lunes, enero 17, 2005

Apostillas a "La falsa dialéctica del diálogo"

En un comentario al artículo La falsa dialéctica del diálogo, publicado en FC hace unos días, afirmaba mi admirado Paybloy que quien mejor nos representa anda, en este asunto del desafío independentista vasco, poniendo cara de póker y sin hacer realmente nada.
Asumiendo que quien mejor nos representa sea una ironía y quiera con ello decirse "el PSOE", es evidente que tiene razón. El Gobierno ha procedido como suele hacer, envolviendo el asunto en una nube de palabrería vana y bailando el rigodón de las formas sin atreverse a encarar el problema. Incluso ha esgrimido Zapatero el argumento (arriesgadísimo) de que será la sociedad vasca la que ponga las cosas en su sitio, otorgando el voto de forma mayoritaria a los partidos del mal llamado bloque constitucionalista. Eso no sólo es jugar a los dados sino, una vez más, cargar la propuesta de Ibarreche de legitimidad; analizando el argumento de Zapatero a sensu contrario, tenemos por fuerza que admitir que un voto mayoritario, e incluso aplastante de los vascos a los partidos nacionalistas deberán convertir el Plan Ibarreche en una opción válida. Es lo que pasa cuando se habla por hablar.
Sin embargo, si entendemos que quien mejor nos representa es el PP, no puedo estar de acuerdo con el comentario. Lo cierto es que el margen de maniobra del PP es muy reducido pero, dentro de ese margen, ha obrado de la mejor manera posible. Tomando el toro del problema por los cuernos, Rajoy ofreció a Zapatero un gran pacto de Estado para garantizar la gobernabilidad de España en caso de ruptura con los nacionalistas radicales del PNV y de ERC, después de escuchada reiterada la taxativa amenaza lanzada por éstos últimos contra el Gobierno para el caso que el PSOE forme lo que, en la dialéctica de enfrentamiento que tan cara es a los nacionalistas, un frente parlamentario contra el Plan separatista. De este modo, la ruptura del pacto de gobierno entre PSOE y ERC no representaría una amenaza desde el punto de vista institucional.
Imagino que Zapatero, pese a su permanente sonrisa, estará muy preocupado. La evidente radicalización de su electorado tras los aciagos días posteriores al atentado de Madrid y su propia trayectoria política desde entonces le harán muy duro de tragar un pacto de estabilidad con el PP; por otra parte, el permanente chantaje de ERC a cuenta de un asunto tan espinoso no deja de erosionar la posición del Gobierno ante la mayor parte de sus electores y eso, para un Gobierno tan preocupado por las encuestas, es un asunto de la importancia mayor.
¿Habrá valorado Zapatero la posibilidad de no atender, ni al pacto de Estado propuesto por el PP ni al chantaje de ERC y convocar, ante la pérdida de apoyos en las Cortes, Elecciones anticipadas? Acaso para adoptar semejante determinación sea necesario un coraje político con el que Zapatero, por desgracia, no cuenta. No es desdeñable la posibilidad de que, ante el electorado de la mayor parte de España, pudiera Zapatero presentarse como el Presidente que resistió al chantaje separatista, lo que debería, en buena lógica, conservarle la iniciativa política y reportarle un buen número de votos. Pero, ¿tendrá el valor de enfrentarse a un nuevo proceso electoral de resultado incierto, con el efecto de la Guerra de Irak y de los atentados ya completamente diluido y con un electorado del PP muy movilizado?
Como decían los seriales americanos de los años 50: la solución, en el próximo episodio.

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posted by Freelance at 1:27:00 p. m.