jueves, febrero 10, 2005

Alive and kicking

Sólo unas palabras para informar a mis escasos pero fieles lectores, sobre todo a los que me han enviado correos electrónicos mostrando su preocupación por mi repentino y prolongado silencio, que sigo vivo, en razonable estado de salud y que la noticia de mi muerte (bitacórica) es, como dijo aquél, algo exagerada.
Sucede que estas últimas semanas han sido muy exigentes por lo que se refiere al trabajo, con algunos viajes y con muy poco tiempo disponible para vicios. Como blogger responsable, no obstante, quiero pedir perdón a mis lectores por mi ausencia, que pudo parecer una despedida a la francesa. Nada menos cierto.
Desde hace muchos años, escribir artículos políticos es más que una afición para mí. Tal vez suene pretencioso y artificial decir que es una necesidad; en todo caso, es un hábito fuertemente enraizado en mi forma de vivir.
Durante mis años de universidad, escribí en algunas revistas de ámbito escolar y, por lo general, algo gamberras. En una de ellas el Editor era un yanky ya añejo, ex combatiente de la II GM, que conducía una Gucci California II por Madrid con un casco de guerra alemán en la cabeza: una especie de personaje de Kerouak trasplantado a orillas del Manzanares. La redacción estaba en plena calle del Arenal, pero era tan pequeña y los ordenadores de entonces tan grandes que las reuniones de redacción se celebraban, por falta de espacio, en el bar "El Caracol", que creo que todavía existe. El yanky (que se llamaba Thomas), nos prometió a los redactores que incluso nos pagaría, y hasta nos proporcionó una tarjeta azul con el distintivo "PRENSA" bien grande y visible en el dorso. Recuerdo dicha tarjeta con gran cariño: con ella nos colábamos un amigo y yo (él ponía el coche, yo la tarjeta) en el parking de prensa del Bernabéu, en aquellos tiempos gloriosos de la Quinta del Buitre y de las remontadas ante el Anderletch y el Borussia en la Copa de la UEFA. En todo caso, escribí unos ocho artículos durante los cuatro meses en que la Revista se mantuvo en la calle, transcurridos los cuales Thomas decidió marcharse a los States sin despedirse y sin pagarnos. La Revista, como es lógico, se fue al diablo: suerte tuvimos de que el dueño de "El Caracol" no nos cobrase unas cuentecillas que el Editor había dejado pendientes, con casco y todo. Fue entonces que dejé de pensar que yo podría ganarme la vida con la pluma (se entiende, la estilográfica).
Sin embargo, nunca he dejado de escribir. La proliferación de foros y comunidades en Internet me dio, como a tanta gente, la oportunidad de sacar los artículos amarillentos de los cajones y de someterlos al escrutinio del público, experiencia que me ha proporcionado numerosos disgustos (salirse del carril de lo politically correct no suele acarrear más que eso, disgustos) pero también algunas secretas satisfacciones y alicientes.
Ha sido el blog, sin embargo, este blog, mi primera experiencia verdaderamente gratificante como comentarista político. Con asombro y también con gratitud he asistido al surgimiento de una breve audiencia compuesta por doscientas o trescientas personas que, con tesonera lealtad, entran a leer mis artículos; un pequeño conjunto de lectores (mis lectores) que se conectan desde lugares distantes como Finlandia o Argentina y comparten, de un modo que no dudo en calificar de maravilloso, las cosas que, bien o mal, se me ocurren, y por quienes siento el mismo respeto y el mismo agradecimiento que pueda sentir el gran columnista con millones de lectores.
De modo que, aunque con un perfil seguramente aserrado a causa de las responsabilidades, tengo previsto continuar la labor de actualizar Freelance Corner. A la disposición de todos ustedes.

NOS HEMOS MUDADO. AHORA ESTAMOS EN HTTP://WWW.FREELANCECORNER.NET. PUEDES ENCONTRAR ESTE MISMO ARTÍCULO ALLÍ, E INCLUSO DEJAR TUS COMENTARIOS.

posted by Freelance at 6:52:00 p. m.