viernes, mayo 20, 2005

¿Última batalla en Bolivia?

Es para mí un placer publicar en FC un artículo enviado por Happy Butcher en relación con un asunto crucial en términos de política internacional, como es la crisis en Bolivia, asunto del que ya el propio HB había venido haciendo un minucioso seguimiento en Cocaína Intelectual.
En resumen y simplificando, la situación actual de Bolivia es la siguiente: una ley consultada en referéndum ha sido aprobada tanto por el Congreso como por el Senado, pero no tal y como fue inicialmente planteada. Este es el argumento que utiliza Evo Morales y su Movimiento Al Socialismo para justificar una huelga general (como primer paso, después bloquearán las carreteras y el ferrocarril), y no va a detenerse hasta que el gobierno, presidido por Carlos Mesa, ceda a sus demandas. La ley en concreto es un impuesto a las petroleras encargadas de la producción de gas. Por referéndum se apoyó que el impuesto fuera del 50%. El gobierno hizo que fuera un 18% en regalías -esto es, en gas- y el 32% restante en impuestos = 50%, mientras que los manifestantes pretenden que sea el 50% en gas (hay quien directamente pide la nacionalización de todos los recursos petrolíferos... pero supongo que ya tenemos bastante con Evo Morales como para centrarnos en los aún peores). Actualmente, la huelga indefinida y las manifestaciones duran ya tres días desde la aprobación de la ley.

[Van a permitirme que, para los antecedentes, me remita a los artículos publicados en
Cocaína Intelectual en referencia al caso boliviano. El seguimiento que hice no fue perfecto, pero sí tiene algunos artículos que son muy descriptivos de la situación pasada hasta hace muy pocas fechas.]

De éxito podemos calificar las últimas movilizaciones dirigidas por Evo Morales para paralizar el país. Ha demostrado (una vez más, lleva haciéndolo desde que Gonzalo Sánchez de Lozada llegó por primera vez al poder a principios de los 90) que, cuando quiera, puede paralizar el país, a pesar de que el motivo con el que lo hace sea claramente hipócrita. La ley ha sido finalmente aprobada por el Senado tal y como se presentó inicialmente, pero el riesgo de conflicto civil sigue siendo elevadísimo... y esto, precisamente esto, es lo que busca Evo Morales. No el conflicto civil, sino el riesgo. No duda (tampoco lo ha hecho hasta ahora) en bloquear todo pedazo de asfalto, agravar la situación de inestabilida y pobreza del país y echarle la culpa de todos los males al "neoliberalismo salvaje", para que él, gran salvador de la patria, llegue al poder y consiga traer para aquellas tierras "justicia social" y "libertad". Otros grupos más radicalizados no dudarán en aumentar la presión popular aún más si cabe para conseguir soluciones más intervencionistas. Para que se hagan una
idea...

El jefe de la Central Obrera Boliviana (COB), Jaime Solares, dijo que una huelga general indefinida y protestas callejeras "acabarán con los neoliberales que defienden a las transnacionales".

En el otro lado, y como garante de los derechos y el orden constitucional, tenemos al presidente Carlos Mesa. A medida que ha pasado el tiempo, Mesa ha ido haciendo filigranas más difíciles para mantener una posición equidistante ante todos los actores, siendo estos enemigos irreconciliables. Justo después de que la ley fuera aprobada, y dando la sensación de que era "para compensar" la aprobación de leyes que iban resultar problemáticas para la economía, dio una rueda de prensa en la que proponía nuevas intervenciones (creación de "trabajo digno", subsidios, mejoras en el sistema educativo y sanitario, seguridad en el acceso e alimentos para los más pobres...) para intentar revitalizarlas, y que ya han sido catalogadas de utópicas. Está en una de esas posiciones en las que, haga lo que haga, se va a equivocar. No puede adelantar las elecciones generales porque es inconstitucional. No puede dimitir porque eso supondría otorgarle el poder a Evo Morales, su principal rival. En el hipotético caso de que quisiera llevar a cabo el anunciado "programa" de reformas, la economía tendría que funcionar, pero está bloqueada por los manifestantes (se está hablando de bloquear las carreteras, y de ahí a los ferrocarriles sólo hay un paso), y sólo puede recurrir a la fuerza del Estado para imponer el orden... pero cualquier medida de fuerza para mantener el orden supondría su derrocamiento del poder, como ya le pasó a su predecesor Sánchez de Lozada (actualmente exiliado por intentar poner orden el país, que en las luchas murieran más de 60 personas y fuera acusado por un tribunal de genocidio). Tiene las manos atadas y no puede tomar ninguna salida, malo para alguien que intenta ser el "centro conciliador de dos bandos irreconciliables" (es socialdemócrata admirador de Kirchner, pero también es el único que intenta poner algo de estabilidad, aunque sea por puntos intermedios que no arreglen nada).

Ni que decir tiene que la posición sensata es sostenida por los sectores más liberales, quienes ven toda esta ola de intervencionismo como algo que atemorice a inversiones extranjeras (estas se esfuerzan en mostrar tranquilidad y en afirmar que no van a irse del país a pesar de las circunstancias, veremos qué ocurre si la situación se agrava). Hoy es el gas, mañana puede ser el hierro... y pasado vaya usted a saber, basta conque sea visto como "robo de una multinacional a los bolivianos que provoca la pobreza que padecen"... La incertidumbre es enorme, y eso no es bueno para las inversiones extranjeras, tan importantes para aquel país. Por tanto, no parece que la liberal sea la línea política que se siga en adelante; más bien se avecina una nueva ola de socialismo planificador de economías que tanto daño ha hecho a Bolivia en todo este tiempo. Las dificultades para crear empresas siguen existiendo: crear una empresa cuesta 1500$ según el Banco Mundial aún siendo el país más pobre de Iberoamérica; los aranceles a los productos extranjeros gravan el 30% del precio a los productos; existen problemas con respecto al reconocimiento de derechos de propiedad de los indígenas, y sus fuente de financiación está cortada: no pueden exportar coca, se considera ilegal; y no tienen tratados de libre comercio con el resto de países vecinos.

Pero en Bolivia no ocurre sólo que a un iluminado llamado Evo Morales le haya dado por imponer un 50% de regalías a las multinacionales del gas a costa de lo que sea, sino que es un asunto más de fondo, en el que todos los sectores están implicados y en el que está en juego el sistema económico, social y político del país en su conjunto. Esto nos abre a dos riesgos que han de ser analizados muy detenidamente:

1.- Que el Estado fracase en aquellas funciones que se había propuesto cumplir, lo que llevaría a la fragmentación del país. Existen ciertas corrientes en las regiones ricas que demandan más autonomía en materia de impuestos, y que podría llevar al separatismo según qué circunstancias. Por otro lado, los pueblos indígenas demandan más derechos... lo que podría volver más tensa la situación. Si esto llegara a suceder, una ola de estados fallidos podría sacudir toda Iberoamérica, empezando por Paraguay y siguiendo por Argentina. Hay que decir que Bolivia sí es un país con una clara y arraigada identidad de nación, algo que impediría esta hipotética independencia.

2.- El acceso de Evo Morales al poder supondría una la expansión del socialismo capitaneado por Hugo Chávez en un continente asolado por la miseria y la corrupción, y en donde la socialdemocracia que representan Lula o Kirchner ya no es suficiente. Es más, el nacionalismo es un factor de riesgo que hace esta segunda opción más probable. Y de esto, Bolivia no está vacunada.

En tanto la Ley de Hidrocarburos no se modifique, las medidas de presión continuarán. Y si Mesa sigue en sus trece sobre no modificar la Ley de Hidrocarburos... ¿estará dispuesto a estar dos años con la economía paralizada y aguantando unas presiones cada vez mayores y más violentas hasta que lleguen las próximas elecciones? El mismo Jaime Solares ya
ha afirmado que "si hubiera un militar honesto como (el presidente venezolano, Hugo) Chávez", lo apoyaría para que asuma la presidencia en reemplazo del actual mandatario...
Happy Butcher. Mayo 05.

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posted by Freelance at 2:04:00 p. m.