domingo, enero 02, 2005

A Chirac le interesa el equilibrio

Nadie puede negar que Jacques Chirac es un verdadero campeón del equilibrio: siempre que percibe una ligera inclinación en el fiel de la balanza mundial hacia la Democracia, se apresura a cargar de guijarros el platillo de la Tiranía.
El 28 de diciembre pasado podíamos leer en el JewishWorldReview.com un comentario muy interesante a cargo de Frank J. Gaffney donde da cuenta de una noticia que nos ha pasado desapercibida: al parecer, Chirac ha estimulado a los fabricantes de armas de Francia y otros países de Europa a vender armamento a China como parte de lo que el presidente francés definió como el necesario rebalanceo del "gran triángulo" formado por América, Europa y Asia.
Por aquello de aprender de nuestros primos, los periodistas, he puesto manos a la obra para confirmar la información a través de otras fuentes. Así, no ha sido difícil confirmar que Chirac lleva ya tiempo tratando de forzar el levantamiento del embargo decretado por la UE en relación con la venta de armas a Pekín a raíz de la masacre de Tiennanmenn. Carlos Semprún comentaba el asunto en octubre y, por si quedaban dudas, está la postura oficial del Ministerio de Exteriores galo.
En opinión de Semprún, la iniciativa de Chirac responde a intereses meramente mercantiles, al propósito de introducir en China el armamento de fabricación francesa, incapaz de competir en buenas condiciones en el mercado a causa de la escasa competitividad industrial francesa. Gaffney, sin embargo, lleva el análisis más al extremo:
Seen against this backdrop, Mr. Chirac's calculation that Europe must strengthen China militarily at America's expense is not just a one-off betrayal of an ally. It is part of a geostrategic tradition that renders France, at best, an unreliable partner in international affairs and, at worst, what the French call a "faux ami," or false friend.
Que Francia, en su época de gran potencia mundial, llevó a cabo una política de alianzas basada en su propio y único interés, traicionando una y otra vez sus acuerdos, es una realidad histórica; que, en los últimos años, lejos ya de sus años de esplendor, ha mantenido la misma política sin importarle que sus alianzas y apoyos procediesen de países gobernados por tiranos, es una constante en la moderna política internacional. En su afán por compensar la creciente y ya casi omnímoda preponderancia política, estratégica y militar de los Estados Unidos, Chirac no ha dudado en proveer a un tirano nazi como Saddam Husein de la tecnología necesaria para fabricar la llamada bomba atómica del mundo islámico, ni ahora vacila en promover el rearme de China, calificándolo, con desfachatez, como necesario reequilibrio de fuerzas.
Con preocupación, Gaffney señala que Francia parece capaz de arrastrar la opinión del resto de la Unión Europea en el mismo sentido (sobre todo si se aprueba la Constitución Europea, que consagra la entrega en la práctica a Francia y Alemania del timón del continente), y que el suministro combinado de armas a China desde Europa y desde Rusia (que nunca ha dejado de hacerlo) puede implicar consecuencias estratégicas muy graves, teniendo en cuenta la reivindicación que China mantiene sobre Taiwan y que puede desembocar en un conflicto armado.
Mr. Chirac's determination to provide weapons that may be used to kill Americans in the event China decides to attack Taiwan should be a wake-up call. False friends are not allies. They should not be entitled to the preferential treatment accorded the latter. Mr. Bush is right that democracies traditionally don't fight democracies. But when they equip authoritarian regimes to do so, they must pay a real cost.
No es cuestión de dar pábulo al alarmismo en el que Gaffney parece caer; sin embargo, es necesario estar apercibidos, y señalar que en este caso la irresponsabilidad de Francia podría ir mucho más allá de las cándidas especulaciones de Semprún un par de meses atrás, y podría dar lugar a consecuencias que dejarían el conflicto iraquí en un verdadero juego de niños.
(Post Scriptum: éste sujeto, Chirac, ha servido de referente a numerosos antiwar europeos, entre ellos nuestro propio Presidente del Gobierno, en la campaña de oposición a la intervención armada en Irak. Mal que nos pese, la afamada diplomacia francesa debe de funcionar realmente bien para lograr que un individuo con los antecedentes de Chirac pase por ser, ante la opinión pública, un campeón de la paz).

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posted by Freelance at 6:13:00 p. m.