miércoles, diciembre 15, 2004

El Presidente Marmota

Zapatero batió el récord de Aznar: casi quince horas de comparecencia ante la Comisión. Pero los excesos se pagan. Si bebes no conduzcas.
Esta especie de apagón informativo en que nos tienen sumidos los medios manejados por o sumisos al Gobierno (es decir, la práctica totalidad de los medios) nos mantenía medio ignorantes del viaje de Estado a Polonia que el Presidente del Gobierno tenía programado para ayer, y que fue suspendido por el cansancio de Zapatero después de su sesión, que un periodista deportivo habría calificado de maratoniana. Pero el viaje existía, y el Gabinete de Presidencia ha tenido que cancelarlo deprisa y corriendo.
Para qué vamos a abundar en lo que ya hemos dicho tantas veces sobre el concepto que el Gobierno, con su Presidente a la cabeza, tiene de la función institucional. Zapatero se queda en la cama como un mal colegial que ha trasnochado demasiado y todavía habrá quienes vean en eso un rasgo de humanidad del Presidente del Gobierno, cuando no es más que una demostración de falta de respeto hacia todo un país extranjero y, es más, de falta de respeto del propio Zapatero hacia el puesto que desempeña y, con él, hacia todos los españoles. A un Presidente del Gobierno debe exigírsele el absoluto sacrificio de sus intereses y necesidades personales: no se trata de un asalariado más. Y no se trata de exigir actitudes heróicas; a Zapatero se le pedía, simplemente, que no se le pegasen las sábanas como a un tarambana trasnochador que, a la mañana siguiente, tiene pereza de acudir a la oficina.
Pero hoy, con ser grave la irresponsabilidad formal de su actitud impropia y frívola, las consecuencias materiales son todavía mucho peores. Polonia no es un país cualquiera, sino uno de los países que, por dimensión, están llamados a convertirse en aliados naturales de España dentro de la delicada urdimbre de intereses y alianzas de la nueva y ampliada Unión Europea. Los riesgos que en este momento pesan sobre ambos países son muy grandes: el eje Franco Alemán ha venido advirtiendo que no está dispuesto a asumir el sobre coste de la ampliación de la Unión hacia el Este, y de hecho las previsiones españolas de ver reducidos los fondos estructurales en "sólo" 6.000 millones de Euros al año durante el periodo 2007 - 2011 pueden verse defraudadas porque los dos grandes países de Europa continental quieren reducir aún más sus aportaciones. Todo ello, en el marco regulador que impondrá una Constitución Europea hecha a medida de los intereses franceses y alemanes, sitúa a España ante la necesidad de buscar la alianza firme y sin fisuras de los países de su dimensión, como puedan ser Polonia o Portugal; y el respaldo de países que, en la escena internacional, puedan constituirse en el más eficaz contrapoder del eje Franco Alemán, como los EE.UU. o Japón.
La propia prensa polaca ha interpretado el plantón de Zapatero de la única forma posible, y manifiesta que "España tendrá difícil contar con el voto polaco tras el desplante de Zapatero".
Pero a Zapatero no parece importarle todo esto; prefiere dormir. Prefiere hacer, de cara a la galería de sus palmeros, la machada de declarar durante catorce horas ante la Comisión de Investigación, para que nadie diga que Aznar tiene más aguante que él, como un parroquiano que apuesta que es capaz de beber más cerveza que su vecino, aunque eso le cueste quedar para el arrastre y no poder acudir al trabajo la mañana siguiente.
En este caso, Zapatero no se juega su sueldo, al contario de lo que le pasa a un empleado común, cuyo comportamiento, tan humano, ha decidido emular. Como siempre, lo que Zapatero se está jugando son los intereses de todos los españoles. Que importan menos que su derecho a dormir, según parece.

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posted by Freelance at 10:46:00 a. m.