lunes, mayo 30, 2005

Y efectivamente, fue NO

Pese a las reflexiones del artículo anterior, uno no puede evitar cierta satisfacción por el rechazo de la Constitución Europea y el triunfo del NO en el Referendum francés.
NO que ha cursado con un respaldo masivo del 55% sobre una participación de más del 70%, por lo que es evidente que los franceses se han tomado muchas molestias para demostrar que no les gusta esta Constitución para Europa.
Esto puede entenderse como el fracaso de una forma de hacer política que ignora a los ciudadanos, que nos toma por infantes incapaces de dirigir nuestro propio destino, que se arroga el ejercicio de nuestros derechos más inviolables, que pone cortapisas a nuestras ansias de prosperidad y nos sepulta en un galimatías de normas, cláusulas y disposiciones destinadas a perpetuar en el poder a toda una casta de depredadores del presupuesto que, como en El Proceso de Kafka, sólo se dan trabajo unos a otros, sin que conste el beneficio de tanto ir y venir.
En todo caso, como ya se ha dicho, si bien hay que celebrar el NO porque significa un torpedo en la línea de flotación de la Constitución Europea (torpedo del que, pese a los vaticinios de nuevas consultas y Planes B paridos deprisa y corriendo, no creo que logre recuperarse jamás), hay que temer también sus consecuencias. El NO está siendo capitalizado ya como un triunfo por sectores radicales de la izquierda y del nacionalismo. Los sindicatos han avanzado que el NO debe conducir a la introducción de nuevas concesiones en materia social; Le Pen deduce, con evidente satisfacción, que Chirac ya no está habilitado para presidir la República y un sujeto tan peligroso y contraproducente como José Bové interpreta este voto como un voto de protesta y globalmente izquierdista. (Más opiniones en los comentarios de More a esta entrada en Desde el Exilio).
Por tanto, como ya comentaba en el artículo anterior, tampoco es momento de sacar pecho en nombre del Liberalismo. Los detractores de esta Constitución han votado masivamente contra ella porque la consideran demasiado liberal, porque consagra Europa como un espacio eminentemente económico y comercial y, a juicio de ellos, demasiado poco social, solidario y, en suma, estatista.
Ahora se abre un interesante compás de espera. Que a nadie extrañe que se opte por la moviola: cosas más desvergonzadas se han visto; pese a todo, Raffarin ha negado esa posibilidad y no parece que pueda, realmente, darse: si esta Constitución ha entrado en barrena a causa de este resultado, una segunda negativa (seguramente por mayor margen: no imagino qué podría estimular a los votantes del SÍ a participar de nuevo en su derrota) la arrojaría sin duda al cajón de los trastos inservibles, y eso es algo que todo el mundo sabe a estas alturas.
Puede que el cambio de signo político en Alemania ayude a modificar las cosas en el buen sentido e introduzca algo de cordura en el seno de la Unión, ahora que España la ha perdido y que Francia, por conveniencia o por cálculo, nunca la tuvo. Sin embargo, una componenda rápida, la introducción de medidas pretendidamente cosméticas dirigidas a aplacar a los radicales de izquierda, es la solución que, hoy, parece más probable, ya que esta votación ha sido, sobre todo, una macro encuesta de resultado palmario. Y los políticos profesionales rara vez dejan de tomar nota del resultado de una encuesta.
Lo cierto es que el Tratado de Niza sigue en vigor y que los próximos días traerán nuevos consejos. En todo caso, si algo no ha resultado el día de hoy ha sido decepcionante en términos estrictamente periodísticos. Ni aburrido.

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posted by Freelance at 12:54:00 a. m.