miércoles, marzo 09, 2005

Crece la tensión en Extremo Oriente

Ayer, en un comentario al post publicado aquí sobre la escalada de tensión en Oriente lejano, Castielero traía a colación un artículo de Rafael Poch publicado en la Vanguardia y recogido (nada menos) en La Insignia.
El artículo en cuestión venía a restar dramatismo a la situación y, como cumple a los antiamericanos de pro, echaba la culpa del conflicto a los EE.UU. y, pásmense ustedes, a las veleidades nacionalistas del gobierno de Taiwan. Tiene bemoles que leamos críticas a los devaneos secesionistas de nadie en un medio como La Vanguardia.
Evidentemente, la invasión de Taiwán no depende de leyes, sino de potencia militar, de la que China carece manifiestamente, pero lo que hay que recalcar es que, sea cual sea su texto, la ley no es una iniciativa agresiva, sino una reacción, una puesta al día, frente al aventurero independentismo de Chen, que quiere que su nueva constitución independentista entre en vigor en el 2008, cuando Pekín esté empantanada por los juegos olímpicos.
(Las negrillas son mías).
Conviene no olvidar que el Proyecto de Ley del gobierno de Pekín, como se ha comentado antes en estas páginas, autoriza a China el uso de la fuerza para reprimir ese independentismo aventurero que a Poch le parece tan reprobable entre los taiwaneses (que desean reforzar su independencia de un régimen tiránico) pero que el medio para el que escribe considera tan saludable entre los catalanes (que desean separarse de una democracia consolidada en nombre de un proyecto marcadamente totalitario). Por otra parte, el propio Poch se ha caracterizado por su entusiasmo en la defensa del comunismo soviético hasta extremos realmente esperpénticos, cosa que sólo se explica por una especie de síndrome de Estocolmo, acaso justificable en alguien que, desde hace muchos años, viene ejerciendo su corresponsalía en países gobernados por tiranías comunistas.
En todo caso, junto con la habitual carga de profundidad (la culpa de todo es de los EE.UU. y, en este caso, de la traviesa Taiwan), el mensaje fundamental del artículo es que no debemos preocuparnos: China no es una amenaza para nadie.
En cualquier caso, es obvio que Pekín tiene aun un gran trecho por recorrer antes de que sus fuerzas alcancen la capacidad técnica necesaria para invadir Taiwán. El ejército taiwanés es mucho más moderno y eficaz que el chino y está arropado, técnica y operativamente, por el de Estados Unidos. La última declaración estadounidense-japonesa, aumenta aún más ese vínculo [...]
China carece de capacidad anfibia y la modernización de su flota de submarinos apenas está comenzando. Los expertos afirman que, dentro de veinte años, quizá tenga capacidad para crear un portaviones. Sus siempre citados 600 misiles M-9 y M-11, apostados contra Taiwán, no son un arma de invasión. Su exactitud, es decir su capacidad para anular defensas del adversarios, deja muchas dudas, y, desde luego, Taiwán dispone de recursos correspondientes para golpear ciudades como Shanghai, Cantón, Chongqing o la presa de las Tres Gargantas. Que ante esta situación se presente a China como la parte militarista del conflicto y la que mantiene la iniciativa agresiva, es verdaderamente remarcable.
Sucede que los que realmente tienen intereses en juego en esa zona no leen al Sr. Poch. Añado yo: por fortuna. Gracias a un correo electrónico enviado por un lector de FC de nombre Shen Yanhou nos enteramos de que Japón está desarrollando ya medidas militares concretas de cobertura en la zona. La noticia original está aquí, pero como supongo que la mayor parte de los lectores de FC tienen un dominio modesto del chino, copio la traducción al castellano que el propio Shen Yanhou, gentilmente, ha enviado.

Japón despliega F-15 en la isla de Okinawa en respuesta a las amenazas de China.

Las declaraciones efectuadas la pasada semana por el portavoz del gobierno de Beijing, en las que se confirmaba la decisión de incrementar el gasto militar previsto para el año 2005 en un 12,6 % y se advertía a Japón y EEUU de que se abstuviesen de intervenir o tomar parte en un hipotético conflicto con Taiwan, así como la creciente concentración de tropas en las provincias de la costa este ha llevado al gobierno japonés a reforzar sus defensas en el sur del país.

Para ello, ha desplazado una treintena de aviones de combate F-15 a la base aérea de Okinawa, que comparte con EEUU. La base, muy cercana a Taiwan, podría convertirse en uno de los primeros objetivos si China se decidiese a invadir la "provincia rebelde", ya que un ataque preventivo impediría la respuesta de Japón y Estados Unidos. Los cazas F-15 de la fuerza aérea japonesa están equipados con misiles aire-aire AIM-120 y cuentan con una autonomía de vuelo y una capacidad de combate muy superior a la de los cazas chinos.
La entrada efectiva de Japón en la liza es señal de que algo se mueve en el lejano Oriente, y que un régimen como el japonés, de tan marcada vocación pacifista durante los últimos 60 años, emprenda medidas de presión militar significa que existen amenazas reales. Pese al tranquilizador discurso del Señor Poch, discurso que, por cierto, recuerda demasiado al de todos los periodistas europeos que, en los años 60 y 70, quitaban hierro a la amenaza soviética mientras el régimen de Moscú aplastaba el frágil corazón de Praga, sometía a toda la Europa oriental a la esclavitud y sembraba de cadáveres medio mundo, desde Cuba hasta Etiopía.
(Gracias a Castielero y, sobre todo, a Shen Yanhou).

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posted by Freelance at 6:03:00 p. m.