidad.

Lomborg hizo entonces algo que no todo el mundo hace, y que sin duda le honra: ante las concluyentes pruebas, reconoció que había vivido equivocado. Compiló toda su investigación y dio a las prensas en 1999 un libro titulado El ecologista escéptico: estudio sobre el real estado del mundo, donde con un rigor nunca antes empleado se demostraba que el medio ambiente de la tierra no empeora, sino que mejora de forma muy consistente de 30 años a esta parte.

Desde la publicación de la traducción inglesa en el año 2001, Lomborg se ha convertido en la bestia negra de los ecologistas. Empleando los métodos estalinistas que les son propios, los guerrilleros verdes de Greenpeace o los burócratas del World Wildlife Fund se han dedicado a propalar todo tipo de ataques ad hominem contra Lomborg, y a sabotear sus actos y conferencias, conscientes de que su trabajo les ataca donde más daño les hace. Sin embargo, más allá de lo que los gurús del catastrofismo subvencionado puedan decir, la obra de Lomborg permanece como un poderoso y honesto referente de la verdad: esa verdad que nos dice que el hombre que trabaja y comercia en libertad no es un enemigo del planeta, sino, como hubiera dicho Julian Simon, su más poderoso e influyente aliado.

NOS HEMOS MUDADO. AHORA ESTAMOS EN HTTP://WWW.FREELANCECORNER.NET. PUEDES ENCONTRAR ESTE MISMO ARTÍCULO ALLÍ, E INCLUSO DEJAR TUS COMENTARIOS.

posted by Freelance at 10:23:00 p. m.