lunes, diciembre 06, 2004

La muerte de Elisángela - Actualización III

Varios medios continúan hoy el seguimiento de la noticia de la muerte de la ex mujer de Lavandero, recogiendo las declaraciones del socorrista que intentó rescatar a Lorena de las olas el pasado viernes y los avisos que Lavandero hizo a la Policía sobre las intenciones de su ex mujer. Pero lo más destacado lo encontramos en El Comercio.

Libertad Digital lleva a la sección de Nacional las declaraciones del socorrista; El Mundo, en esta ocasión, no recoge el asunto en la edición on-line, donde sigue dando la misma noticia que el sábado, aunque sí en la de papel, en un sueltito en página 17.

En opinión del socorrista voluntario, perteneciente al Grupo Cultura Covadonga, quien se arrojó al agua en un estéril intento de salvar a la mujer, la actuación de los miembros de la Policía Nacional presentes en el lugar del suceso no se ajustó a la que, en teoría, cabría haberles exigido y, de hecho, afirma que "si la Policía se moviliza con más rapidez, quizás la situación no se le hubiera ido tanto de las manos". Es cuando menos sorprendente que los policías no actuasen de algún modo por su cuenta y riesgo y recurriesen a la participación de civiles presentes, a quienes de hecho pusieron en peligro, como sucedió con el surfista del que hablan las crónicas o el citado socorrista, que de hecho tomó el relevo del surfista y hasta utilizó la indumentaria que éste le prestó para adentrarse en el agua.

Sin embargo, lo más difícil de entender es que los policías no pusieran en marcha inmediatamente el protocolo habitual de emergencias, el mismo protocolo que se pone en marcha en cualquier situación donde existe riesgo para la integridad de las personas: es decir, avisar a los Servicios de Emergencia y a Protección Civil. En opinión del socorrista al que se refieren hoy las noticias, ni siquiera fueron ellos quienes finalmente dieron el aviso a los Bomberos, sino los civiles horrorizados que presenciaban los hechos, muchos de los cuales se mostraron partidarios de denunciar a los policías presentes.

La Nueva España muestra en portada la noticia del aviso que Lavandero hizo a la Policía local de Gijón de las intenciones de Elisángela. Según parece, la joven hizo todo lo posible por difundir sus intenciones de suicidarse, haciendo llamadas y enviando mensajes SMS incluso durante el trayecto hacia la playa en taxi que, a la postre, sería su último trayecto.

Sin embargo, es lo aparecido en El Comercio lo que, de largo, más nos llama la atención. Según este diario, Interior no cree necesario investigar la actitud de la policía en relación con el rescate de Elisángela. Las declaraciones del socorrista, las de multitud de testigos presenciales, la exorbitante casualidad de que la fallecida fuera ex mujer y madre del hijo de un testigo protegido en un proceso que puede destapar terribles responsabilidades por parte de la policía asturiana… todos estos indicios no convencen a Interior; en opinión del Ministerio (y suponemos, por tanto, que también del Ministro), todo ha sido perfectamente normal. La mar, que estaba mala, fue la culpable de todo.

No sin horror, contemplamos cómo este asunto se parece cada vez más a La Ley del Silencio: los propios sospechosos se encargan de la investigación y llegan a la conclusión de que no hay nada que investigar.
Lógico.

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posted by Freelance at 8:43:00 p. m.