lunes, noviembre 01, 2004

Esperando a la Censura

La noticia no es nueva: el Portaaviones de PRISA quiere quedarse con el mar para él solito, y los minúsculos botes independientes que a duras penas capean el temporal le molestan mucho, y quiere echarlos a pique. ¿Cómo? Reinstaurando la censura.

Ya se han comentado sobradamente en estos medios los mensajes inequívocos lanzados desde PRISA y sus satélites contra las bitácoras de contenido liberal, de las que ésta es, seguramente, el más reciente y reducido ejemplo. Primero fue Cebrián quien pidió controles en Internet para que la prensa digital sea "tan respetable, fiable, creíble y rigurosa como lo es la prensa de papel"; se supone que el criterio de respetabilidad y fiabilidad de este individuo consistirá en comparar a Aznar con Ben Laden, en utilizar la tragedia del 11 de septiembre para hacerse propaganda o en inventarse la existencia de terroristas suicidas en el 11M; todos los medios de Internet que no compartan estos criterios de veracidad informativa deberán ser “controlados” según parece desprenderse de las palabras del ilustre Académico, que dan la impresión de haber sido sacadas de una novela de Orwell.

Sin embargo, se llevó la palma el artículo de Fernando Berlín, director de radiocable.com, publicado en El País de 30 de septiembre de 2004.

Insisto que no quiero abundar mucho más en el asunto, y recomiendo a cambio de lectura de los excelentes artículos de Daniel Rodríguez Herrera en Libertad Digital (1 y 2), de Franco Alemán en Barcepundit, de Juan Ramón Rallo en Todo un Hombre de Estado o el de Manel Gozalbo en esa extraordinaria bitácora como es Hispalibertas. Sin embargo sí creo que merece la pena hacer dos precisiones que acaso no estén desprovistas de interés.

En primer lugar, llama la atención que, pese al sarcástico comentario de Berlín cuando afirma que “La galaxia (de pequeñas webs) está pasando desapercibida a los afectados”, parece evidente la extrema preocupación que nuestra existencia produce en el Imperio de Polanco. Desde luego que no les ha pasado desapercibida la notoria influencia que ha cobrado Libertad Digital (que sería algo así como “El Centro de Mando” de nuestras actividades, según la peculiar paranoia filototalitaria de Berlín y quienes como él piensan, acostumbrados a medir a los demás por su propio rasero), periódico que, en apenas un par de años, se ha convertido en el referente de opinión para muchísimas personas. Para quienes, como Berlín y el aparatchik de PRISA, interpretan el mundo en clave totalitaria, la existencia de un pensamiento diverso del propio representa, no el ejercicio saludable de un derecho, sino una amenaza a su supremacía, y les está poniendo de los nervios el hecho de que Libertad Digital sea el diario en Internet más leído en lengua española, que haya tenido más de 450.000 lectores en septiembre que se han descargado casi 12 millones de páginas, y que su crecimiento haya sido de más del 100% en los últimos seis meses (datos oficiales auditados por OJD). Por otra parte, esa galaxia de webs a la que el artículo hace referencia, cosecha cada día entre 10.000 y 20.000 visitas, número que no hace otra cosa que crecer, y además permite la plena interactividad entre sus autores y visitantes. Por tanto, Berlín puede mirar por encima del hombro a Libertad Digital y a quienes, de una u otra manera, encuadra el propio Berlín en la galaxia pero lo cierto es que nuestra existencia les preocupa.

Y es que la preocupación del Emperador y sus sicarios está justificada. Contra lo que se nos ha hecho creer, las elecciones del 14 de marzo no registraron una caída en el número de votos del PP, y la victoria del PSOE se cimentó en el voto de dos o tres millones de personas que fueron arrastradas por la terrible corriente de opinión manipulada desde PRISA, pero que son abstencionistas vocacionales, y cuyo impulso hacia el voto será muy difícilmente sostenible durante un periodo prolongado de tiempo. Comprobar que las convicciones de quienes nos oponemos a su Pensamiento Único no hacen sino fortalecerse y difundirse, mientras que su propio soporte electoral, hinchado artificialmente, está llamado a reducirse inmediatamente a su estado previo al 11M (como se comprobó en las elecciones europeas), necesariamente les tiene que haber forzado a una profunda reflexión. Y claro, a esta gente, cuando reflexiona, les salen los tics totalitarios de siempre, y lo único que se les ocurre es reimplantar alguna forma de censura.

Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención es el montaje paranoico de Berlín cuando dice: “Esta nueva verdad que se está fabricando no puede ser enfrentada con las mismas herramientas jurídicas y legislativas que se utilizaban hace 15 años. Dice Ugarte, hablando sobre terrorismo, que las nuevas fórmulas de organización en Red resultan inmunes a viejos mecanismos como la Patriot Act que emplea la Administración de Bush en su lucha contra el terrorismo”. Si somos capaces de entresacar el mensaje de la mala literatura de Berlín, nuestras bitácoras han de ser objetivo para la Justicia y la Legislación, es decir, han de ser reguladas y controladas; después se nos compara de forma mediata con el terrorismo y se considera que mecanismos del estilo de la Patriot Act ya no sirven contra nosotros, de modo que, por inferencia, llegamos a la conclusión de que Berlín tiene en mente otras fórmulas.

El mismo artículo donde se nos acusa de fabricar una realidad alternativa nos pinta como una especie de red de activistas clandestinos y peligrosos que utiliza la red para lanzar sus consignas, escondidos en el anonimato. Sin embargo, nada hay menos cierto, y eso sí que puede calificarse de verdadero montaje ajeno a la realidad de las cosas. Antes he citado cuatro o cinco artículos aparecidos en bitácoras liberales, obra todos ellos de personas identificadas, con nombres y apellidos, que no se esconden para dar su opinión porque todavía (y recalco: todavía) se sienten protegidos por un sistema de libertades donde las de opinión y expresión se hallan fuertemente garantizadas por nuestra Carta Magna. De esas más o menos 50 bitácoras que Berlín cita, la inmensa mayoría son obra de personas identificadas, normales y corrientes, que se ganan la vida con sus trabajos y escriben por afición y por compromiso moral, que en absoluto se esconden de nadie y que nada tienen que ver con ese ridículo mito de activistas cibernéticos de película de espías que PRISA intenta propagar, siguiendo la vieja táctica estalinista de no rebatir las ideas, sino atacar a las personas.

En la esquina superior derecha de esta bitácora está mi perfil, con mi nombre, mi fotografía y mi correo electrónico. Señor Berlín: no tiene usted que recurrir a sofisticados filtros ni a patrullas cibernéticas para encontrarme, porque no estoy escondido, como no están escondidos la mayoría de los autores de bitácora a quienes usted difama en su artículo sectario e intolerante. Lo siento, señor Berlín: no le vamos a dar el gusto de que nos persiga por los circuitos impresos como si fuera usted un Digimon justiciero digievolucionado en defensor del Pensamiento Único del Gran Timonel Polanco. Como dijo Camilo José Cela en una ocasión, estoy en mi casa, rascándome parsimoniosamente donde me pica, esperando a la censura. Venga usted a censurarme si es que tiene un poco de lo mismo que yo me estoy rascando.

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posted by Freelance at 1:08:00 p. m.