lunes, noviembre 07, 2005

Del Estado, las catástrofes y las revueltas.

Algunos artículos y opiniones sobre catástrofes, revueltas ciudadanas y Estado.
El pasado viernes, Gabriel Calzada en el Instituto Juan de Mariana, sobre el huracán Katrina:
La reciente tragedia de Nueva Orleáns es un magnífico ejemplo de cómo el estado puede transformar un evento climático dañino pero manejable en una catástrofe a gran escala. La mayoría de la prensa, siempre fiel al estatus quo y a todo lo que suene políticamente correcto, ha echado al capitalismo la culpa de los daños humanos y materiales producidos, bien sea porque se le responsabiliza de un supuesto cambio climático peligroso –en esta vertiente ABC ha destacado en nuestro país por su propaganda demagógica y su constante tergiversación de los hechos-, bien porque limita el intervencionismo estatal y el propio tamaño del estado –de ésta El País ha sido, quizá, el principal abanderado. He tratado de mostrar lo equivocado de estos dos argumentos en otro lugar. Ahora me interesa analizar cómo se logró que un huracán que pasó causando menos daños de los esperados se convirtiera en una catástrofe de grandes proporciones.
(...) La alteración de los incentivos o desincentivos que valoran los individuos a la hora de actuar frente a las eventuales situaciones de riesgo también son determinantes en los daños de todo desastre. Por desgracia la historia del intervencionismo en el sector de los seguros de inundaciones, que forman parte del coste de oportunidad de vivir en zonas de riesgo, es extensa. La mayor parte de la asfixiante legislación puede retrotraerse al año 1927. En ese año tuvo lugar otra gran catástrofe debido a la inundación de las mismas zonas que este año se han encontrado bajo las aguas; según diversos ingenieros causado por el mencionado sistema de protección elegido por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU. Fuese por lo que fuese, la gran inundación de 1927 llevó a un tal Hoover a dirigir la Agencia Federal de Emergencias (FEMA). Ese puesto no sólo serviría a Hoover como trampolín a la fama primero y a la Casa Blanca después, sino como laboratorio en el que ensayar la mayoría de las políticas intervencionistas estilo “Estado del Bienestar” con las que estrangularía la economía americana en los siguientes años. Ayudas públicas, préstamos estatales, intervención en los seguros, regulación de precios y hasta desplazamiento de la población o la creación de verdaderos campos de concentración ya fueron puestas en práctica por Hoover.
Robert Spencer, también el viernes, en Frontpage Magazine sobre las revueltas de París y otras ciudades francesas (vía Humeando letras libres).
Riots have now continued for eight days in and around Paris. Thursday night, November 3, Muslim rioters burned 315 cars. In the previous week, they torched 177 vehicles and burned numerous businesses, a post office, and two schools. They have rampaged through twenty towns and shot at police and firemen. In an episode that summed up the failure of France’s efforts to create a domestic, domesticated Islam, when moderate Muslim leader Dalil Boubakeur, head of the Paris mosque, tried to restore calm, his car was pelted with stones and he had to rush away.
(...) Why have the riots happened? From many accounts one would think that the riots have been caused by France’s failure to implement Marxism. “The unrest,” AP explained, has highlighted the division between France’s big cities and their poor suburbs, with frustration simmering in the housing projects in areas marked by high unemployment, crime and poverty.” Another AP story declared flatly that the riots were over “poor conditions in Paris-area housing projects.”

Reuters
agreed with AP’s attribution of all the unrest to economic injustice, and added in a suggestion of racism: “The unrest in the northern and eastern suburbs, heavily populated by North African and black African minorities, have been fuelled by frustration among youths in the area over their failure to get jobs and recognition in French society.” Deutsche Presse Agentur called the high-rise public housing in the Paris suburbs “a long-time flashpoint of unemployment, crime and other social problems.”

One might get the impression from this that France is governed by top-hatted, cigar-smoking capitalists, building their fortunes on the backs of the poor, rather than by socialists and quasi-socialists who have actually strained the economy by spending huge amounts of money on health and welfare programs. Nor does the idea that the rioting has been caused by economic inequalities explain why Catholics and others who are poor in France have not joined the Muslims who are rioting. Of course, all the news agencies have either omitted or mentioned only in passing that the rioters are Muslims at all. The casual reader would not be able to escape the impression that what is happening in France is all about economics — and race.
Paris Burning. Sigue leyendo.
Pablo Molina, hoy, sobre la situación creada en Francia (correo electrónico).
El estado socialdemócrata, con sus miles de subsidios y sus redistribuciones de riqueza, crea el caldo de cultivo indispensable para que los distintos grupos sociales se crean siempre perjudicados respecto a otros. En el caso de los musulmanes, que además odian meticulosamente a la corrupta sociedad occidental, el agravio es doble, o triple. Lo más sorprendente es que las sociedades fuertemente intervenidas carecen de resortes para establecer un orden mínimo y excluir de él a quienes lo rechazan. La solución siempre es, más "políticas imaginativas", "más integración", "más redistribución de riqueza" con lo que el fenómeno no hace sino retroalimentarse una y otra vez.

No sé lo que harán ahora los franceses, con ese estupendo plan renove del parque automovilístico que están "implementando" los islamistas, pero mucho me temo que la solución irá por ahí.

NOS HEMOS MUDADO. AHORA ESTAMOS EN HTTP://WWW.FREELANCECORNER.NET. PUEDES ENCONTRAR ESTE MISMO ARTÍCULO ALLÍ, E INCLUSO DEJAR TUS COMENTARIOS.

posted by Freelance at 12:05:00 p. m.