viernes, octubre 28, 2005

Para nacionalistas catalanes incrédulos.

Algunos llevamos tiempo denunciando los ataques que las autoridades catalanas realizan contra la libertad de las personas. Nuestras denuncias podrán molestar más o menos pero, desde luego, falsas, no son.


Pincha si eres un incrédulo y quieres verlo mejor


Yo llevo publicados aquí ya muchos artículos denunciando el apartheid lingüístico impuesto desde las instituciones catalanas contra los castellanohablantes, apartheid que se manifiesta de muy diversas formas: obligando a la emisión de las resoluciones judiciales sólo en catalán con independencia de quién sea el destinatario; imponiendo el conocimiento del catalán a todos los funcionarios públicos, aunque su labor no necesitase en modo alguno de dicho conocimiento; obligando a los proveedores de la Generalitat a manejarse en catalán; o multando a los comerciantes que rotulen sus comercios sólo en castellano. A cuenta de este asunto, en un artículo titulado Más sobre el ghetto idiomático catalán, algunos lectores me acusaron de mentir a en relación con esta última forma de coacción. Concretamente uno que se firmaba Perot lo Lladre me decía que
(...) eso de que en Barcelona no se puede tener una tienda con el rotulo solo en castellano es falso. Si nos vamos ahora mismo a la Diagonal y le doy 1 euro por cada tienda con los rotulos solo en castellano acabaria usted el dia bastante mas rico de lo que es ahora.
Prescindamos por un momento de lo imperfecto del razonamiento (es como si yo pretendo demostrarle a Perot que en Madrid el hurto no está penalizado porque se producen más de 300.000 todos los años), y vayamos al hueso de la cuestión. No sólo es cierto que la Generalitat haya dictado una norma (la Llei de Política Lingüística de 7 de enero de 1998)por la que se impone a los empresarios y autónomos, so pena de multa, el absurdo gravamen de rotular sus negocios en catalán de manera obligatoria, sino que la Generalitat se jacta de su rigor en la aplicación de la misma.
El documento que figura más arriba es una fotocopia de la primera página de la Nota de Prensa de fecha 11 de abril de 2005, emitida por el Departamento de Comercio, Turismo y Consumo de la Generalitat, dirigido por el inefable Huguet, donde la Generalidad se enorgullece de haber incrementado el número de sanciones a empresas y autónomos por la causa dicha en un 400% entre 2003 y 2004.
(...) "aquestes dades demostren la voluntat del Govern, i d'aquesta Consellería en particular, de que la Llei de Política Lingüística no esdevingui paper mullat".
Contundente confirmación de la voluntad del Gobierno tripartito de aplicar la norma sin vacilaciones. ¿Qué se han creído esos malandrines de empresarios y autónomos, que la Stasi de la pureza catalana duerme? Pero es que no queda ahí la cosa: el Conseller se adorna y prosigue:
"(...) les lleis son per complir-les. Nomes així un Govern passa de la legalitat a la legitimitat (...)"
Como decía aquel: andá mi vieja. De modo que este señor, que no tiene puesta la bandera de España en su Consejería como dicta, sin ir más lejos, la Constitución, nos sale ahora con que las leyes están para cumplirlas. Hemos de entender por tanto, aplicando con rigor notarial el razonamiento de Huguet, que los reiterados incumplimientos de la Constitución por parte del Govern habrán dejado la legitimitat del mismo por los meros suelos.
Resulta especialmente escalofriante leer la estadística que se menciona con frialdad en la nota de prensa en relación con los destinatarios de las denuncias:
"un 27% de les queixes son contra botigues y establiments de venda al detall, seguit amb un 23% de correus, i amb un 15% dels establiments d'hostalería i turisme".
¿Sólo a mí se me parece a un informe de la Gestapo, caramba? ¿Es que sólo yo me compadezco y me indigno pensando, por ejemplo, en un panadero murciano que trata de ganarse la vida con una pequeña panadería en Granollers y se encuentra con una sanción por tener sólo un rótulo que diga hay pan de viena?
De modo sintomático, los párrafos finales de la nota están dedicados al llamado Cas Correus, donde la Consellería, trasmutada en Sant Jordi, se muestra lo más entusiasmada por haberle metido 30.000 € de sanción al dragón hispano de Correos. Según parece, no sólo muchos de los rótulos constaban sólo en castellano cuando la Llei impone que vayan al menos en catalán, sino que alguien desenterró incluso añejos formularios y facturas que no estaban redactadas en catalán sino sólo en castellano ... ¡y en francés! ¡Intolerable! ¿Y a mí que me parece que si hubieran estado redactados sólo en francés el celo de la policía del lenguaje habría sido mucho menos intenso?
Cataluña vive momentos críticos, abocada al abismo de la tentación totalitaria. Es una cuestión de grado y de tiempo que las multas al panadero murciano se conviertan en registros domiciliarios, en patrullas lingüísticas, en jefes de casa y quien sabe si en cosas mucho peores.

NOS HEMOS MUDADO. AHORA ESTAMOS EN HTTP://WWW.FREELANCECORNER.NET. PUEDES ENCONTRAR ESTE MISMO ARTÍCULO ALLÍ, E INCLUSO DEJAR TUS COMENTARIOS.

posted by Freelance at 7:33:00 p. m.