martes, octubre 18, 2005

Alquilo bonito sótano.

La blogosfera en pleno debería levantar un monumento a la ministra Trujillo por suscripción popular. Si uno no sabe de qué escribir, siempre le queda Trujillo.
Por eso me extraña la escasa repercusión que está teniendo la última medida anunciada por la ministra, o tal vez la última ocurrencia para darle algún relieve a su juguete favorito, esa gran máquina de generar corrupción llamada Sociedad Pública de Alquiler. En esta nueva vuelta de tuerca, según informaba ayer mismo LibertadDigital:
La ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo, ha garantizado la renta a los propietarios que incluyan su vivienda en la Sociedad Pública de Alquiler (SPA), "esté o no alquilada". Según ha dicho, en el momento en el que el propietario decida incluir su vivienda en esta Sociedad Pública, "no tendrá ningún problema para cobrar". Si el inquilino se marcha, la SPA seguirá pagando al propietario, independientemente de que la vivienda esté ocupada.
La ministra María Antonia Trujillo ha destacado que con esta Sociedad Pública de Alquiler "el propietario no tendrá ningún problema para cobrar y el inquilino dispondrá de más oferta y de un gasto entre un 10 y un 15 por ciento menor al precio de mercado".

Según la agencia de noticias Europa Press, Trujillo ha hecho estas declaraciones tras firmar este lunes, con el titular del Gobierno autonómico de Galicia, Emilio Pérez Touriño, el Protocolo de la Sociedad Pública de Alquiler, la segunda comunidad con la que suscribe este acuerdo, tras la de Cantabria.
Que esta señora era tonta ya lo sabíamos gracias a todas sus anteriores actuaciones y manifestaciones públicas, pero no podíamos suponer (al menos yo) que lo era tanto. Ya no se trata sólo de que una medida de ese corte sea profundamente depredadora del erario público y, por tanto, redunde en perjuicio de los bolsillos de todos, sino que, encima, va decididamente en contra del propio programa ideológico y de acción política de la propia Izquierda. Veamos por qué.
1. Garantizando la renta arrendaticia vía Presupuestos, los menos ricos financian a los más ricos. Es sabido que, de toda la recaudación obtenida por las arcas públicas, la mayor parte procede de las rentas medias y medias-bajas. Cierto que con un sistema de imposición progresiva, las rentas altas pagan relativamente más, pero como hay muchas más rentas medias y medias-bajas que rentas medias-altas y altas, el volumen tributado por las primeras supera de largo al de las segundas. Tanto más sucede con los impuestos sobre el consumo, donde el tramo es único.
Sin embargo, quienes disponen de viviendas para alquilar rara vez pertenecen al estrato de renta medio o medio-bajo, sino que se trata de propietarios acomodados con rentas altas y, desde luego, considerables patrimonios. La mayor parte de los edificios de los barrios aristocráticos de Madrid son propiedad de personas físicas que los ceden en alquiler para vivienda o despachos, obteniendo grandes rentas; en los barrios modernos, los escasos pisos disponibles en alquiler son propiedad de pequeños inversores privados que optan por la propiedad inmobiliaria a través de las nuevas promociones ante la baja renta del capital mobiliario. Si el Estado garantiza las rentas arrendaticias fuera de la Ley de la Oferta y la Demanda y, de hecho, paga dicha renta con dinero público, es evidente que estará favoreciendo a los propietarios de renta alta a costa, fundamentalmente, del bolsillo de los ciudadanos de renta media y media-baja.
2. Garantizando la renta arrendaticia, se va contra la función social de la propiedad. Eso de la función social de la propiedad es una milonga izquierdista. La propiedad carece de función alguna, fuera de la que el propietario quiera asignarle. Como propietario, tengo todo el derecho del mundo a dejar vacío un inmueble, a arrendarlo, a venderlo o a pegarle fuego si me apetece. Pero la izquierda cree que la propiedad ha de ser puesta al servicio de la comunidad para satisfacer su sacrosanto derecho positivo a una vivienda, a ser posible digna. Muy bien: ¿qué sucede entonces si el Estado garantiza la renta a los propietarios sin necesidad de que el inmueble esté efectivamente arrendado? Sucede que se desbarata el delicado sistema de incentivos propio del mercado libre. Careciendo de incentivo para buscar inquilinos, el propietario procurará más bien arrimarse al ascua del dinero público, mucho más ventajoso (ahorra el esfuerzo comercial, elimina el riesgo, descarta la morosidad, impide que el inexistente inquilino abuse o deteriore el inmueble), con lo cual los inmuebles vacíos seguirán vacíos, y muchos otros que podrían ocuparse permacerán vacíos igualmente.
"Pero", me dirá alguno, "será la Agencia Pública quien los ponga en alquiler, de modo que en seguida se ocuparán". Aún así, el inevitable diferencial entre el momento en que el propietario coloca el inmueble en manos de la agencia y el momento en que, efectivamente, el inmueble es puesto a disposición de un inquilino, significará un gravamen enorme para el erario público y, por fuerza, impondrá plazos más dilatados de desocupación que un mercado libre donde cada propietario, no un ejército de burócratas, tenga el incentivo de encontrar inquilino para obtener su renta.
3. La intervención del Estado romperá el esquema de precios. Ya en clave de mercado, la existencia de una Agencia Pública y de un subsidio para los propietarios significa, ni más ni menos, que cargarse el mercado, porque los precios se fijarán desde un agente central externo. Imaginemos que decido alquilar un inmueble de mi propiedad (un pequeño apartamento en un barrio suburbano de Madrid) y me dirijo a la Agencia Pública con la idea de obtener una renta de 1.800 € mensuales. El funcionario de turno me explicará que eso es imposible y consultará una tabla donde hallará que el precio de mercado para inmuebles de esas características son 500 €, con ignorancia de multitud de factores que el planificador no puede tener en cuenta. Es decir, se habrá vuelto a la costumbre soviética de fijar precios por parte de Agencias Públicas, con lo que podremos dar por difunto al mercado del alquiler en España.
Me temo que la idea hará fortuna, porque la Agencia es un instrumento demasiado poderoso a la hora de fomentar el clientelismo y la corruptela como para dejar que se malogre. Oscuro se presenta, por tanto, el futuro del mercado de alquileres.

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posted by Freelance at 11:19:00 a. m.