viernes, enero 21, 2005

Cine español = caca.

"El verdadero problema es que la industria cinematográfica española en pleno se ha politizado de una forma asombrosamente intensa, fenómeno que sólo se explica por su total dependencia de los fondos públicos y por la correlativa influencia que el poder político es capaz de ejercer sobre los subvencionados".
Ayer se publicaron las cifras de negocio del cine español en el año 2004. Pueden leerse aquí. También puede y debe leerse la reflexión aparecida en Carmelo Jordá sobre el mismo asunto.
Las cifras son escalofriantes. Tres millones de espectadores menos que en 2003. La cifra adquiere dimensiones mucho más retumbantes si se expresa en porcentaje: un 14% menos. Y todo ello en un año que, en general, ha sido bueno para la industria de la exhibición en España: 140 millones de entradas vendidas a lo largo de todo el año, más de un 8% por encima del año precedente.
Sorprende la reacción de los responsables: el productor José Antonio Félez respira por la herida y afirma que "éxito no es igual a calidad", reflexión muy legítima que, sin embargo, no parece haber calado entre los espectadores. Mercedes Sampietro se apunta al mismo carro: "Muchas películas estadounidenses no son mejores en calidad, pero la competencia es muy desigual". Como dice Carmelo, al final la culpa va a ser de Bush. Aplicando la lógica de los malos perdedores, tanto Félez como Sampietro eluden cualquier reflexión sobre sus propios errores y se muestran partidarios de la aplicación del Bálsamo de Fierabrás de las subvenciones: inyectando más dinero público se resolvería el problema de la falta de gusto de la gente. Y si no se resuelve, por lo menos ellos cobrarían un pico, aunque los cines donde se exhiban películas españolas estén como un solar.
Lo preocupante del asunto, con todo, no es eso. El verdadero problema es que la industria cinematográfica española en pleno se ha politizado de una forma asombrosamente intensa, fenómeno que sólo se explica precisamente por su total dependencia de los fondos públicos y por la correlativa influencia que el poder político es capaz de ejercer sobre los subvencionados. El PSOE, que proclama sin rebozo de ninguna clase las bondades de la cultura subvencionada, se ha convertido en el Patrón de los cineastas españoles y éstos, do ut des, le han devuelto los favores en forma de constantes algaradas callejeras de acoso al PP, manifestaciones extemporáneas de apoyo político aprovechando cualquier oportunidad e incluso productos cinematográficos de pura propaganda (como puedan ser películas perfectamente olvidables del estilo de Hay Motivo o, hace unos años, Libertarias).
Lo que no quieren ver los cineastas del pesebre es que la derecha sociológica, que se muestra tan reacia a manifestarse por las bravas, con cacerolas y pancartas, es sin embargo muy receptiva al ejercicio de medidas de presión económica. Se ha demostrado con el batacazo del Cava catalán durante estas navidades, y se demuestra también en el caso del cine. Muchas personas de ideología conservadora se muestran rotundas en su negativa a pisar una sala de cine donde se exhiba una película hecha por esos titiriteros. De este modo, el cine español se ha colocado a sí mismo en la disyuntiva de mostrar con claridad su color político, sí, pero a costa de hacer cine sólo para un 50% del mercado interior.
A los cineastas no les importa mucho, claro. Al fin y al cabo, los suyos están en el Poder, y lo que no paguen los irritados espectadores en taquilla lo pagarán los no menos irritados contribuyentes a través de la taquilla de los impuestos. La dignidad profesional y el gusto por las cosas bien hechas no tienen nada que ver con ellos: el dinero (aunque se consiga por medio de un vergonzoso servilismo hacia un partido), sí.

NOS HEMOS MUDADO. AHORA ESTAMOS EN HTTP://WWW.FREELANCECORNER.NET. PUEDES ENCONTRAR ESTE MISMO ARTÍCULO ALLÍ, E INCLUSO DEJAR TUS COMENTARIOS.

posted by Freelance at 9:33:00 a. m.