martes, noviembre 09, 2004

Hace 15 años, en Berlín.

Es cierto que la Historia se compone de procesos que abarcan periodos más o menos largos y que se gestan, muchas veces, durante siglos; sin embargo, también existen momentos culminantes, fechas concretas que, a la manera de hitos o piedras miliares, van jalonando dichos procesos. Hoy, 9 de noviembre, es una de esas fechas. Hoy hace 15 años que los ciudadanos de Berlín Este se lanzaron a despedazar el muro que, por espacio de otros 28, había mantenido dividida en dos mitades la ciudad y Europa entera: una mitad (la occidental) próspera y libre, y otra (la oriental) oprimida y miserable para vergüenza del mundo entero. Y la caída del muro de Berlín arrastró consigo, con toda su fuerza simbólica, el conjunto del vasto imperio Soviético.

He desempolvado un artículo que escribí en aquel entonces (en 1991) y que juzgo interesante colgar aquí, porque confrontar los vaticinios que en él se hacían con la realidad de hoy me llena de perplejidad.

----------------------------------------------------------------------------------
La liquidación del Comunismo

Los últimos acontecimientos ocurridos en todo el orbe comunista, que tanto han agitado la opinión pública, nos han ilustrado definitivamente (como si la trayectoria de tantos años no fuese bastante) sobre el verdadero talante y la verdadera talla ideológica e intelectual de la doctrina de la hoz y el martillo.

Los primeros ideólogos del Comunismo comprendieron que la fe religiosa era su enemigo mayor, y empezaron por desterrar a Dios de la conciencia de las gentes. Sus sucesores prosiguieron esa obra, empleando un procedimiento más sutil: se apropiaron del espacio que el defenestrado Dios dejase, llenándolo con pequeños semidioses espurios: en vez de apelar a la Razón, recurrieron de nuevo a la Fe. Así, todo lo que no figurase en las páginas de Marx, o de Lenin, era falso; las efigies de los nuevos dioses presidieron, omnipotentes, desde las aulas y despachos hasta las cabeceras de los diarios; ofender la memoria o las ideas de los padres revolucionarios no era tan sólo un delito: era un sacrilegio, castigado muchas veces con la muerte. En el mejor de los casos, esta forma de actuar demuestra un fanatismo, una ignorancia y una falta de rigor intelectual asombrosos; en el peor, ha sido un escudo tras el cual se han querido disimular los intereses más bastardos contra la libertad y la dignidad de los individuos, a los que se sojuzgaba (y se sojuzga: no olvidemos que aún quedan una China, una Cuba comunistas) en nombre de una manipulación ideológica y una revolución inexistente, cuyo cacareado Paraíso no acaba nunca de llegar.

El estrepitoso derrumbe del Comunismo originario, el soviético, ha hecho sentir sus retemblores hasta los más distantes rincones del mundo. Los antiguos dioses se han transformado, a ojos vistas, en diablos, sus sumos sacerdotes reniegan de ellos ostensiblemente de ellos y los forzosos fieles se dedican a decapitar sus efigies allí donde las encuentran. Con asombroso servilismo, los comunistas del resto de las naciones (de las naciones libres) se plantean, en vista del panorama, la conveniencia de disolverse, de huir de la quema y de cambiarse los collares, por más que sigan siendo los mismos perros. ¡Qué falta de independencia ideológica, de capacidad para la propia determinación política! Ha hecho falta que un pueblo distante se sacuda su pesado yugo para que aquí se empiecen a revisar las ideas y las conciencias. No sólo es oportunismo: es desilusión. Mientras hubo un inmenso país, sustentado por la fuerza de sus ejércitos, que enarbolaba la bandera de la hoz y el martillo, los comunistas del mundo se sintieron seguros, se sintieron parte de algo grande y sólido. Hoy, sus voces suenan ya muy disonantes, muy solitarias, y se plantean la desaparición. Lo de menos es plantearse si el Comunismo puede ser útil para el pueblo, ese no parece haber sido nunca el objetivo.

En resumen, estamos de enhorabuena. Un muro ha sido derribado y, aunque la reparación de los males requerirá mucho trabajo y mucho sufrimiento todavía, parece que los primeros pasos se están dando en la buena dirección. En cuanto a la disolución de los partidos comunistas de Occidente, mi decidido voto a favor; no por bobo mimetismo con el padrecito soviético, sino porque son un residuo perjudicial de la Historia, como el Nazismo, un residuo que conviene destruir, que afortunadamente está siendo destruido.

© EAF para “La Botella Universitaria”, 1991

----------------------------------------------------------------------------------

Si uno compara la situación que se reflejaba en este artículo con el presente, no puede por menos que sorprenderse. Aunque el Comunismo realmente existente, según la expresión de Suslov, ha dejado de ser una pesadilla para más de 300 millones de personas después de aquello, la ideología de izquierdas no sólo no ha desaparecido, sino que, tras unos momentos iniciales de desconcierto y de pavor, se ha reforzado. Con su energía, lucidez y abundancia de fuentes de costumbre, Jean-Fraçois Revel relata este sorprendente proceso en La Gran Mascarada. La caída del régimen soviético demuestra, para los modernos izquierdistas, el fracaso, no del Comunismo, sino de “la Guerra Fría” como estrategia fundamentalmente concebida por y en beneficio de los EE.UU. Sin reparar en lo absurdo y paradójico del planteamiento, los mismos que defienden esa tesis nos previenen contra los males sin cuento de la Globalización del Capitalismo, ya imparable sin el contrapunto que suponía la existencia del bloque del Este. Muchos nostálgicos de la Cheka y el Gulag, como por ejemplo Le Monde Diplomatique, siguen considerando que la caída del Comunismo ruso representó el final de una ilusión, dando pábulo a la extendida idea de que el Comunismo en sí es bueno, aunque su ejercicio real haya sufrido ciertas “desviaciones”. En el mundo actual, el fascismo ha desaparecido por completo; pese a todo, a finales de los 90, todo el mundo occidental se encarnizó contra la figura, ya irrelevante, del dictador Pinochet, y hasta el Politijuez Garzón removió Roma con Santiago para juzgarle en España con motivo del viaje del Carnicero de Santiago a Londres; justo en las mismas fechas, Fidel Castro se pavoneaba en Oporto con motivo de no sé qué Cumbre de Jefes de Estado, pero ni el Politijuez ni nadie osó pedir a Portugal su detención. En el ámbito de la política partidaria, en fin, la palabra fascista o su hermana mayor, nazi, son los insultos más graves que pueden propinarse a un adversario, mientras que son todavía muchos los líderes que se jactan de su pasado y su presente comunista, a pesar de que los genocidios del comunismo son ya verdades históricas fuertemente demostradas.

¿De dónde ha obtenido el Comunismo las energías para reciclarse, para renovarse, para reflorecer, fundamentalmente en Europa y en Suramérica? Razones no faltan: la extensión de la influencia soviética en Occidente, conseguida gracias al desembolso de miles de millones de dólares en pura propaganda, en financiación de dictaduras como la cubana o la etíope, o la ininterrumpida financiación de los Partidos Comunistas europeos y suramericanos, no puede desaparecer de la noche a la mañana, lo mismo que no puede desmontarse de un plumazo la auténtica oligarquía de la Izquierda en los ambientes universitarios, periodísticos y culturales, que son los principales centros de creación de opinión, y que se mantienen intactas, en parte, por soberbia intelectual y en parte por interés contante y sonante. Esa oligarquía reproduce, en pequeño formato, la que impuso la URSS en el pasado, con todo su sistema de vetos para quienes no profesan la ideología de izquierdas y premios, en forma de subvenciones y oportunidades de toda índole, para quienes sí la profesan. Pese a los cándidos buenos deseos que mostraba en 1991 el artículo reproducido más arriba, no será fácil remover las telarañas filocomunistas de los rincones de la Historia. De modo que tanto más dura será la lucha por conseguirlo.

En todo caso, hoy es fiesta en Madrid y, con permiso de la Patrona, yo lo que celebro es que hace 15 años los berlineses anhelantes de libertad tumbaron el Muro de Berlín. A su salud.

NOS HEMOS MUDADO. AHORA ESTAMOS EN HTTP://WWW.FREELANCECORNER.NET. PUEDES ENCONTRAR ESTE MISMO ARTÍCULO ALLÍ, E INCLUSO DEJAR TUS COMENTARIOS.

posted by Freelance at 1:33:00 p. m.