viernes, diciembre 24, 2004

Bitácoras, mentiras y dinero.

Me parece especialmente interesante el post colgado hoy por Manel en Hispalibertas, que a su vez enlaza otro de Poynter Online sobre todo aquello que los bloggers pueden (podemos) aprender de los periodistas profesionales. En dicho artículo se trata, de forma sistemática y muy clara, un asunto que sin duda ha sido objeto de las reflexiones de todos cuantos escribimos una bitácora con cierto afán de continuidad: la necesidad de adoptar determinados estándares de calidad y veracidad en los contenidos.

Para los bloggers españoles y europeos en general es especialmente interesante mantenernos sobre las rodadas dejadas por los bloggers americanos (que a los españoles nos resulta más sencillo conocer gracias a bitácoras como, sobre todo, Hispalibertas o Barcepundit), porque los autores de bitácoras de aquel país nos llevan una ventaja de un par de años. En ese sentido, es muy recomendable leer con atención el artículo de Poynter Online y extraer de él consejos prácticos sobre nuestra labor y modus operandi como bloggers.

Hace algunas semanas, Business Week publicaba otro interesante artículo sobre el Negocio de las Bitácoras, que creo muy útil ligar con el artículo ya citado de PO. En Estados Unidos, bitácoras como Instapundit o mayitpleasethecourt.net logran ya audiencias de más de 100.000 visitas diarias, superiores en realidad a las de muchos medios convencionales, y eso las ha convertido en una excelente oportunidad de generación de ingresos por la vía de la publicidad. Es también un tema de conversación recurrente en la blogosfera hispana el valor objetivo que pueda tener un enlace en Barcepundit, en Escolar.net o en Hispalibertas, tanto en el presente como, sobre todo, de cara al futuro inmediato. Dice el artículo de BW:

“Ahora, los anunciantes se están dando cuenta de que hay todo un mercado emergente en la blogosfera. Es ya un hecho que el crecimiento de la publicidad online estimado en el 35% este año superará de largo el crecimiento en el gasto en ningún otro sector de los medios de comunicación. Si a esto añadimos que alrededor del 11% de los usuarios de internet son hoy lectores inveterados de blogs, la blogosfera empieza a resultar poderosamente atractiva para los profesionales del marketing”.

Algunas de las compañías mejor situadas en el negocio online han reaccionado ya, y con enorme rapidez: Google con AdSense y BlogAds son dos buenos ejemplos, y a estas alturas es ya muy difícil, incluso en Europa, entrar en una bitácora con una media más o menos respetable de visitantes diarios que no cuente con varios banners publicitarios por los que su propietario recibe ingresos vinculados al tráfico que sea capaz de generar.

Sin embargo, está demasiado reciente la amarga experiencia de la burbuja tecnológica formada alrededor de las “punto com” como para lanzar las campanas al vuelo y pensar que todo el campo empieza a ser orégano a partir del momento en que Nedstats registra consistentemente mil o dos mil visitas diarias en nuestra bitácora. Pasada la euforia inicial, las bitácoras mantendrán la capacidad de ocupar su espacio en el mercado en la medida que mantengan la capacidad de aportar un valor real a sus lectores. Dicho valor no puede más que proceder de la cuidadosa selección de las fuentes y de la calidad al tratar y exponer los contenidos. Y deliberadamente evito entrar en implicaciones éticas (cualquier blogger que compruebe cómo su bitácora empieza a recibir otras visitas que las de los amigos y familiares siente, en mayor o menor medida, el vértigo de la responsabilidad, que es un impulso puramente ético), porque esa sería materia para una reflexión independiente y, en todo caso, distinta.

Es un hecho que cada vez más personas emplean las bitácoras y los foros como fuente de información y de formación: las audiencias crecientes implican posiciones cada vez más aventajadas en los motores de búsqueda, lo que significa que numerosos internautas que acuden a la red en busca de datos y noticias terminan en una bitácora. El rápido desarrollo de las tecnologías de sindicación de contenidos han permitido la correlativa fidelización de los lectores a determinadas bitácoras con cuyos contenidos se identifican, por razones ideológicas u otro tipo de afinidad. Sin embargo, si las bitácoras se convierten en simples fabulaciones, determinadas por la ceguera partidista o el fanatismo de sus autores, pronto serán descartadas por quienes realmente buscan información y conocimientos y, con ellos, por los anunciantes; una bitácora dedicada a desinformar o a lanzar bulos o rumores partidarios, o a recoger una y otra vez proclamas vacías podrá, sin duda, vivir su momento de gloria, pero no será capaz de mantenerse, salvo para un reducido nicho de mercado compuesto por fundamentalistas que difícilmente interesarán a largo plazo a los anunciantes.

Sin embargo, si las bitácoras se consolidan como instrumentos serios, con contenidos regularmente actualizados y bien construidos, con fuentes rigurosamente escogidas y con informaciones contrastadas, no sólo demostrarán su utilidad como medios no convencionales de información, sino que se garantizarán el beneficio que de ese servicio y de su valoración por parte del público cabe esperar en un mercado libre.

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posted by Freelance at 1:54:00 p. m.