martes, mayo 24, 2005

Continuación del artículo de ayer.

No me sorprendió recibir, en el área de comentarios del artículo publicado ayer, titulado Una ración de ignorancia, la contestación del autor del artículo que a su vez le dio origen, es decir, Juan Carlos García Gómez. Por su interés, reproduzco dicha contestación aquí.
"comerciando honradamente y en libertad"
juas, juas, juas. Jo, que me ahogo de la risa.
¿Conoces a alguien que sea asquerosamente rico que haya hecho eso alguna vez? sobre todo lo primero, "honradamente". El dinero no me da asco, me da asco lo que hancen la mayoría de asquerosamente ricos para conseguirlo.
Quitando alguien del arte/deporte/espectáculo o alquien que haya realizar algún gran invento, no veo que se pueda llegar a ser inmensamente rico sin aprovecharse de los demás, cuando no cosas peores.
Por supuesto, estoy abierto a que ilustre mi ignorancia con ejemplos, claro. Yo sólo soy un humilde aficionado a dar mi opinión.
A lo cual contesto yo que, si no hay más remedio que acudir a la deficiente y poco racional vía de los ejemplos, acudiremos, pero antes quiero hacer una reflexión no desprovista de interés.

En la afirmación "no veo que se pueda llegar a ser inmensamente rico sin aprovecharse de los demás" que se contiene en el texto de mi contertulio, subyace uno de esos dogmas que tanto maneja la izquierda: la convicción profunda de que, quien tiene mucho dinero, se lo está robando a otro. La propiedad es un robo, decía ese ilustre mentecato que era Proudhon. Esa creencia parte de una profunda y deliberada incomprensión de los mecanismos más básicos de la economía, de modo que cualquier explicación que yo pueda elaborar aquí será, seguramente, inútil. Pese a todo, debe afirmarse una vez más que la riqueza, lejos de ser una masa estática que gravita de unos a otros con arreglo a relaciones de poder, es una masa dinámica y creciente que se atribuye a unos y a otros según relaciones de libre intercambio. Eso, salvo cuando el Estado, investido de su auctoritas, se arroga la función de expropiar la riqueza de unos para asignársela a otros según criterios de orden "moral", terreno abonado para el clientelismo y la corrupción. Lejos de ser el producto del despojo, la riqueza es el producto del libre intercambio, hasta el punto que un mayor grado de libertad en el intercambio comercial proporciona, inexorablemente, un mayor nivel de riqueza y una mayor extensión de la misma a todos los agentes que operan en el mercado (empresarios y trabajadores, y ambos en su función básica de consumidores). Así lo demuestran todos los informes sobre Libertad Económica, de los cuales enlazo, por su rigor y claridad, el de Heritage Foundation.
Afirmar con desparpajo que las personas con grandes fortunas (con pintorescas y caprichosas excepciones como los deportistas o los inventores) sólo pueden haberlas adquirido con malas artes y de manera poco honrada es introducir en el debate categorías morales improcedentes y totalmente faltas de rigor. La honradez es una característica moral, y tan honrado puede ser un multimillonario como un pobre de pedir, de igual modo que existen personas humildes que son además perversas y potentados rapaces y más malos que la quina. ¿Y qué? Pretender que las condiciones morales están determinadas por el nivel de riqueza es, sustantivamente, una barbaridad y, adjetivamente, una gratuita ofensa a muchas personas. No es necesario recurrir a demostraciones empíricas de ninguna clase, sino sólo reparar en la inanidad intelectual del razonamiento en que se basa tamaña afirmación.

Sin embargo, puesto que me lo pides, te pondré un ejemplo didáctico.
Cuando tú, Juan Carlos García, vas a un McDonalds, te compras una hamburguesa y la pagas, estás juzgando el negocio bueno para ti: los dos o tres euros que te gastas te parecen de menor valor que la hamburguesa, de otro modo no accederías a la transacción. Imagina: si te pidieran sesenta euros, no la comprarías.
Sucede que McDonalds compra la carne de la hamburguesa a un proveedor, al cual paga unos 15 ó 20 céntimos por pieza, y ambos consideran el negocio rentable; McDonalds debe añadir el coste de los medios destinados a la elaboración final y al servicio al cliente (locales y empleados), así como su margen de explotación (de otro modo carecería de incentivo para dar el servicio), todo lo cual justifica el precio que tú pagas. Libremente, no porque te obligue la mano negra del mercado, mal que le pese a José Bové.

Pero centrémonos en el productor de la hamburguesa en crudo: tiene una planta de producción con unos bienes de equipo que ha comprado a su propio riesgo y ventura, y en ella da trabajo a unas 50 personas, personas que cobran un salario que juzgan más valioso que el trabajo que realizan (si les pagasen 20 euros al mes no acudirían a trabajar). En libre competencia con otros proveedores, suministra carne a las mayores cadenas de hamburgueserías y restaurantes, a quienes atiende y sirve con gran eficacia. Por eso el negocio es bueno para todos: para los trabajadores de la planta hamburguesera, para el propietario de la misma, para los restaurantes a los que suministra y para ti, que eres cliente final, y te chupas los dedos después de zamparte un Big King XXL. Y observa que no sólo es bueno, sino que es libre: los trabajadores pueden irse a trabajar a Carrefour, el propietario de la planta puede cerrarla para invertir su dinero en otra cosa, los restaurantes pueden cambiar de proveedor y tú podrías ir a comer a VIPS. Si no lo hacéis es porque estáis satisfechos con el resultado de vuestra decisión.

Concretando. El caso es que el propietario de la planta hamburguesera es lo que tú denominarías un tipo “asquerosamente rico”. Casualmente, es una persona con nombre y apellidos, familiar bastante cercano de mi mujer, y me consta por tanto que ha hecho su fortuna del modo más honrado, partiendo casi de cero, arriesgándose, trabajando mucho, dando buen servicio a sus clientes y trabajo a un montón de personas. No me parecería de recibo que insinuaras siquiera que se aprovecha de nadie; no más, en todo caso, de lo que te aprovechas tú de él cuando te comes tan contento una de sus hamburguesas.

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posted by Freelance at 10:16:00 a. m.