martes, julio 19, 2005

Semántica, niños... y basura mediática

Un suelto en el interesante blog político - literario Gregorovius me ha sugerido este comentario que, en el último momento, he decidido elevar a la categoría de post.
Querido amigo Gregorovius.
He leído con enorme interés su post titulado Semántica y niños, hasta el punto que he creído muy necesario hacerme eco de su hallazgo, a modo de demostración de la hipocresía ambiente en una materia tan poco baladí como es la lucha global contra el terror, ese único y ubícuo terror que lo mismo siega 3.000 vidas en Nueva York, 200 en Madrid, 60 en Londres o las tiernas e inmaculadas vidas de casi 30 niños en Bagdad.
Con ese propósito, y para reafirmar lo dicho por usted, me dispuse a documentarme sobre lo que han escrito los medios en relación con la matanza de los niños de Bagdad, para confirmar esa siniestra e hipócrita metamorfosis terminológica a que su artículo se refiere. Empecé mi labor de documentalista por el Mundo y encontré que:

En titular: "Un ataque suicida provoca en Irak una masacre de niños que pedían caramelos a soldados de EEUU". De momento empezamos mal, porque para el reportero ni siquiera es un atentado sino "un ataque", que es el mismo término que se emplea para designar los despliegues de las tropas aliadas o ciertas jugadas en el juego del ajedrez. Acusándome a mí mismo de impaciente y de pesimista, prosigo con la lectura de la noticia.

"Alrededor de 30 personas, la mayoría niños, han muerto en el atentado con coche bomba perpetrado por un suicida en el este de Bagdad (...)" Ahora ya no es un simple ataque, sino un atentado, (en vano añoraremos términos más explícitos como matanza, carnicería, asesinato en masa) pero no lo ha cometido un terrorista sino "un suicida", categoría en la que también se englobaría sin rebozo a Mariano José de Larra, Alfonsina Storni o Leopoldo Lugones. Continúo recorriendo la noticia, ya francamente desanimado.

"De confirmarse el número de muertos, el ataque sería el que más bajas ha causado (...)" El acontecimiento mutante vuelve a rebajarse de atentado a ataque, que es otra forma de decir que la guerra tiene estas cosas.

"La insurgencia ha realizado numerosos atentados con coches bomba en distintas áreas de Irak (...)" Acabáramos, ya salió la famosa palabreja: insurgencia. Es decir, el suicida no era, en realidad, un terrorista, sino un insurgente, como todos sus colegas que han decretado ya 1.500 muertes en Irak; es decir, era alguien que se rebela contra el invasor y que dota a sus actos (a sus ataques) con un halo de justicia retributiva, de proporcionalidad bélica.
Deprimido ya, abandono la idea de seguir buscando fuentes; el Mundo me ha convencido de que está usted, Gregorovius, en un lamentable error, y ni los ataúdes blancos ni los negros, ni los muchos ni los pocos, son capaces de arrancar de la pluma de quienes siguen empecinados en su perversa ceguera voluntaria, en su monstruoso y deliberado olvido de los valores más elementales, ese uso pervertido del lenguaje con el que buscan manipular la realidad (una realidad compuesta de hechos, pero también de verdades y de principios) a su retorcido antojo.

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posted by Freelance at 12:33:00 a. m.