jueves, marzo 24, 2005

Y lo de José Antonio, ¿por qué?

Puedo entender que retiren la estatua de Franco, pero ¿por qué retiran la de José Antonio?
Ya dije más o menos lo que pienso sobre la retirada de las estatuas y otros símbolos franquistas de las calles y plazas: que es una estrategia para encender los ánimos de los votantes más conservadores y nostálgicos y para crear el caldo de cultivo necesario para la eclosión de un partido de extrema derecha. No puede explicarse de otro modo, teniendo en cuenta que la presión de la sociedad en pro de esa medida ha sido nula y que lo único que cabe esperar de su adopción es una innecesaria y contraproducente reapertura de viejas heridas.
Ahora bien: aun así, cabría cierta justificación formal de la retirada de efigies de Franco, aludiendo al hecho, innegable, de que Franco fue un dictador. Sin embargo, me llena de sorpresa saber que en Guadalajara, dos por el precio de uno, José Antonio Primo de Rivera ha sido también bajado del pedestal.
¿Qué justificación cabe esgrimir en ese caso? José Antonio Primo de Rivera fue un político español, diputado, fundador de un fascismo sui generis de carácter vagamente nacionalista e izquierdista que propugnaba algo llamado democracia orgánica, bastante bobo en muchos de sus planteamientos, pero inocente de cualquier relación con la dictadura franquista. Cierto que la dictadura, posteriormente, se apropió de la imagen y el nombre de Primo de Rivera, como se apropió de muchos otros signos de identidad que poco o nada tenían que ver con la inexistente ideología o la todavía menos existente solera histórica del llamado movimiento, hasta el punto que Franco se hacía retratar con la boina roja del Requeté y la camisa azul de la Falange joseantoniana (lo cual es más o menos como mezclar la velocidad con el tocino). Pero nada de eso tiene que ver con el propio José Antonio Primo de Rivera, cuya estatua (manierista, relamida y absurda), tal vez no hubo motivos para erigirla, pero desde luego tampoco para demolerla.
Tal vez haya un motivo, no obstante. Si viviésemos un cuento de Borges, cabría incluso decir que, de un modo metáfísico, el PSOE e IU han emprendido la campaña de derribo de estatuas de Franco como medio para enmascarar y hacer pasar desapercibido su verdadero, único objetivo: desmontar la de José Antonio.
José Antonio Primo de Rivera fue encarcelado por el gobierno del Frente Popular en marzo de 1936, es decir, varios meses antes de producirse la sublevación armada que dio origen a la guerra civil, trasladado en junio a la cárcel de Alicante y ajusticiado, tras un juicio de pantomima que duró 3 días, el 20 de noviembre de 1936. Es decir: José Antonio fue juzgado y muerto por delitos de pensamiento, y sus jueces y verdugos fueron miembros del PSOE y del PCE. Es posible que la imagen de la tonta estatua pomposa en su pedestal de mármol se clavase cada día, como un atizador al rojo vivo, en la conciencia de los militantes y dirigentes de esos partidos, y por eso, como quien se tapa una llaga con asco o quien se sacude el recuerdo de una pesadilla, han elegido quitarla de en medio, para no tener que verla más.

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posted by Freelance at 10:53:00 p. m.