domingo, enero 02, 2005

Asonada en Perú

Un grupo armado, compuesto en su mayor parte por reservistas al mando del Coronel retirado Autaro Humala, ha tomado una comisaría en Andahuaylas (Apúrimac, sur del Perú), y exigen la renuncia de Alejandro Toledo.
El grupo, que se autodenomina Movimiento Etnocacerista, compuesto por entre 100 y 200 hombres armados, ha causado la muerte al menos a 4 policías, y mantiene retenidos a otros diez hasta que, según dicen, Toledo presente su dimisión. El Gobierno ha decretado el estado de excepción en la zona.
Recogen la noticia casi todos los medios. Es destacable la cobertura del medio local El Comercio de Perú; en España, ofrece información amplia sólo el Mundo, mientra el resto de medios se limita a resumir la crónica de El Comercio; interesante la visión que aporta el New York Times, para quien los responsables de la revuelta son apenas un grupo de pistoleros. La blogosfera española no ha mostrado demasiado interés por el asunto.
Los motivos de la revuelta parecen hallarse en el pasado reciente de los hermanos Humala; Ollanta, hermano de Autaro e instigador de un golpe militar contra el Gobierno de Fujimori en 2000, fue forzado al retiro de manera anticipada hace apenas una semana. Por otra parte, se especula con la posibilidad de que los Humala estén involucrados en el negocio de la droga.
Acaso en un intento de dotarse de cierta apariencia de legitimidad, el golpe reune muchos de los signos externos habituales de los golpes militares en suramérica: reivindicación de una figura heróica de las guerras fronterizas del XIX (el que fuera presidente de la República, Avelino Cáceres), un nacionalismo exacerbado(Humala afirma que una de las razones de su alzamiento es la venta que Toledo está haciendo de Perú al enemigo chileno) y un carácter marcadamente indigenista que promueve la reivindicación del pasado incaico.
Aunque esta asonada parece condenada, por la reducida dimensión del grupo golpista, a un fracaso rápido y a un más rápido olvido, es sintomática del terrible mal político que padecen los países del centro y norte de Suramérica. Alejandro Toledo, después de suscitar notorias expectativas de modernización y normalidad para Perú después del periodo Fujimori, ha visto decaer sus popularidad de modo drástico a causa de los numerosos casos de corrupción, nepotismo y mercantilismo que le han salpicado, produciendo el descontento de casi toda la población. La reacción, en lugar de ahondar en el proceso democratizador y aperturista del país, enfila el camino de la involución tiránica, apelando a argumentos tan perversos como el nacionalismo y el indigenismo, dos de los grandes fabricantes de miseria, según el acertado término acuñado por Montaner, Mendoza y Vargas Llosa, que mantienen a gran parte de Suramérica fuera del circuito de la prosperidad y la libertad.

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posted by Freelance at 4:18:00 p. m.