miércoles, marzo 30, 2005

El caso Schiavo - Artículo de J. Craig Williams para FC

Ahora que el caso Schiavo parece haber dado otra cabriola inesperada, como de película de Holliwood, parece especialmente oportuno el artículo redactado, especialmente para Freelance Corner, por el abogado estadounidense J. Craig Williams (socio del bufete The Williams Law Firm y autor de la bitácora de reflexión jurídica May it Please the Court). Le pedí hace un par de días su opinión y él ha extremado su amabilidad escribiendo un excelente artículo completo, con el cual me identifico por completo y que, además, muestra con sencillez y claridad el trasfondo jurídico - procesal del caso.
Adicionalmente, Craig nos hace llegar una recomendación para mantenernos informados sobre el caso Schiavo: en la bitácora Abstract Appeal, cuyo autor es un amigo que Craig tiene en Florida, se escribe con regularidad sobre el asunto. Información detallada aquí.
A continuación copio el original en inglés del artículo de Craig y, más abajo, la traducción al castellano. Quiero agradecer aquí a Craig su amabilidad, su tiempo y su ciencia, gracias a la cual los lectores de Freelance Corner tienen la ocasión de acceder a un punto de vista autorizado y cercano sobre un asunto demasiado trillado por la prensa sensacionalista.

None of us want to lose a loved one, and that fear of loss is one of the driving factors in Terri's case. Her parents are obviously not ready to let her go.

The Schiavo case presents a contrast of extremes - the wishes of the individual against those who think that they should be able to impose their will (or ideologies) on the individual. Add to that mix the absolute insanity of the media covering this story and the attention that it has received. Many of us, myself included, have had to make these decisions before, and will likely again. In my case, as with many others, my grandmother fell ill and my parents elected not to undertake any drastic, life-saving measures. But my grandmother had lived a full life, and even though she didn't have a living will, my family respected her wishes. She died peacefully. My stepfather, on the other hand, had a living will and when he recently fell ill, his wishes were followed and he died last year, again peacefully.

Terry Schiavo is a young woman, and the considerations are different. Unfortunately, she likewise didn't have a living will. Here, however, in 2000 there was a trial to determine her wishes. Her husband, Michael Schiavo, was represented by an attorney, and her parents, Bob and Mary Schlindler, were also represented. The court, based on testimony and argument from both sides, determined that Terri did not want her life to be sustained if she was in a persistent vegetative state.

All of the court decisions since then flow from this single event, and that is why all of the court decisions have been against the Schlindlers and in favor of Michael Schiavo. Given this decision, it is impossible for any court to issue an injunction to order the feeding tube reinserted because the case has already been decided.

Your question raises the issue of other public authorities like Florida Governor Jeb Bush, his brother, President George W. Bush and the United States Congress becoming involved after the courts uniformly turned down Terri's parents. Add to that list the legion of pro-life groups that have, I believe, taken advantage of the media circus surrounding this case to promote their ideologies. In this situation, politics come into play and they take on a life of their own, apart from any relationship to the court proceedings.

It's relatively easy for politicians to take the position of trying to save someone's life. It's much more difficult to say that Terri should be allowed to die. As a whole, we value life over death, and many aspects of our society are designed to preserve life and prevent injury. It's this overarching belief system that politicians have adopted here as part of their cry to save Terri. It would be difficult to criticize a politician for trying to save someone's life. On the other extreme, we have Jack Kevorkian who believes that people have a right to die if they want, and he tries to help them. Those actions resulted in numerous judicial battles over the right to die.

As a result, or perhaps more accurately as a way of avoiding those battles, we have Living Wills that allow people to express their wishes before situations arise like Terri Schiavo is in now.

Personally, I think that we need to respect the decision made by the trial court some five years ago and allow Terri to die as the court determined that she would have wanted. We also value due process as part of our Constitution, and that allows for the numerous appeals that Terri's parents have pursued. Each court, however, has denied them every step of the way. We also have a split government system that allows legislators to make laws, and here Terri's parents pursued that alternative as well, which opened up a whole other set of appeals and efforts to prevent the feeding tube from being removed. Typically, however, courts have the last word interpreting both laws and disputes between people, so it looks like Terri's parents have pursued as many legal avenues that were open to them.

I disagree that whatever ideology someone has - pro-life or the right to die - ought to be forced on Terri Schiavo. She apparently made her own decision, and the rest of us would do well to respect that, instead of projecting our own fear of loss on her.

We each need to come to grips with death in our own way. Playing out our own fears with someone else's life misses the point.

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A nadie le agrada perder a un ser querido, y este temor a la pérdida es uno de los factores esenciales en el caso de Terri. Es evidente que sus padres no están preparados para dejarla ir.

El caso Schiavo se mueve entre dos extremos: los deseos de los individuos por una parte y, por otra, los de aquellos que creen que deberían poder imponer sus deseos (o ideologías) a los individuos mismos. Añádase a esa combinación la demencial cobertura que la prensa ha dado a la historia y la atención que ha recibido. Muchos de nosotros, incluido yo, hemos tenido que enfrentar antes decisiones de este tipo, y probablemente tengamos que hacerlo de nuevo en el futuro. En mi caso, como en tantos otros, mi abuela cayó enferma y mis padres decidieron no emprender ningún tipo de medida drástica al objeto de conservarla con vida. Pero mi abuela había vivido ya toda una vida, y aunque no había dejado un testamento vital, mi familia respetó sus deseos. Murió por el proceso natural. Por otro lado mi padrastro sí había dejado un testamento vital, y cuando no hace mucho enfermó se respetaron sus deseos y murió el año pasado, igualmente en paz.

Terri Schiavo es una mujer joven, y las consideraciones deben ser diferentes. Desgraciadamente, tampoco dejó un testamento vital. En este caso, sin embargo, se celebró un juicio en el 2000 para determinar cuales eran sus deseos. Su marido, Michael Schiavo, concurrió representado por abogado, lo mismo que los padres, Bob y Mary Schindler. El Tribunal, basándose en testimonios y alegaciones de las dos partes, determinó que Terri no habría deseado prolongar su vida en el caso de verse en un estado vegetativo persistente.

Todas las decisiones de los Tribunales desde entonces han girado alrededor de ese único hecho, y por eso todos los pronunciamientos de los Tribunales han sido contrarios a los Schindler y favorables a Michael Schiavo. Dado el pronunciamiento inicial, es imposible para cualquier Tribunal ordenar la reinserción del tubo de alimentación asistida porque ya existe una sentencia en relación con el asunto.

Por otra parte, están el resto de autoridades públicas, como sean el Gobernador de Florida, Jeb Bush, su hermano el presidente George W. Bush y el Congreso de los Estados Unidos, que se han visto involucrados después que las decisiones de los Tribunales han ido oponiéndose a la posición de los padres de Terri. A esa lista hay que añadir la legión de grupos pro-vida que, creo, se han aprovechado del circo de los medios de comunicación que ha rodeado el caso para promocionar sus ideologías. En estas situaciones, los políticos entran en el juego y, ajenos a cualquier procedimiento judicial, asumen el control de las vidas de los demás.

Es relativamente sencillo para los políticos adoptar la postura de salvadores de la vida de alguien. Es mucho más difícil decir que debería dejarse morir a Terri. En general, valoramos la vida por encima de la muerte, y muchos aspectos de nuestra sociedad están dirigidos a preservar la vida y prevenir el daño. Es este sistema de creencias superiores el que los políticos han adoptado como una parte de su clamor para salvar a Terri. Resultaría difícil criticar a un político por intentar salvar la vida de alguien. En el otro extremo está Jack Kevorkian, que cree que las personas tienen el derecho a morir si así lo desean, y trata de ayudarles. Estas actuaciones han generado numerosas batallas judiciales sobre el derecho a morir.

Como consecuencia o, dicho con más propiedad, como una forma de evitar esas batallas, disponemos de la figura del Testamento Vital que permiten a las personas comunicar expresamente sus deseos ante la posibilidad de que se presenten situaciones como la de Terri Schiavo en la actualidad.

Personalmente, creo que debemos respetar el pronunciamiento del Tribunal hace cinco años y permitir a Terri morir, como el Tribunal sentenció que ella habría querido. También hemos de considerar el procedimiento legal como una parte de nuestra Constitución, y eso tiene en consideración las numerosas apelaciones presentadas por los padres de Terri. Cada Tribunal, sin embargo, ha rechazado cada uno de ellos. También tenemos un sistema de separación de poderes que encomienda a los legisladores la tarea de legislar, y los padres de Terri explotaron también esa otra vía, que abrió toda una serie adicional de llamamientos y esfuerzos para evitar que se retirase el tubo de alimentación asistida. Sin embargo, típicamente, son los Tribunales quienes tienen la última palabra tanto en la interpretación de las leyes como en las desavenencias entre personas, así que parece que los padres de Terri han recorrido ya cuantos caminos se extendían ante ellos.

No comparto que ninguna ideología, sea cual sea la que uno tenga (pro-vida o pro-derecho a morir) deba ser aplicada coercitivamente en el caso de Terri Schiavo. Aparentemente, ella se encargó de formar su propia decisión, y el resto de nosotros haría bien en respetarla, en lugar de proyectar nuestros propios miedos o pérdidas en ella.

Cada uno de nosotros debe afrontar la muerte a su manera. Traspasar nuestros propios temores a otro no es más que una forma de desviarse de la verdadera cuestión.


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posted by Freelance at 8:08:00 p. m.