lunes, febrero 14, 2005

Corea del Sur: el eslabón débil.

Los medios están pasando bastante de puntillas sobre uno de los conflictos más preocupantes que ahora mismo se desarrollan en el mundo, como es el anuncio efectuado hace unos días por el gobierno comunista de Corea del Norte en relación con su programa de armas nucleares y su autoexclusión de las conversaciones mantenidas con sus vecinos (llamadas de los seis países) para revisar dichos programas (autoexclusión que ha alarmado incluso al tradicional aliado chino). La postura del régimen de Kim Johng-Il no ha causado extrañeza en la Administración Bush, para la cual no hay, en el anuncio, nihil novum sub sole.
Pocos en Occidente han reparado en la pieza más frágil del mosaico, sin embargo: Corea del Sur. La próspera y occidentalizada nación peninsular es algo así como el rehén de Pyonyang, y objetivo fácil para los misiles balísticos del vecino del norte en el caso (improbable pese a todo) de que EE.UU. optase por la intervención.
Hoy leemos en CNSNews.com un largo e interesantísimo artículo firmado por Patrick Goodenough en relación con la posición de Corea del Sur ante el desafío de sus incómodos vecinos de arriba. Sin forzar demasiado las situaciones, cabe encontrar un marcado paralelismo con algunas de las cosas sucedidas en España desde marzo hasta la fecha.
El actual gobierno de Corea del Sur, de corte socialista, llegó al poder en el año 2002 en alas de un fuerte sentimiento antiamericano, fundamentalmente entre los jóvenes, quienes acusan a los EE.UU. de tensar la crisis en la península (más incluso que a la propia orientación del régimen de Kim Johng-Il). El Gobierno salido de las urnas y liderado por el actual presidente Roh ha aplicado una política basada en el "entendimiento" y en la "distensión", engrasada con abundantes ayudas económicas a Corea del Norte, hasta el punto que ahora Corea del Sur es el principal inversor en ese país, incluso por encima de China. Lejos de agradecer la actitud de los vecinos capitalistas del piso de abajo, el régimen de Kim Johng-Il ha respondido como sabemos: abandonando las conversaciones de los Seis Países y manifestando su intención de proseguir con el programa de armas nucleares. Y todo ello mientras el programa de retirada de tropas diseñado por el Pentágono va a debilitar de forma notoria la defensa de Corea del Sur. La oposición, los analistas y algunos de los países integrantes de la comisión multilateral de los Seis exigen ahora a Roh una toma de postura firme, que incluya el cese de las ayudas.
Una vez más se demuestra que las políticas de distensión con las tiranías sólo sirven para fortalecerlas. Recomiendo la lectura del artículo de CNSNews.com al completo aquí.
Actualización:
Wonka apunta, en el área de comentarios, a otro interesantísimo artículo aparecido hoy en el WSJ en relación con el mismo asunto (vía AEI).

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posted by Freelance at 7:28:00 p. m.