lunes, abril 04, 2005

Del Trabajo del Sol.

I. La profecía.
En el año 1595, dos religiosos de la Orden de San Benito, el belga Arnoldo de Wion y el español Alfonso Chacón, publicaron una obra titulada Lignum Vitae sobre los grandes hombres de la Orden en el pasado, dentro de la cual se incluía un conjunto de lemas o sentencias que, al parecer, habían sido escritas hacia 1140 por un arzobispo irlandés, también benedictino, discípulo y amigo de San Bernardo, que ha pasado a la historia con el título de San Malaquías. Dichos lemas serían algo así como las divisas de todos los romanos pontífices que han reinado y reinarán desde Celestino II (el Papa contemporáneo de San Malaquías) hasta la llegada del fin de los tiempos y el segundo advenimiento de Jesucristo.
La lista de lemas abarca un total de 111 papas, más un centésimo décimo segundo cuyo lema es algo más complejo y que se correspondería con el llamado “papa angélico” Pedro Romano, bajo cuyo reinado sucederá el segundo advenimiento. De los 112 papas llevan ya consumido su reinado 110, incluyendo al fallecido Juan Pablo II; en consecuencia, restarían sólo dos papas antes que tenga lugar el final de los tiempos proclamado en el Apocalipsis.
Un somero examen del estilo en que están escritos los lemas nos permite deducir que los que se refieren a los papas anteriores a 1595 son extremadamente detallados y concretos (por ejemplo, Juan XXII es De Suttore Osseo, el Remendón de Ossa, porque este Papa era hijo de un zapatero de esa ciudad; o Anastasio IV, Abbas Suburranus, porque en efecto había sido Prior en Suburra antes de ser elevado a la dignidad papal); los que se aplican a los pontífices posteriores, sin embargo, son genéricos, inconcretos y vaporosos: podrían cuadrarle a cualquiera. Eso nos induce a pensar que la profecía es una estafa intelectual, una creación de los benedictinos atribuida a San Malaquías para embaucar a las crédulas mentalidades del siglo XVI. Nada tiene de extraño: en aquel tiempo de cambio, zarandeada la Teocracia por las fuerzas seculares y antropocéntricas del Renacimiento y apenas unas décadas después del sacco di Roma, las órdenes religiosas competían aún entre sí por la posesión de las más maravillosas reliquias o las más concluyentes demostraciones de doctrina; no debe sorprendernos que cediesen con frecuencia a la terrenal tentación de hacer trampa.
Por eso, habrá que atribuir a una especie de “justicia poética” el hecho de que el lema que le ha correspondido a Juan Pablo II haya sido De Labore Solis, de los Trabajos del Sol, porque dicho lema ilustra de modo inigualable el papado y la propia trayectoria vital del pontífice polaco. El sol es el símbolo primero de Dios, como ya lo fuese en casi todas las religiones de la antigüedad pagana, desde Egipto hasta Mesopotamia, y es la fuente primera de la luz, que equivale, para la doctrina y para la hermenéutica, a la Verdad revelada. Y por encima de cualquier opinión personal, si alguna condición sobresale en el reinado de Juan Pablo II ha sido el trabajo infatigable con que ha difundido por todo el mundo la luz del Evangelio; Juan Pablo II ha sido el Papa de los más de 100 viajes por más de 130 países, del millón y cuarto de kilómetros recorridos, de las catorce encíclicas, 11 constituciones, 42 cartas apostólicas y más de ochenta mil páginas de doctrina escritas; el Papa de las multitudinarias reuniones y jornadas, del millón de jóvenes de Madrid, los dos millones de Ciudad de Méjico y Río de Janeiro, los cuatro de Manila; y ha sido el Papa que, lejos de esconder sus padecimientos, los ha mostrado al mundo, escalando un largo Gólgota hasta que, en los días anteriores a su muerte, casi hemos podido verlo clavado en la cruz del martirio, pugnando ya sin voz, entre muecas de dolor, por hablar a los hombres, como lo hiciera Cristo, su maestro.

Yo quiero ir dejando aquí estas reflexiones, reflexiones de un ateo, sobre Juan Pablo II como protagonista de la historia reciente y como conductor de la Iglesia en tiempos de tribulación. Más allá de pesimismos milenaristas, todos los tiempos lo son, porque en todos los tiempos se vive la constante lucha del hombre por la vida: a nosotros nos toca enjuiciar éstos, los que nos ha tocado vivir.

NOS HEMOS MUDADO. AHORA ESTAMOS EN HTTP://WWW.FREELANCECORNER.NET. PUEDES ENCONTRAR ESTE MISMO ARTÍCULO ALLÍ, E INCLUSO DEJAR TUS COMENTARIOS.

posted by Freelance at 4:36:00 p. m.