miércoles, julio 06, 2005

Periódicos vs. Actualidad

¿Qué futuro le espera a la prensa diaria?
Si yo fuera Kafka podría describir mucho mejor la impresión que he tenido hace unos momentos, caminando por la calle de regreso al despacho después de una breve gestión en casa de un cliente. Al pasar frente al kiosko de la Puerta de Alcalá (en realidad hay dos; al que yo me refiero es el del lado de Alfonso XII) he visto, alineadas en su estante bajo, las portadas de todos los periódicos con sus fotografías en colores de la Reina Sofía, Esperanza Aguirre, Ruiz-Gallardón y Zapatero muy sonrientes, con titulares del estilo: "Todo a punto para el gran día de Madrid 2012", o también "Optimismo ante la hora clave en Singapur".
He tenido la impresión de haber viajado en el tiempo, porque la noticia de la elección de Londres y el descarte de Madrid en la tercera ronda de votaciones me parecía ya viejísima: ni más ni menos que vieja de seis horas, y eso es una barbaridad. Como todo el mundo, yo ya conocía hasta los más ligeros pormenores de la noticia gracias a los medios on-line.
No estoy novelando. La anécdota es fidedigna, y me viene de perlas para ilustrar el tema del artículo: ¿cuánto tiempo soportará la prensa de papel el empuje de los medios digitales?
Es evidente que el destino de la prensa escrita es reciclarse o morir. La demanda de noticias es ya inmediata en amplísimos sectores de la sociedad. La propias palabras periódico, diario, contrastan poderosamente con el término acuñado ya de forma inseparable al fenómeno noticioso: actualidad. La actualidad es instantánea, no periódica ni mucho menos diaria. A medida que la extensión del acceso a la Red se universalice, salte de los ordenadores personales a las PDA, los teléfonos móviles, los televisores y otros dispositivos, el papel de la prensa escrita no puede mantenerse como hasta hoy la hemos conocido.
Son numerosos los expertos que predicen el rápido declive de la prensa escrita. Para Pew Internet, los norteamericanos se informarán ya sólo a través de medios online (junto a los medios de comunicación retransmitidos) dentro de unos veinte o veinticinco años; Alejandro Ávila opina, en el prólogo del libro de Martínez Albertos El Ocaso del Periodismo, que los periódicos en formato tabloide serán pronto un soporte relegado al tercer mundo. No sólo es una cuestión de inmediatez, sino de optimización: los modernos sistemas de filtrado y personalización de contenidos permiten ya, y permitirán mucho más en el futuro, acceder de forma rápida e interactiva a las informaciones deseadas por cada uno, ajustadas a las propias necesidades. El ahorro de tiempo y el rendimiento del mismo serán cada vez mayores: Internet, una vez más, como herramienta al servicio de la libertad.
¿Qué le queda a la prensa escrita, pues? No parece probable que la prensa escrita esté condenada a desaparecer, pero sí sin duda a reciclarse. Igual que el cine no acabó con los libros (como vaticinaron algunos visionarios), Internet no acabará con la prensa escrita, y podrá sin duda coexistir con ella, si bien la prensa escrita tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos. Contenidos de mayor calidad, análisis de fondo, estudios con vocación de permanencia, artículos y reportajes de interés sectorial, publicaciones verticales, ediciones coleccionables... son muchos los servicios que la prensa escrita puede y debe aún prestar a los lectores.
Pero cada vez tiene menos sentido que la prensa escrita pretenda seguir siendo un instrumento útil para informar de que Madrid no ha obtenido la celebración de los Juegos Olímpicos. Esa información, que todos demandamos, la demandamos ahora, no mañana por la mañana.

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posted by Freelance at 6:33:00 p. m.