domingo, mayo 29, 2005

Francia y el NO

Si es cierto lo que decía Times Online (vía Instapundit) el pasado jueves, y hasta el Gobierno francés se muestra convencido del triunfo del NO a la ratificación francesa de la Constitución Europea, pueden abrirse diferentes escenarios, no todos los cuales son halagüeños desde un punto de vista liberal.
Para empezar, habrá que ver si se permite, realmente, un NO en el referendum como resultado verdaderamente vinculante: vía No pasarán! encontramos reflejo de los rumores que apuntan a un retorno a las urnas si triunfa el No, es decir, una especie de solución à la qebecoise de hostigamiento al personal hasta que, por cansancio, termine votando lo que le manden. De hecho, responde muy bien a la campaña feroz emprendida por el estamento político francés (como ya sucediera en España a nuestro turno) para orientar la opinión de los ciudadanos entre "lo correcto y el No".
En todo caso, las cosas no son blancas o negras. Más allá del deseo de que la Constitución Europea no triunfe, parece necesario detenerse un momento a pensar cual es ese "Plan B" del que todos hablan, que parece no existir y que, en todo caso, vendrá marcado por las circunstancias.
Hay una visión optimista, como la que leemos hoy en La Opinión donde se dice que, ante un eventual triunfo del No:
Esto podría abrir paso a un nuevo eje Londres-Berlín, atlantista y liberal, si los conservadores alemanes se hacen con el poder en septiembre próximo.
Eso es posible, qué duda cabe, aunque estará supeditado a ese más que probable relevo al frente del gobierno alemán. Pero lo cierto es que el rechazo mayoritario a la Constitución Europea procede de dos sectores de opinión muy determinados, fundamentalmente el primero:
1. El izquierdismo radical. Ese izquierdismo que se opone al proceso de construcción europea por considerarlo el camino hacia lo que ellos, con tonta infatuación, llaman la Europa de los Mercaderes, que pone en riesgo (siempre según su opinión) el viejo sistema de fuertes estados nacionales del bienestar. De hecho, en Francia, el PSF ha mantenido el corazón dividido durante toda la campaña, más o menos como el PP en España pero por razones bien distintas.
2. Cierto nacionalismo de base vagamente historicista que, igualmente, percibe el avance de la integración europea como una amenaza hacia los estados nacionales y hacia los privilegios de la protección de la producción interna, más ahora que se está produciendo el acceso de economías nuevas y muy competitivas como las de Europa del Este.
Si triunfa el No y las estadísticas demuestran que las antedichas son las razones mayoritarias del rechazo de los ciudadanos franceses, ¿no cabe esperar una fuerte ofensiva de reformas del Tratado por las cuales se introduzca más Estado, más intervención y más proteccionismo, reformas que puedan presentarse más adelante como un triunfo de los que ahora se oponen a su aprobación para recavar su aprobación en una consulta futura o, simplemente, para atraer su voto en próximas contiendas electorales?
Mañana sabremos por donde han ido los tiros en cuanto al resultado del referendum; sin embargo, aún tardaremos bastante en saber si un posible No se transforma en la tumba del actual modelo franco-alemán que preside la Vieja Europa, de rancio estatismo proteccionista, o si por el contrario sólo sirve para profundizar en él.

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posted by Freelance at 1:54:00 p. m.