sábado, septiembre 10, 2005

Traffic-Power.com vs. Aaron Wall

A través de la bitácora del segundo abogado más famoso de la blogosfera española (:-P) nos enteramos de la que podría ser primera demanda contra un blogger por comentarios vertidos en su blog.
La infomación, aparecida en Wall Street Journal, nos cuenta que el blogger en cuestión admitió en su bitácora comentarios difamatorios contra la compañía ahora demandante, Traffic-Power.com, dedicada a la producción y comercialización de herramientas de optimización del tráfico web. Algunos de los lectores del blog de Wall se dedicaron a menospreciar las herramientas de Traffic-Power.com, incluyendo además (según la demanda) información confidencial sobre la empresa. Por otra parte, el hecho no es casual: en el blog del demandado se promociona el uso de herramientas muy semejantes y, por tanto, competidoras de las comercializadas por la demandante.
En opinión de los profesionales consultados por el Journal, la acción tiene pocas posibilidades de prosperar, ya que parece caer de lleno bajo la cobertura de la Communications Decency Act de 1.996, una ley federal que libera a los proveedores de contenidos en Internet de responsabilidades por los contenidos alojados en sus sitios web por terceros. Esta norma, pensada para foros y listas de correo, bien podría ser de aplicación a los blogs.
In a key decision in 2003, the Ninth Circuit Court of Appeals in San Francisco ruled that the operator of a Web site can post material from others without liability for the content. "I think there's a strong case to be made that [the Decency Act] applies to bloggers," said Marc S. Martin, a lawyer with Kirkpatrick & Lockhart Nicholson Graham LLP in Washington, D.C., who specializes in technology law. It "was written very broadly, and the Ninth Circuit interpreted it broadly."
Yo me pregunto qué sucedería si, en España, se llevase a los tribunales una acción semejante. No me refiero a una demanda presentada por una empresa como es el caso que nos ocupa, sino más bien una acción penal presentada por un particular en un posible caso de injurias, calumnias o amenazas. Quien más, quien menos, todos recordamos comentarios (firmados y anónimos) en ciertas bitácoras donde se vertían imprecaciones gruesas que bien podrían considerarse una falta (o aun un delito) de injurias.
Para empezar: ¿entendería nuestro Juez de Instrucción qué cosa es un blog?
Prometo (pero no sé para cuándo) un estudio algo más pormenorizado sobre la aplicabilidad de la ley española a los posibles tipos penales que cabe cometer a través del funcionamiento normal de un blog. Exlorar los límites puede ser un ejercicio sumamente útil: para algunos, porque tal vez por miedo se están quedando más lejos de lo que les gustaría de dichos límites; para otros, porque probablemente viven permanentemente instalados más allá de ellos.

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posted by Freelance at 11:00:00 p. m.