viernes, abril 15, 2005

Parole, parole, parole.

Hoy reflexiona Adam Selene, en un artículo de sus Diarios de las Estrellas, sobre la constante apelación que el Presidente del Gobierno hace al poder de las palabras, empleando una terminología permanentemente halagüeña y complaciente, eufónica, que Adam califica acertadamente de Newspeech. Obsérvese que el marchamo, la marca de fábrica acuñada para definir el gobierno de ZP se refiere precisamente a esa estrategia: el Talante. No podía buscarse una denominación mejor. El Talante alude a la forma en que se hacen las cosas, no a las cosas mismas que se hacen, como decía el chiste aquél: "no me molesta que me llames puta, sino el retintín con que me lo llamas". El Gobierno se ha especializado en disfrazar la vacuidad, cuando no la perversidad de sus actuaciones, bajo la máscara mendaz de las palabras hermosas.
El otro día, la Ministra Trujillo defendía muy calurosamente su propuesta de los pisos de protección oficial de 30 metros cuadrados acuñando una frase redonda: la dignidad no se mide en metros cuadrados. Claro que no, Ministra. Pero de eso habría que haberse acordado cuando la Izquierda acuñó ese mantra que hemos escuchado repetido en tantas manifestaciones y programas electorales: una vivienda digna. Además, recurriendo a tan bizarra proclama, la Ministra desvía la atención de los argumentos principales contra su propuesta, que han sido ya desmenuzados de forma concienzuda en otras bitácoras, en general con el choteo que la propuesta merece.
Hace apenas unos días, el Presidente Zapatero formulaba balance de sus primeros doce meses en el Gobierno y, pese a los dos mazazos consecutivos del elevado IPC y la caída en la inversión extranjera, afirmaba que la economía ha mejorado desde que gobierna el PSOE. Eso no pasaría de ser una afirmación falsa de las que prodigan los políticos en general, pero el Presidente se sintió compelido a adornarse con talante: afirmó que lo mejor está aún por venir. Dicha afirmación, en la línea de otras como el ansia infinita de paz o las armas de carácter no agresivo, no es más que un hermoso envoltorio relleno de absolutamente nada. De idiotez, como mucho.
Sin embargo, la afirmación escuchada hoy representa, si no tal vez un salto cualitativo, sí desde luego un paso cuantitativamente brutal. Durante una reunión de campaña con militantes de su partido en Bilbao ha afirmado que, en un año o dos, el PSOE convocaría un referéndum en el País Vasco "de concordia y entendimiento".
Para Rodríguez Zapatero, un referéndum donde ha de plantearse como opción legítima (a condición simplemente que obtenga un voto más que la contraria) la ruptura del orden jurídico llamado España; que se convocaría bajo la amenaza no conjurada de los asesinos nacionalistas de ETA; que vendrá en todo caso precedido de una escalada en el permanente desafío de las instituciones vascas a la legalidad constitucional; que culminaría el proceso de definitiva proscripción de los millones de vascos que no comulgan con las ruedas de molino del nacionalismo; ese referéndum, es de concordia y entendimiento.
En su día, el Gobierno de Felipe González inauguró aquello que se dio en llamar la política de gestos. Rodríguez Zapatero ha dado un paso más en su estrategia Zen de hacer de la política un ejercicio de minimalismo: ha creado la política de palabras. Palabras estúpidas, desde luego: palabras, palabras, palabras.

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posted by Freelance at 2:04:00 p. m.