viernes, mayo 27, 2005

Artículo de Enrique de Diego: El novato del Club de Perpiñán

Recomiendo la lectura del artículo de Enrique de Diego que puede encontrarse en la página web de Época: El novato del Club de Perpiñán.
Enrique de Diego es de los pocos periodistas españoles que aúnan las tres condiciones fundamentales que, en mi opinión, debe reunir un analista político: la independencia, un profundo conocimiento del entorno histórico y jurídico en que se desarrolla la acción política y, sobre todo, una absoluta falta de condescendencia hacia lo políticamente correcto. Por tanto, no es de extrañar que sus libros (todavía tengo pendiente escribir la recensión del último: El Suicidio de España) y sus artículos resulten siempre un instrumento valioso para descubrir el hilo de la realidad bajo el tumultuoso oropel de las palabras vacías y las apariencias.
Zapatero no ha hecho una oferta de negociación a ETA. Es mucho peor que eso. Hace tiempo que lo viene haciendo; de hecho, gobierna gracias a su condescendencia. El club de Perpiñán tiene ya historia. Zapatero es el novato, aunque estúpidamente apasionado.
Mucha gente de buena fe se asombra, a estas alturas, por la actitud del Gobierno Zapatero hacia los terroristas, por su indubitada voluntad de negociar con ellos a costa de la memoria de las víctimas y la dignidad de todos, e incluso albergan candorosas confianzas sobre la posibilidad de que los últimos acontecimientos hagan recapacitar al Presidente, le coloquen de nuevo en la senda de la cordura constitucional, de la lealtad y del Pacto. Cuánta ingenuidad. Zapatero es el rehén de los terroristas, de sus amigos y de quienes pactan con ellos desde el momento mismo en que aceptó los votos de Esquerra Republicana para su investidura.
Esto no es alarmismo; tampoco es fruto de una visión interesadamente catastrofista de la situación. No es más que la constatación de la realidad por la vía de los hechos. El Gobierno de Zapatero se sostiene únicamente gracias al apoyo de un partido cuyos fines son la disgregación del orden constitucional, garante de derechos y libertades, que llamamos España; y cuyos medios son, alternativamente, el pacto con los de la pistola y el chantaje al gobierno legítimo (por las formas, que no por los contenidos) del país. Cualquier intento de disimular esa realidad palmaria no será otra cosa que la estrategia del avestruz aplicada al análisis político.
La negociación con ETA no sólo es indeseable (en términos morales), sino imposible (en el terreno pragmático). En Irlanda había dos comunidades usando la violencia y dos unionismos. ETA, como el PNV, pertenecen al mundo telúrico y etnicista del nazismo. No sólo son separatistas, están en las pesadillas totalitarias, intentando construir una identidad, desde la pureza peligrosa, con ensoñaciones imperialistas. Entienden el diálogo como debilidad.
La negociación (entendida como proceso por el cual todas las partes obtienen un beneficio que mejora su situación de partida) es imposible con ETA, es imposible con cualquier totalitarismo. La negociación exige la existencia de unas reglas del juego y, sobre todo, el escrupuloso respeto de dichas reglas por parte de todos los jugadores: eso es imposible en el caso de un movimiento totalitario. Pero es imposible no de un modo coyuntural, sino desde un punto de vista teleológico, porque el fin del totalitarismo es, precisamente, eliminar la negociación, cualquier negociación, como forma de conjugar las humanas aspiraciones, y sustituirla por la imposición, por la tiranía.
No existe escenario posible para una negociación con ETA. ETA, el nacionalismo totalitario, sólo admiten un escenario: la derrota total del adversario. Y el adversario somos todos.

NOS HEMOS MUDADO. AHORA ESTAMOS EN HTTP://WWW.FREELANCECORNER.NET. PUEDES ENCONTRAR ESTE MISMO ARTÍCULO ALLÍ, E INCLUSO DEJAR TUS COMENTARIOS.

posted by Freelance at 11:03:00 a. m.