jueves, diciembre 16, 2004

Talante ecologista

El Talante es un fenómeno que traspasa fronteras. Compruébese, si no, el talante demostrado por Donald Goldberg, moderador de uno de los debates organizados con motivo de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebra en Bs. As.
(Noticia completa en CNSNews.com).
¡Vaya por Dios! ¿Por qué siempre que se sienta uno con sus amigos a charlar sanamente sobre los prejuicios comunes tiene que llegar un aguafiestas con sus estúpidos datos científicos en la mano? Eso debió pensar Donald Goldberg, moderador de uno de los debates organizados en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebra en Bs. As. (Argentina), cuando un periodista de CNSNews.com insistió en preguntar sobre las evidencias científicas que sustentaban las tesis expuestas durante la presentación.
Dicha presentación versaba sobre la campaña que representantes del pueblo Inuit (los anticuados decimos esquimales) han emprendido para obtener de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una resolución condenatoria contra los EE.UU. por "causar el calentamiento global y sus devastadoras consecuencias".
El periodista de CNSNews.com pidió a los presentadores que defendiesen las posiciones científicas en que se basaba la petición de condena elevada por los Inuit, y fundamentó sus propias preguntas en los resultados de un reciente estudio publicado por ACIA (Arctic Climate Impact Assessment) que muestran cómo las temperaturas en el Ártico eran, en las primeras décadas del s. XX, muy semejantes a las actuales y que, por tanto, la relación entre las actividades humanas y el calentamiento es especialmente discutible. Con cierto candor, el periodista preguntó a los presentadores si aquellas temperaturas causaron en 1930 algún género de consecuencia desastrosa entre los habitantes del Ártico.
Una de las ponentes, Sheila Watt-Cloutier, Presidente de la Inuit Circumpolar Conference (organización, cómo no, reconocida por Naciones Unidas) afirmó, pese a las evidencias existentes en sentido contrario, que no se produjo desastre alguno porque las temperaturas de 1930 no eran semejantes a las actuales. El periodista volvió a la carga, pidiendo que la ponente le explicase qué tipo de consecuencias espantosas cabía esperar del calentamiento del casquete helado que recubre Groenlandia teniendo en cuenta que abundantes registros históricos de temperatura demuestran que, durante la Edad Media, Groenlandia tenía menos hielo que en el presente, y que era más cálida (de hecho, el nombre Groenlandia procede de las raíces escandinavas green land, tierra verde).
Watt-Cloutier, que había abierto su alocución, según parece, aludiendo a determinados análisis científicos, se refugió en la afirmación de que "ella no es una científica, por lo que no se le podían pedir respuestas a preguntas científicas".
Después que algún otro ponente saliese en auxilio de Watt-Clourier, el moderador de la sesión, Donald Goldberg, sin duda cansado del molesto periodista que, a la manera de un mosquito incómodo, les impedía a todos los asistentes cantar a coro la maldad de los EE.UU., la bondad de los inocentes Inuit y la inexorable catástrofe que se nos avecina, afirmó que "aquél no era un evento científico. Como moderador debía poner punto final a esa discusión estúpida que nada tenía que ver con lo que allí se había ido a decir".
Como no podía ser de otro modo, al término de la sesión, muchos asistentes increparon al periodista, acusándole de actuar de forma irrespetuosa hacia los Inuit.
En una cosa hay que darle la razón a Donald Goldberg: las preguntas del periodista de CNSNews.com no tenían absolutamente nada que ver con lo que allí se había ido a decir. Obviamente, la Conferencia de Naciones Unidas no se ha concebido para evaluar las evidencias científicas de cambio climático, la influencia que la acción del hombre pueda tener sobre él y las medidas que, en su caso, son más recomendables; ni siquiera con el bienestar del pueblo Inuit, a quien difícilmente pudo faltar al respeto el periodista de CNSNews.com sólo por intentar que se hablase sobre la verdad. Por el contrario, la Conferencia se ha organizado simplemente para lanzar proclamas alarmistas, vaticinios sobre graves catástrofes y acusaciones carentes de cualquier género de fundamento contra el Capitalismo industrial en general y contra los Estados Unidos en particular. Cualquier intento de aportar al debate datos científicos y análisis empíricos que, invariable, rebaten las tesis de los ecologistas debe, por tanto, ser cortado de raíz.
Como siempre, el objetivo no es analizar la realidad, sino ejecutar el plan concebido hace años y seguido con cerril disciplina por muchedumbres de borregos según el cual el Mercado y sus manifestaciones deben ser rechazadas como peligrosas actividades deshumanizadoras y destructoras de un adánico y roussoniano Mundo Feliz. Porque, sin duda, el ideal de los defensores de la causa Inuit presentes en la ponencia referida promueve el regreso a un mundo donde todos podamos ser gloriosamente miserables y primitivos como los Inuit (los que no se han marchado de sus frías y felices tierras, cegados por el oropel del capitalismo alienante), y donde, por mucho que se empeñen, seguirán tiritando de frío o sudando de calor, no por acción del malvado hombre blanco, sino por esos insondables caprichos que tiene la Madre Naturaleza.

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posted by Freelance at 6:34:00 p. m.