viernes, junio 03, 2005

Yo iré a la manifestación de mañana.

Nunca he sido manifestante vocacional. Hay personas que sí, y que en cuanto ven un corrillo se arriman y preguntan eso de "¿contra quien es la manifestación?" Además, sólo he ido a una manifestación en mi vida: la del 11 de marzo, y en seguida tuve la impresión de que se estaban manipulando mis intenciones y mis sentimientos, así como los de muchísimas personas, cuando empecé a escuchar cánticos y proclamas contra el Gobierno, cuyos responsables marchaban a la cabeza de la manifestación cariacontecidos, dolientes, arrasados en lágrimas.
Sin embargo, mañana sí iré a la manifestación. La situación lo requiere.
Desde que llegó al poder, el Gobierno de Zapatero ha ejecutado con toda precisión un plan para volver a separar las dos Españas que llevaban treinta años unidas por la sutura de la Transición y la alternancia política. Esta manifestación de mañana, qué duda cabe, será una muestra de esa desunión: a ella asistiremos personas que más o menos podemos calificarnos como de derechas o, en todo caso, que no somos de izquierdas; sin embargo militantes de izquierdas irán bien pocos seguramente. Negar eso, fingir que esta manifestación no está implícitamente politizada y que puede convertirse en un acto de concordia entre personas de todas las opciones políticas en homenaje a las víctimas (como solían ser las manifestaciones contra ETA, como solía ser el Espíritu de Ermua), sería un vano ejercicio de Wishful Thinking.
Sin embargo, lejos de ser un argumento para no ir, este es un argumento para ir. Si España se vuelve a partir en dos, yo quiero situarme claramente en la mitad correcta. Entretanto, la equidistancia es una irresponsabilidad. Sin duda hay que luchar por volver a cerrar el tajo fratricida, pero hay que hacerlo desde el lado donde se encuentra la legitimidad, que es el único catalizador válido para impulsar la unificación; no por supuesto desde los planteamientos rupturistas del Gobierno y sus socios cainitas de Esquerra o del PNV, ni tampoco desde un pretendido centro equidistante que no existe, porque ese centro es, precisamente, la grieta, y en la grieta no hay más que el vacío.
Otra razón por la que quiero estar presente en la manifestación es porque ya estoy cansado de escuchar, con motivo de las algaradas del No a la Guerra, permanentes apelaciones a una misteriosa aritmética de la opinión pública según la cual la presencia de dos millones de manifestantes se interpretaba como una especie de plebiscito permanente sobre la posición de España ante la Guerra del Golfo, y se manifestaba en estrambóticas estadísticas que afirmaban que el 80 ó el 90 por ciento de los españoles estaban en contra de la Guerra porque así lo habían afirmado en encuestas realizadas... durante las propias manifestaciones.
Por eso, quiero ver qué dirá el Gobierno si la manifestación de mañana resulta, como parece, decididamente masiva. ¿Recordará su peculiar manera de percibir la opinión del pueblo por medio del conteo de cabezas, como un ranchero que cuenta sus cabezas de ganado? ¿U optará por afirmar, con desparpajo, que la opinión del pueblo no es válida si no coincide con la del Gobierno? Nada de raro tendría: al fin y al cabo, es lo que Pepe Blanco ha venido a afirmar en relación con lo expresado por los votantes franceses sobre el Tratado Constitucional.
Por último, hay un fin que no obedece a ningún cálculo político: deseo, con mi presencia, rendir un homenaje a las víctimas, que juzgo especialmente necesario en estos momentos en que su memoria se ve tan severamente ninguneada, su dignidad objeto del escarnio impune por parte de quienes tienen encomendada la tarea de velar por ella, y su sacrificio en riesgo de resultar, al cabo de todo, inútil.
A esa manifestación me apuntaría en todo caso, así fuera acompañado por todo el mundo o solo, como la una.

NOS HEMOS MUDADO. AHORA ESTAMOS EN HTTP://WWW.FREELANCECORNER.NET. PUEDES ENCONTRAR ESTE MISMO ARTÍCULO ALLÍ, E INCLUSO DEJAR TUS COMENTARIOS.

posted by Freelance at 4:28:00 p. m.