viernes, octubre 21, 2005

Enriquito reloaded

Vuelve el inefable Enriquito a entretener nuestras largas horas con sus sesudos artículos de un único renglón.
No contento con los varios revolcones que ya se ha llevado aquí a causa de su incapacidad para demostrar sus acusaciones (incapacidad que se debe a otra, más profunda, que Enriquito padece de siempre, quien sabe si a causa de alguna caída o alguna enfermedad infantil: la incapacidad de pensar), vuelve Enriquito a la noria y nos trae uno de sus inteligentes artículos que, por su brevedad y su carácter humorístico, reproduzco a continuación completo:
Sin comentarios...mírenlo ustedes mismos.
A cuenta del "minero", que cada día que pasa es más moroso ( político claro). Una advertencia previa...tengan un buen antivirus instalado si tienen curiosidad de visitar al "minero".
Detengámonos en la primera frase: Enriquito reincide en su táctica habitual de calificar de fascista un artículo publicado en Red Liberal sin argumentar de ninguna manera ni sustentar con dato alguno dicha calificación, aduciendo que huelgan los comentarios. No tengo más remedio, por tanto, que repetir mi mantra favorito cuando trato con Enriquito y su claque: demuestra con datos, con argumentos y con razones que un solo renglón del artículo de Doce Doce puede ser tachado de fascista; si no eres capaz de demostrarlo, eres un embustero, un injuriador y un demagogo. Es más, como estoy convencido de que, después de leído el muy buen artículo de Kasulibes, dicha demostración es imposible, afirmo taxativamente como constatación de un hecho objetivo: eres un embustero, un injuriador y un demagogo.
Está documentado de modo más que abrumador que, en su condición de Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, Carrillo fue responsable del asesinato de un número no menor de cincomil personas y puede que cercano a las doce o catorcemil; personas cuya culpa fundamental a ojos de Carrillo y sus secuaces era su condición de católicos, porque la mayor parte de ellos no eran siquiera militares, sino profesionales, sacerdotes y trabajadores, y quienes, aun cuando hubieran sido fascistas o combatientes, habrían tenido derecho a ser tratados como prisioneros de guerra conforme a la Convención de Ginebra; personas que eran sacadas en convoyes de las checas (Ventas, la Modelo) por centenares, por miles, conducidas a Paracuellos del Jarama y ametralladas allí, donde ya las fosas aguardaban sus cuerpos, atados de dos en dos con alambres, como alimañas, como perros. Los responsables de dichas atrocidades fueron Carrillo y los hombres de Stalin en Madrid, Gorev y Koltsov, cuyo testimonio ha salido a la luz, después de la caída del Muro, con la apartura de los archivos del KGB. (Para más información sobre este asunto, podéis escuchar esta noche El País de las Maravillas en Radio Intereconomía. Esto no lo digo por el adoquín de Castro, claro; lo digo por el resto de lectores).
El propio Carrillo se jactaba, ya en el año 75, en una entrevista concedida a ABC, de haber empleado la violencia en aras de la Revolución, y calificaba la URSS como "un paraíso"; sin duda lo era para un asesino como él, para un genocida que se complacería, obviamente, con las matanzas estalinistas que él, en su escala y en España, reprodujo tan fielmente como pudo.
Quienes han abucheado la infame concesión del doctorado a este monstruo serán quienes sean, no me interesa mucho. Habrá fascistas quizá; no sería la primera vez que los totalitarismos luchan entre sí, y la propia Guerra Civil española es un ejemplo; pero también había entre los abucheadores varios descendientes de los asesinados de Paracuellos, abogados y médicos y maestros de escuela y labradores, heridos hasta lo más hondo por el hecho de que el asesino de sus antepasados se siente hoy con todos los honores y sea agasajado como símbolo de reconciliación, cuando en realidad es memoria viva del horror fratricida, de la pesadilla totalitaria.
No, Enriquito: el artículo ese que tú pretendes despachar en una frase no tiene nada de fascista, sino precisamente de antifascista, porque abomina del hecho, escandaloso e injusto, de que se haga homenaje a un monstruo genocida como Carrillo. No me dejas más remedio que pensar que tú, que calificas las justas quejas de Kasulibes de fascistas, es porque te regocijas, como Carrillo, con la muerte de aquellos millares de personas; que, íntimamente, justificas su asesinato diciendo, como Carrillo, que la revolución tiene estas cosas, y en las guerras se mata, claro que se mata. El fascista eres tú, Enriquito, el adulador de asesinos eres tú, Enriquito, y lo que no puedes evitar es que yo haya dedicado todos estos renglones a demostrarlo, cosa que tú nunca podrás hacer a la recíproca.
Termino diciendo que la gracieta de mi presunta morosidad (?), así como la táctica esa de decir que mi Bitácora introduce virus a quienes la leen (táctica ya utilizada por el ínclito Sun_Tsu y empleada con anterioridad contra medios como Hispalibertas, ya vemos que sin éxito), me llevan a pensar que estoy dando en el clavo con mis artículos, ya que un nostálgico del Gulag como tú se está tomando la molestia de diseñar una campaña ad hominem contra mí. Honor que me haces, Enriquito: los insultos de los miserables suenan como música celestial en mis oídos, mostrándome el camino a seguir.

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posted by Freelance at 4:38:00 p. m.