miércoles, enero 26, 2005

Bono dixit

José Bono, en tránsito acelerado hacia la conversión en La Faraona de la política nacional, afirmó ayer más o menos lo siguiente:
"Me llena de sorpresa que, durante la manifestación del pasado sábado, se dirigieran a mi llamándome "asesino". Yo no quiero interpretar esto de un modo partidista. Tan miserables me parecen los que me llaman asesino a mí como los que se lo llamaban a Aznar en otras circunstancias de todos conocidas".
Bono es un Matrícula de Honor en demagogia y un maestro en el difícil arte de nadar entre dos aguas. Con sus manifestaciones de ayer, no sólo pretende hacerse pasar por un hombre ecuánime y nada sectario, que es un objetivo, en este caso, menor; no, lo que pretende conseguir por la vía de una sutil petición de principio es parangonar la agresión que dice haber sufrido el sábado con la lista interminable de agresiones, ciertas y demostradas, que numerosos cuadros, sedes y militantes del PP sufrieron durante las violentas algaradas del No a la Guerra, del Nunca Mais y, sobre todo, en las sucedidas entre el 11 y el 14 de marzo de 2004.
Sin embargo, nada más lejos de la verdad: se trata de hechos de naturaleza bien distinta y parece justo ponerlo de manifiesto aquí. Como siempre, Bono sólo abre la boca para mentir.
1. Las presuntas agresiones a Bono no pueden entenderse sin las previas agresiones a miembros del PP. Fueron los partidos de Izquierda los que convirtieron las manifestaciones, cualquier manifestación, no en el medio de movilización social que las leyes contemplan, sino en verdaderos instrumentos de amedrentamiento y coacción que encontraron su momento culminante en los acosos, apedreamientos y palizas a militantes del PP durante la jornada electoral del 14 de marzo. Resulta sarcástico que ahora Bono se asombre de recibir un trato semejante: bajo ningún concepto ni en ningún orden cabe considerar del mismo modo a quien devuelve un puñetazo que a quien lo propina en primer lugar; si no desde un punto de vista legal, desde un punto de vista ético quien primero recurre a la violencia está legitimándola como medio de acción.
2. Las agresiones al PP se generalizaron de modo alarmante, ante la indiferencia, cuando no la complacencia del PSOE y sus medios afines. Los sucesos del sábado representan un caso, aunque lamentable, completamente aislado, y en modo alguno puede entenderse inscrito en una estrategia de ninguna clase, como sí lo estaban las agresiones, que se contaban por docenas, dirigidas contra objetivos del PP.
3. Todos los mandos, la inmensa mayoría de los medios afines y la mayoría de los militantes del PP se han mostrado firmes en la condena del incidente del sábado. El PSOE, sin embargo, acogió la violencia dirigida contra el PP con enorme tibieza, cuando no con franca complacencia, hasta el punto que durante su comparecencia ante la Comisión de investigación del 11M, Zapatero eludió condenar el acoso perpetrado por militantes y simpatizantes de izquierda contra el PP. Esto da idea de la diferente visión de unos y otros en relación con la violencia como método de acción política.
4. Pese a la gravedad de los hechos acaecidos durante las manifestaciones organizadas o participadas por el PSOE y los partidos de Izquierda en general, el PP, entonces en el Gobierno, se limitó a la denuncia política, y las medidas de instrucción judicial instadas por la Fiscalía quedaron en meros intentos. En este caso, con insólita rapidez, dos militantes del PP han sido detenidos sin otro indicio que una fotografía de la cual sólo podía deducirse que estaban cerca del Ministro cuando los hechos tuvieron lugar.
5. Pero es que, por si fuera poco todo lo dicho, no hay más remedio que negar la mayor: Bono ni siquiera fue agredido. Tuvo que sufrir el desagradable trance de ver cómo una muchedumbre le increpaba, insultándole, y cómo esa muchedumbre se le aproximaba, se tornaba amenazadora. Pero no se produjo agresión. Me llevé un puñetazo en las costillas, y muchos golpes por la espalda, ha dicho Bono, haciéndose el mártir de la Democracia acosado por los fascistas; pero eso es mentira. La Policía misma, en su atestado, confirmó que no se produjo agresión, y las propias imágenes de la televisión, donde sólo podían verse algunas personas, generalmente de edad avanzada, en estado de profunda indignación, lo corroboran.
Bono es un embustero. Sin embargo, con ayuda del formidable aparato de comunicación puesto al servicio del PSOE y con el que, de forma involuntaria, todos estamos colaborando, ha conseguido su propósito: que hablemos de su agresión primero provocada y después simplemente fingida, desviando el debate real y alimentando, de paso, su monstruoso ego de histrión.
La memoria de Gregorio Ordóñez, la de los casi 1000 asesinados por la banda ETA, los miles y miles de huérfanos, viudas, mutilados y para siempre afligidos, esos, ay, han quedado relegados poco menos que al olvido.
Como siempre.

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posted by Freelance at 10:08:00 a. m.