jueves, marzo 03, 2005

Presentación de "El suicidio de España", de Enrique de Diego.

Enrique de Diego ha tenido la amabilidad de invitarme a la presentación de su último libro, El suicidio de España, publicado por Libros Libres y presentado en sociedad por un peso pesado de la política (hoy en el exilio europeo) como es Jaime Mayor Oreja.
El acto, como no podía por menos, ha tenido mucha miga, sobre todo teniendo en cuenta que ha coincidido en el tiempo, por azaroso sentido de la oportunidad, con la desafortunada reunión mantenida entre Josep Piqué y José Luis Carod Rovira. De hecho, los medios no han podido esperar a la habitual rueda posterior a la presentación del libro y han asaltado a Mayor a las puertas del Hotel Cuzco (provocando, por cierto, que el acto comenzase con un significativo retraso). Europa Press da cuenta ya de las declaraciones de Mayor en dos (1 y 2) notas de agencia.




El breve speech de Mayor durante la presentación ha gozado de la claridad en la exposición y la profundidad en el análisis a que nos tiene acostumbrados (y que tan poco se dan combinadas en las personalidades de su partido, mucho menos en el de enfrente). Ha destacado que dos son las ideas centrales del libro: la Libertad y España, y sobre todo la idea de España como escenario, como ordenamiento para la Libertad. El ataque permanente de los nacionalismos disgregadores a la idea misma de España constituye, de hecho y pese a los disfraces sucesivos y concéntricos con que suele venir disimulado, un ataque simple y llano a la Libertad. Este proceso se encuentra ahora, en opinión de Mayor, en un punto de inflexión; lejos queda ya el espíritu de Ermua que, en el 97, provocó de hecho que el PNV se quitase definitivamente la careta y se alinease, pública y ostensiblemente, con quienes ya venía compartiendo bagaje, si bien hasta entonces de forma solapada y vergonzante, es decir, con el terrorismo de ETA. Superado ese trance difícil para el nacionalismo, encontramos que hoy ha recobrado posiciones con una nueva estrategia que ya no se basa tanto en el imperio del terror cuanto en el decidido camino hacia la ruptura, en el País Vasco y en Cataluña. Significativamente, el fantasma ominoso de ETA asoma detrás de los planes emprendidos por ambos gobiernos autonómicos: detrás del Plan Ibarreche y detrás de la estrategia del Tripartito, escenificada en Perpiñán y en la tregua catalana de la banda terrorista. Con agudeza, Mayor ha destacado que las treguas de ETA siempre se plantean cuando la banda percibe la oportunidad de comerciar con la posibilidad del armisticio, es decir, cuando entiende que la ruptura de España, su único objetivo, es un objetivo al alcance de la mano.
Por desgracia, este escenario de ruptura se plantea, es más, se hace posible porque un gobierno sin norte y, sobre todo, sin una idea de España, dirige hoy nuestros destinos, en necesaria alianza con los artífices de la ruptura misma. Para el gobierno de Zapatero no hay otra prioridad que la conservación del poder a cualquier precio, a costa de lo que sea, y la justificación de su alianza con los rupturistas pasa por convencer a los ciudadanos de que es imprescindible negociar con los nacionalismos porque los nacionalismos, más que buenos o malos, son inevitables, invencibles incluso.
Mayor, sin embargo, niega esa posibilidad. En su opinión, hasta el título mismo del libro de de Diego, la palabra suicidio, es un rasgo de pesimismo excesivo, cuando todavía existen razones para el optimismo. La recuperación del espíritu de Ermua es posible: la unión de los demócratas entorno al convencimiento de que España, como realidad política y jurídica, es el único escenario donde cabe esperar el desarrollo libre de todos.



Posteriormente tomó la palabra el autor, Enrique de Diego, y sus palabras, como no podía por menos, despojadas del corsé del optimismo obligatorio de un político profesional (por mucho que se llame Mayor Oreja), disiparon las nubes de color de rosa. Pero no han sido pesimistas, sin embargo. El libro no es pesimista entanto que es beligerante; como ha dicho gráficamente el autor, pretende ser una llamada de atención para que nos dejemos de buen rollito. Y la forma que propone es la reforma profunda de la Ley Electoral, esa misma Ley, deribada de los pactos llenos de complejos alcanzados durante la Transición, que ha entregado el poder en la práctica a las minorías regionales de corte disgregador lo que significa, ni más ni menos, que depositar el poder, al final, en los verdaderos enemigos de la libertad. La visión de de Diego es la de un liberal que no se resiste a la ruptura de España por razones meramente históricas, nostálgicas o, como tanto les gusta decir a los verdaderos nacionalistas, por nacionalismo español. Al contrario, las razones son otras, y parten del convencimiento de que el nacionalismo, en cualquiera de sus formas, se reduce a un liberticidio sistemático en nombre de brumosas justificaciones étnicas, geográficas o históricas.



Concluida la presentación, y superada con éxito por Mayor Oreja la prueba, que intuyo complicada, de aguantarle las gracietas al saltimbanqui de turno (en este caso, a Españoléitor, de Pecado Original), ha llegado lo interesante: el off the record del ex ministro. En un corrillo formado por unos pocos, ha reconocido Mayor que en su fuero interno es mucho menos optimista de lo que se ve forzado a representar y que, a su juicio, todavía estamos bastante al principio del túnel, lejos aún de los tramos más oscuros y más angostos. De hecho, consideró muy probable no sólo que los nacionalistas ganen holgadamente las próximas elecciones vascas y que el Plan Ibarreche siga adelante con el apoyo, tácito o expreso del PSE, sino también que una coalición PSdGA - BNGA se aúpe al poder en Galicia. Preguntado por la alentadora encuesta de intención de voto en el País Vasco publicada recientemente por El País, Mayor expresó su absoluta desconfianza en relación con la veracidad de dichos datos. Textualmente, afirmó que la encuesta les daba 17 escaños para que el PP vasco se confiase, para alargar más el periodo de incertidumbre.
Sobre la mesa tengo el libro de Enrique de Diego. Cuando termine de leerlo subiré aquí mi opinión. De todas formas, avanzo que tiene toda la pinta de convertirse en seguida en un libro imprescindible dentro del escaso y disperso grupo de voces críticas contra la preocupante y peligrosa situación, con tintes a veces vagamente pre-totalitarios, que atraviesa nuestro país, España.

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posted by Freelance at 10:10:00 p. m.