lunes, julio 04, 2005

Bush da la de cal.

La fractura entre el modelo liberal anglosajón y el modelo estatalista continental se hace más patente en la reunión del G8.
Ayer, el ya famoso trío calavera del estatalismo rancio y liberticida (Chirac, Schröder, Putin) se ponía de acuerdo en elevar al G8 una propuesta para recobrar el proyecto 0,7%, es decir, la cesión de ese porcentaje del PIB de los países más prósperos a los más pobres por la vía directa del trasvase de renta, y para ampliar el programa de condonación de la deuda aunque, justo es reconocerlo, Putin añadió que la solución de la pobreza no pasa tanto por las ayudas directas cuanto por la apertura de los mercados.
No se conformaban con eso, claro. Como si el discurso de los tres hubiese salido del escritorio de alguna lumbrera de la Komintern, abogaban también por llegar a compromisos claros y firmes en relación con ese fantasmagórico Cambio Climático que nadie ha llegado todavía a demostrar, e incluso se han permitido algunas chanzas muy gruesas en relación con el Reino Unido, a quien no parecen perdonar su creciente posición de liderazgo económico y político en Europa.
Frente a la posición del Trío, George Bush se ha mostrado partidario de eliminar las barreras arancelarias a los productos agrícolas.
The world moves quickly. President Bush has announced ahead of the G8 summit that the US will phase out its agricultural subsidies if Europe does the same with its CAP. He recognized the role that trade and access to Western markets can play in allowing poor countries to climb out of poverty.
Poca gente recuerda que esta más o menos fue la postura que la OMC llevó a su reunión de Detroit del año 99 y que fue dinamitada por la primera gran algarada antiglobalización, promovida por los grupos antisitema y, fundamentalmente, por los grandes sindicatos americanos del maíz y del algodón.
Aunque parece difícil que Francia cambie de postura, lo cierto es que la posición más sólida parece esta vez la de los países anglosajones, especialmente el Reino Unido, partidario de dar por terminado un régimen de pretendida solidaridad europea que consume el 40% del presupuesto de la Unión y que beneficia de manera escandalosa a Francia. Blair, en concreto, se sabe fuertemente apoyado por la mayor parte de los nuevos miembros de la Unión procedentes del Este, que no tienen voz en el G8, pero sí cada vez más en las nuevas superestructuras europeas y son economías en fase de expansión, deseosas de ver desaparecer los regímenes de privilegio organizados entorno a Francia y Alemania.
La reunión del G8 de esta semana parece que puede convertirse en una de las más importantes de la historia; el propósito es combatir la pobreza y las recetas pueden empezar a ser las correctas a poco que Blair, Bush y sus aliados logren imponer sus tesis y vencer la resistencia del Trío Calavera, chistes incluidos.

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posted by Freelance at 4:01:00 p. m.