martes, septiembre 20, 2005

Ha muerto el caza-nazis.

Pocos hombres han merecido un sobrenombre que exprese tanta nobleza, tanto valor y tanta dignidad: el caza-nazis, Simon Wiesenthal, ha muerto.
Ya se han hecho eco, como no podía por menos, Yosik en Desde Sefarad; los amigos de la Alianza entre Mamones; y Luis en Desde el Exilio.
Wiesenthal, víctima del horror nazi, contribuyó a entregar a la justicia a más de un millar de criminales de guerra. Hace apenas dos años (cuando contaba 94), dio por concluida su misión y declaró: "A los asesinos de masas que he perseguido, los he encontrado y los he sobrevivido a todos".
El ejemplo de Wiesenthal debe servir de estímulo a todos en relación con nuestro deber de perseguir la tiranía, la injusticia y el horror totalitario, sobre todo en estos tiempos de incertidumbre y tibieza. El caza-nazis no cayó nunca en la tentación de la molicie en su empeño de librarnos de la carroña, y el mundo entero le debe un poco más de justicia.
Recomiendo este enlace sobre su biografía y también, naturalmente, la web del Simon Wiesenthal Center. Por mi parte, no olvidaré la memorable recreación estilizada que de él hizo Sir Laurence Olivier en "Los niños del Brasil", película basada en la novela de Ira Lewin.
Si existe el Dios de Israel, deseo de corazón que lo haya acogido en su seno y sepa colmarlo de bendiciones.

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posted by Freelance at 5:10:00 p. m.