domingo, enero 30, 2005

Libertad para Oriente Medio

Casi todos los bloggers de RL están destacando hoy, incluso narrando paso a paso, el desarrollo de las elecciones en Irak. Como ejemplo enlazo aquí el trabajo a destajo de Franco Alemán en Barcepundit (como siempre, insuperable); el seguimiento gráfico de Topgun en Zumbador; el excelente artículo de Happy Butcher; y el muy oportuno de Carmelo Jordá. En un día como hoy, todos los miembros de Red Liberal tenemos razones para sentirnos orgullosos y parte de algo realmente importante y hermoso.
Mañana, sin embargo, tendremos que ver cómo todavía muchos ponen excusas para no ver que las elecciones de hoy en Irak son un rotundo éxito de la democracia como forma de gobierno (numerosas estadísticas señalan una participación superior al 70%), un aval a la política de intervención llevada a cabo por EE.UU. y sus aliados, y un sonoro mentís a las especulaciones de los agoreros para quienes la violencia impediría el desarrollo de la jornada o, aún peor, las de los majaderos para quienes el pueblo de Irak no está maduro para el autogobierno.
También tendremos que ver a los mismos que se opusieron con todas sus fuerzas a la liberación de Irak de la tiranía de Saddam felicitándose con risa de conejo por la elevada participación, lo mismo que se pusieron tan contentos cuando el propio Saddam fue apresado, cuando tanto se esforzaron ellos mismos para que continuase en libertad y haciendo lo que mejor sabía, exterminando a sus compatriotas y financiando a los terroristas internacionales.
Mañana, sin embargo, el corifeo de los progres de salón y de los antiamericanos de pancarta sonará más hueco que nunca ante la demostración de coraje cívico y ansias de libertad de los iraquíes que, arrostrando la amenaza de los nostálgicos de la tiranía y la desconfianza de los equidistantes izquierdistas de Occidente, han acudido a las urnas. Al contrario de lo que suele suceder en unas elecciones, no importa (hoy no) quien haya sido elegido, sino cómo, y gracias a quienes.
Mientras tanto, no lejos, la reunión entre el ministro israelita Saúl Mofaz y el ministro palestino Mohamed Dahlán, preparatoria de la que tendrán Abu Mazen y Sharon en febrero, ha dado como resultado una serie de importantes acuerdos destinados a rebajar la tensión en la zona y a sentar las bases de un acuerdo definitivo de paz que podría estar cada vez más cerca. Falta comprobar la reacción de las facciones extremas del terrorismo palestino, pero posiblemente nos encontremos ante el principio del fin de la guerra entre el Estado de Israel y el terrorismo fundamentalista árabe.
Hay razones para el optimismo en Oriente Medio, sobre todo después de haber visto a los iraquíes votar en masa, desafiando al terror. La libertad, también allí, es posible.

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posted by Freelance at 8:53:00 p. m.

sábado, enero 29, 2005

Simancas el especulador

Un humilde semanal de pueblo, el Mercado Villaviciosa y Boadilla, nos trae una noticia de la que pueden obtenerse interesantes conclusiones.

Según leemos en la edición de esta semana, Rafael Simancas, azote de especuladores y Torquemada de acaparadores de metros cuadrados, es propietario desde hace cosa de un año de un chalet adosado en Boadilla del Monte. Dice el artículo que la revalorización del inmueble desde su compra, en términos de valor de mercado, puede haber sido de unos 40.000 €, pero resulta mucho más llamativa la plusvalía con respecto a su valor de adquisición (es decir, el que presuntamente pagó Simancas), plusvalía que se dispara en este caso a los 370.000 €.

Todo eso estaría muy bien de no ser porque el chalet permanece vacío y, de hecho, no ha sido habitado desde su entrega. Es decir, el único rendimiento que le ha producido a su propietario ha sido un rendimiento patrimonial, sin que haya servido a la función social que el propio Simancas y su partido atribuyen a la vivienda en su peculiar ideario, sobre todo en época electoral. Es más, de acuerdo con dicho ideario, Simancas no sólo está especulando con el valor de su vivienda, sino que está privando de su derecho a alguno de esos jóvenes que, por falta de recursos, no disfrutan aún de una, en aplicación de ese principio socialista de que la miseria de unos es consecuencia de la opulencia de otros.

Una primera lectura de la noticia puede llevarnos a pensar que Simancas es un inconsistente y un demagogo, por hacer justo lo mismo que condena de cara a la galería. Y será una lectura correcta: en Política, pocas cosas son menos excusables que la inconsistencia. Sin embargo, con ser correcta, esa lectura quedará incompleta si no entramos a analizar, siquiera brevemente, donde se encuentra la virtud y donde el defecto en las actitudes contrapuestas de Simancas, en sus proclamas electoralistas o en sus hechos manifiestos.

Para tranquilidad de Simancas, diré que sus hechos me parecen no sólo legítimos, sino la mar de sanos: invertir en un inmueble con la esperanza de revenderlo pasado del tiempo por un precio mayor no es más que una expresión perfecta del funcionamiento del mercado. Que luego el propietario, en ejercicio de sus facultades dominicales sobre el inmueble, decida mantenerlo vacío o cederlo en uso a título gratuito a una familia de inmigrantes nigerianos ya es cosa suya. El que compra un bien para después revenderlo está especulando, sí, pero con su dinero: lo mismo puede obtener un enriquecimiento que incurrir en una pérdida. Si un determinado mercado es muy expansivo y garantiza ganancias elevadas sucederá que mucha gente concurrirá a él, incrementando la demanda y elevando, por tanto, los precios: eso es justamente lo que ha sucedido con el mercado de la vivienda en España, ante los bajos tipos de interés (que hacían poco interesante la renta fija) y la relativa inestabilidad de los mercados financieros. Buena prueba de que el precio de la vivienda es un efecto de la demanda, no un problema de escasez causada por los malvados especuladores (como cualquiera que no sea socialista entendería rápidamente) es que la cantidad de metros cuadrados construidos a disposición del público no ha hecho más que crecer durante los últimos años, con sucesivos récord en el número de viviendas nuevas construidas.

Podría objetarse que la capacidad de demanda se encuentra sólo en los especuladores, es decir, que son éstos los que adquieren la mayor parte de los inmuebles disponibles, para desdicha de quienes los necesitan para vivir. Sucede, sin embargo, que el porcentaje de viviendas vacías en España se encuentra, dependiendo de la estadística consultada, entre el 13 y el 18%, porcentaje donde deben considerarse incluidos los vacíos técnicos (es decir, viviendas en oferta de venta o alquiler) y numerosos errores de censo. Por tanto, la repercusión de la especulación pura es escasa dentro del conjunto del mercado inmobiliario, donde el primer motor de crecimiento son los adquirentes de vivienda habitual (un 62%) y de vivienda de recreo (15%, datos a 2003).

El comportamiento de Simancas es, pues, correcto, y sus propuestas electorales son las equivocadas. Eso es algo que cualquiera con un mínimo de sentido común sabe. El propio Simancas lo sabe, de ahí sus actitudes privadas. Lo que debería explicarnos es por qué en tiempo de elecciones dice lo contrario de lo que hace.

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posted by Freelance at 4:30:00 p. m.

jueves, enero 27, 2005

El Gobierno de España se alinea... una vez más.

Se celebran estos días dos foros mundiales que, por propia vocación, pueden calificarse de contrapuestos: el Foro de Davos y el de Porto Alegre.
Se supone que el primero es un foro donde deben debatirse medidas relacionadas con el fomento del comercio internacional y la globalización del capitalismo, aunque después de estudiar mínimamente el pelaje de ciertos invitados y la carga de rancio distribucionismo o de papanatismo progre de muchas de las intervenciones, uno duda que el foro de Davos sea algo más que una especie de lavatorio de conciencias: ser pro-capitalista y pro-globalización, sin matices, se conoce que vende poco y debe ser llevado con vergonzante discreción, como quien lleva una tara. No es de extrañar que los Estados Unidos hayan llevado a responsables de segunda fila mientras que los países europeos se han apresurado a enviar a toda su artillería pesada: todo sea por el Multilateralismo.
El otro foro, el de Porto Alegre, lo tiene mucho más claro: se define como El Foro Anti-Davos, anti-globalización y anti-todo lo que suene a comercio libre y economía de mercado. Allí se dan cita la mayor parte de los santones de la militancia antiglobalización, como Manu Chao, Rigoberta Menchú (la que define a la ETA como movimiento de resistencia), José Bové (el afamado destructor francés de McDonald's), José Saramago, los chichos de Attac (se supone que con George al frente) o Hugo Chávez. Algunos, como Lula Da Silva, hacen doblete entre Porto Alegre y Davos, e intentan quedarse al plato y a las tajadas.
Aunque el Foro está dirigido, se supone, a encontrar alternativas a la Globalización, no cuesta trabajo imaginar que quedará reducido a la proclamación coral de diversos mantras posmodernos de esos que tanto les gustan a los militantes antiglobalización, y no creo que destruyan ningún McDonald's porque ya los habrán cerrado todos desde que el Foro se celebra en la infortunada ciudad de Porto Alegre. Nihil Novum Sub Sole.
He buscado por todos los medios en red la lista de personalidades españolas con funciones institucionales que acudirán al Foro de Davos, y me ha pasado como en Alien, que en el espacio nadie puede escuchar tus gritos. Sin embargo, hé aquí que me tropiezo con la noticia de que nuestra Secretaria de Estado para la Cooperación, la indescriptible Leyre Pajín, acudirá... a Porto Alegre.
Parece comprobado, por tanto, que Pajín y, por inferencia, el Gobierno de España al que ella representa desde su elevada responsabilidad, entienden por Cooperación la quema de cajeros automáticos, la destrucción de McDonald's, el apedreamiento de edificios, el incendio de coches aparcados por las calles, y otras muchas actividades en las que muchos de los asistentes de honor a Porto Alegre se han distinguido. Para Pajín, la Cooperación consiste en cerrar las fronteras a los productos procedentes de los países pobres, en restringir los flujos de capital a través de los mercados financieros, en aplicar todo tipo de barreras arancelarias y, en suma, en cerrar los canales de trasvase de riqueza desde las economías fuertes a las débiles, pero los canales de verdad, los del comercio, no los falsos y diminutos canales de la caridad y las limosnas. Pero claro, todo esto exige algún conocimiento que, sin embargo, es dispensable a la hora de bailar el corro de la patata y de gritar consignas idiotas contra el comercio y, en definitiva, la prosperidad.
Yo no sé ni por qué me sorprendo a estas alturas.

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posted by Freelance at 8:21:00 p. m.

Peces-Barba y el proceso de Burgos

Llevo unos días sin tiempo "ni para rascarme", como dicen los castizos. Eso tiene que repercutir en la frecuencia y profundidad de mis posts que, incluso en tiempos de buen rendimiento, tienden al déficit. Por eso me veo reducido a enlazar y poco más. En este caso, sin embargo, el enlace es interesante, y recomiendo su atenta lectura. Las conclusiones, en otro momento :-)
Sentí indignación. Fue la primera sensación. El presidente del Gobierno socialista, el “presidente de todos los españoles” Zapatero, había tomado la polémica decisión de nombrar a Gregorio Peces Barba Comisionado de las Víctimas del Terrorismo, el mismo abogado que había defendido a los etarras juzgados por terribles delitos en el PROCESO DE BURGOS, en el libre ejercicio de su profesión. Aquel joven letrado que en las ruedas de prensa de todos los días, después de las vistas, con sus otros compañeros de la defensa, montaban un escaparate político mediático, como si aquellos terroristas fueran unos héroes, unos defensores de las libertades políticas. Desde Burgos, los abogados defensores y los familiares de los procesados estimulaban a media Europa para protestar por aquel juicio sumarísimo, como si los etarras fueran unos valientes gudaris. Escenas para el recuerdo que dejé plasmadas en mi libro “AZNAR, LA ESPAÑA ROTA”, (editado hace seis años), y que hoy ofrezco en pocas líneas. Un relato que nos incita a la meditación y a la rabia contenida, porque Peces Barba estaba allí defendiendo a los terroristas, y hoy a sus victimas. Qué tremenda paradoja, que gran disparate. Hasta aquí hemos llegado. Antes vinieron cientos de asesinatos. Más sangre y lágrimas.
Leed el artículo completo en Minuto Digital.

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posted by Freelance at 4:14:00 p. m.

miércoles, enero 26, 2005

Bono dixit

José Bono, en tránsito acelerado hacia la conversión en La Faraona de la política nacional, afirmó ayer más o menos lo siguiente:
"Me llena de sorpresa que, durante la manifestación del pasado sábado, se dirigieran a mi llamándome "asesino". Yo no quiero interpretar esto de un modo partidista. Tan miserables me parecen los que me llaman asesino a mí como los que se lo llamaban a Aznar en otras circunstancias de todos conocidas".
Bono es un Matrícula de Honor en demagogia y un maestro en el difícil arte de nadar entre dos aguas. Con sus manifestaciones de ayer, no sólo pretende hacerse pasar por un hombre ecuánime y nada sectario, que es un objetivo, en este caso, menor; no, lo que pretende conseguir por la vía de una sutil petición de principio es parangonar la agresión que dice haber sufrido el sábado con la lista interminable de agresiones, ciertas y demostradas, que numerosos cuadros, sedes y militantes del PP sufrieron durante las violentas algaradas del No a la Guerra, del Nunca Mais y, sobre todo, en las sucedidas entre el 11 y el 14 de marzo de 2004.
Sin embargo, nada más lejos de la verdad: se trata de hechos de naturaleza bien distinta y parece justo ponerlo de manifiesto aquí. Como siempre, Bono sólo abre la boca para mentir.
1. Las presuntas agresiones a Bono no pueden entenderse sin las previas agresiones a miembros del PP. Fueron los partidos de Izquierda los que convirtieron las manifestaciones, cualquier manifestación, no en el medio de movilización social que las leyes contemplan, sino en verdaderos instrumentos de amedrentamiento y coacción que encontraron su momento culminante en los acosos, apedreamientos y palizas a militantes del PP durante la jornada electoral del 14 de marzo. Resulta sarcástico que ahora Bono se asombre de recibir un trato semejante: bajo ningún concepto ni en ningún orden cabe considerar del mismo modo a quien devuelve un puñetazo que a quien lo propina en primer lugar; si no desde un punto de vista legal, desde un punto de vista ético quien primero recurre a la violencia está legitimándola como medio de acción.
2. Las agresiones al PP se generalizaron de modo alarmante, ante la indiferencia, cuando no la complacencia del PSOE y sus medios afines. Los sucesos del sábado representan un caso, aunque lamentable, completamente aislado, y en modo alguno puede entenderse inscrito en una estrategia de ninguna clase, como sí lo estaban las agresiones, que se contaban por docenas, dirigidas contra objetivos del PP.
3. Todos los mandos, la inmensa mayoría de los medios afines y la mayoría de los militantes del PP se han mostrado firmes en la condena del incidente del sábado. El PSOE, sin embargo, acogió la violencia dirigida contra el PP con enorme tibieza, cuando no con franca complacencia, hasta el punto que durante su comparecencia ante la Comisión de investigación del 11M, Zapatero eludió condenar el acoso perpetrado por militantes y simpatizantes de izquierda contra el PP. Esto da idea de la diferente visión de unos y otros en relación con la violencia como método de acción política.
4. Pese a la gravedad de los hechos acaecidos durante las manifestaciones organizadas o participadas por el PSOE y los partidos de Izquierda en general, el PP, entonces en el Gobierno, se limitó a la denuncia política, y las medidas de instrucción judicial instadas por la Fiscalía quedaron en meros intentos. En este caso, con insólita rapidez, dos militantes del PP han sido detenidos sin otro indicio que una fotografía de la cual sólo podía deducirse que estaban cerca del Ministro cuando los hechos tuvieron lugar.
5. Pero es que, por si fuera poco todo lo dicho, no hay más remedio que negar la mayor: Bono ni siquiera fue agredido. Tuvo que sufrir el desagradable trance de ver cómo una muchedumbre le increpaba, insultándole, y cómo esa muchedumbre se le aproximaba, se tornaba amenazadora. Pero no se produjo agresión. Me llevé un puñetazo en las costillas, y muchos golpes por la espalda, ha dicho Bono, haciéndose el mártir de la Democracia acosado por los fascistas; pero eso es mentira. La Policía misma, en su atestado, confirmó que no se produjo agresión, y las propias imágenes de la televisión, donde sólo podían verse algunas personas, generalmente de edad avanzada, en estado de profunda indignación, lo corroboran.
Bono es un embustero. Sin embargo, con ayuda del formidable aparato de comunicación puesto al servicio del PSOE y con el que, de forma involuntaria, todos estamos colaborando, ha conseguido su propósito: que hablemos de su agresión primero provocada y después simplemente fingida, desviando el debate real y alimentando, de paso, su monstruoso ego de histrión.
La memoria de Gregorio Ordóñez, la de los casi 1000 asesinados por la banda ETA, los miles y miles de huérfanos, viudas, mutilados y para siempre afligidos, esos, ay, han quedado relegados poco menos que al olvido.
Como siempre.

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posted by Freelance at 10:08:00 a. m.

martes, enero 25, 2005

Cine español = caca, 2ª parte.

Viendo que las cañas se les tornan lanzas, en las jerarquías del cine español han reaccionado como saben: con patochadas y ofendiendo.

Desde la Federación de Asociaciones de Productores de España (FAPAE) han desempolvado un anuncio autopromocional que, según recuerdo, fue emitido durante un breve espacio de tiempo hace cosa de un año, cuando salieron a la luz las ya alarmantes estadísticas de 2003 donde se daba cuenta de la vertiginosa caída de audiencia del cine made in Spain frente al crecimiento sostenido de la asistencia a las salas donde se proyectan producciones norteamericanas.

Lejos de conformarse con la promoción de lo propio, los responsables de nuestra industria cinematográfica recurren a lo que mejor saben hacer (¿lo único?): la parodia burda y el insulto al prójimo. La campaña en cuestión, que en teoría estaba concebida para publicitar los valores de nuestro cine, consiste nada más que en una mofa deliberada del cine norteamericano, a través de la tonta historieta del niño que juega al béisbol y que, caracoles, comprueba desolado que su papá, siempre tan ocupado, tampoco hoy ha podido acudir a verlo batear. Pero no, hombre, que estamos en una película española, como Antonio Resines se encarga de recordarnos haciendo esos ademanes suyos a lo Chiquito de la Calzada: todo eso de caracoles y del papá tan ocupado son tonterías. Aquí nosotros hacemos el cine de otra forma, chavalote, que no te enteras.

El anuncio no pasaría de ser una simple manifestación de chabacanería y falta de elegancia de no ser porque, en este caso, la burla se fundamenta en una ignorancia autocomplaciente difícil de entender en profesionales del cine. Tontería, así definen los prebostes de nuestra industria del celuloide al cine americano. La obra de King Vidor, de John Ford, de Spielberg, de Capra son una tontería: debemos inferir por tanto que lo bueno es el cine de Ozores y de Santiago Segura. Qué no decir de La Diligencia, The Big Country, Ben Hur, Forrest Gump, tonterías apenas, comparadas con El Robobo de la Jojoya y con Amo tu cama rica. Y, desde luego, Gary Cooper, Bette Davis, Spencer Tracy, Denzel Washington, Katherine Hepburn, Henry Fonda son unos muertos de hambre, no faltaba más, porque así nos lo dice ese gran actor que es Antonio Resines, ya prácticamente indistinguible en sus recreaciones de un español de a pié perfectamente falso e inexistente, o el no menos ínclito José Coronado, alias Mr. Bífidus, a quien tienen que quitarle las series de la parrilla de TV porque no se apunta a verlas ni San Pedro.

En todo caso, ya puestos, yo recomiendo a los creadores de la campaña que no se conformen con esto y que emitan sin tardanza la segunda parte, es decir, la recreación a la española de la misma situación. Incluso me animo a hacerles algunas sugerencias: en una película española, el niño sería heroinómano, claro y, probablemente homosexual, porque su padre, un asesino franquista, le daba por donde amargan los pepinos desde su más tierna infancia. Por eso no pertenecía al equipo de béisbol del instituto, sino que se dedicaba a pasar costo en Entrevías. De vez en cuando habrá que meter muchas imágenes confusas, que no se sabe muy bien si son los sueños del niño, los del padre o los de una vecina (Paz Vega) que se pasea desnuda todo el rato sin que quede claro el por qué. Al final el niño conoce a una vieja y bondadosa comunista (Pilar Bardem) que había pertenecido a ETA y que le introduce en el mundo de las manifestaciones anti-PP, de modo que el pequeño rehace su vida destrozando cajeros automáticos; sañudamente, felizmente. Al final de la película, un nuevo horizonte se abre para todos ellos: ZP derrota a Franco y a Aznar en un duelo a pistola y funda la República Española del Ansia Eterna de Paz. Qué pena que el niño no pueda disfrutar de todo ello porque al final se muere de un sidazo que le había pegado su padre, el franquista asesino.

Que no se corten, hombre, y que lancen ese anuncio también. Total, yo hace tiempo que sólo veo documentales.

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posted by Freelance at 5:29:00 p. m.

domingo, enero 23, 2005

Duelo de titanes

... o de cómo uno de los más grandes economistas de todos los tiempos puede haberse encontrado con la horma de su zapato.
¿Quién resultará vencedor en el combate del siglo?

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posted by Freelance at 1:12:00 a. m.

sábado, enero 22, 2005

Manifestación en Madrid

En estos momentos se estarán dispersando ya los últimos asistentes, camino de sus casas. La manifestación convocada por la Asociación Víctimas del Terrorismo ha reunido en el centro de Madrid a varios miles de personas.
La manifestación, que coincide con el décimo aniversario (se cumple mañana) del asesinato de Gregorio Ordóñez a manos de ETA, llega en un momento muy oportuno, con el órdago independentista vasco y los cantos de sirena de la tregua negociada sobre el tapete. No es de extrañar que la mayor parte de las consignas coreadas por los asistentes hayan ido por ahí, afirmando la unidad de España y reivindicando la dignidad de las víctimas frente a quienes pretenden hacer mercadeo de su memoria.
Se a echado de menos a mucha gente. Los habituales de las manifestaciones de apoyo a Castro o de protesta contra la intervención en Irak, es decir, por poner un par de ejemplos, el comando farándula o Llamazares y sus amigos del comité de solidaridad con la causa árabe no se han hecho presentes; se conoce que las Víctimas del Terrorismo no constituyen una causa lo bastante solidaria o financieramente apetitosa. Menos justificables han sido las ausencias del Gobierno casi en pleno (sólo el ministro de Administraciones Públicas ha tenido a bien acercarse hasta la cabecera institucional) y, desde luego, del novedoso y flamante Alto Comisionado para las Víctimas, quien a juzgar por sus comportamientos y hasta por su apariencia achacosa y medio genuflexa parece que ha quedado para llevarle el ruedo de la capa a la señora Manjón y poquito más.
Caso aparte es el de José Bono. Vaya por delante que, personalmente, no aplaudo las acciones gratuitamente violentas ni coactivas. Pero Bono se apunta a un bombardeo, y debe saber que eso tiene sus riesgos. Según hemos podido ver en las imágenes servidas por televisión, Bono ha sido abucheado y hasta zarandeado por un grupito de manifestantes. Conviene anotar aquí, para pintar el contexto completo, que Bono pertenece al partido que ha instrumentalizado la violencia en las manifestaciones en su propio beneficio con cualquier excusa, manifestaciones en las que el amedrentamiento, el acoso y hasta la pura agresión a los cargos y votantes del PP se convirtió en una práctica habitual; y pertenece también al Gobierno aupado al poder, precisamente, por medio de esa estrategia, y sustentado en él por un partido que se alinea decididamente con los victimarios, no desde luego con las víctimas. Ahora no debe extrañarse de recibir un poco de su propia medicina.
No se puede decir ahora, llevados de ese afán tan extendido de quedar bien, que "es momento de olvidar las luchas partidistas para recordar todos juntos a los muertos", y bla bla bla. Para recordar a los muertos, no como acto de mera propaganda sino como acto de estricta justicia, hay que profundizar bastante en la lucha partidista, hay que separar el grano de la paja. Si así lo hacemos, no tendremos más remedio que señalar la profunda inconsistencia del Gobierno, quien no tiene derecho a pedirnos que nos olvidemos de la lucha partidista cuando, con sus vacilaciones y banalidades, está dando alas a quienes quieren romper España, en connivencia con los asesinos y por encima del sacrificio de las víctimas.
Si queremos de verdad honrar la memoria de los muertos y, lo que es incluso más importante, contribuir a la libertad, la justicia y la seguridad para los vivos, no tenemos más remedio que oponernos a los asesinos, a sus beneficiarios y a sus colaboradores, entre los cuales debemos contar a quienes, pese a sus elevadas responsabilidades, se conforman con mecerse en su propia verborrea vacía y, por lo demás, no hacer nada.

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posted by Freelance at 9:18:00 p. m.

viernes, enero 21, 2005

El Pobrecito Hablador

Lo confieso. He abierto un blog en Qué! Lo he llamado El Pobrecito Hablador y estoy actualizándolo por medio de un procedimiento muy sencillo. Me limito a copiar en cada post el primer párrafo de cada post que cuelgo aquí, en FC, y a continuación pego un enlace al post original de FC con la indicación "Leer artículo completo".
Ignoro si este método traerá muchas visitas. De momento, en dos días, ha traído seis o siete nada más, pero se supone que las campañas publicitarias que están llevando a cabo terminarán por cuajar de verdad, y Qué! tendrá volumen de lectores.
También he pensado ir colgando posts sobre Madrid, ciudad que me toca sufrir (y a veces, secretamente, disfrutar) y sobre su gobierno municipal. Pero si ya ando muy mal de tiempo para FC, imagino que ese plan mío quedará en agua de borrajas.
Qué! me genera una gran desconfianza desde que Erpayo nos contó la censura de la que allí fue objeto. El blog de Daniel, sin embargo, aguanta el chaparrón, al menos por ahora, pese a las duras críticas vertidas en él contra el gratuito. Tampoco parecen muy brillantes los primeros artículos que han publicado con gran despliegue tipográfico en la edición de papel. En relación con la electrónica, llama la atención el hecho de que existan unos cuantos posts de ciertos blogs que se mantienen en la portada de forma continuada, en vez de una rueda cronológica o un ticker con los posts de todas las bitácoras, como parecería más lógico. Ayer, durante todo el día se pudo leer uno cuyo título rezaba: "Esperanza Aguirre es una gran mentirosa", o algo parecido. Hoy, sin embargo, hay otro que le da cera al cine español.
Veremos como evolucionan las cosas.

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posted by Freelance at 5:01:00 p. m.

Cine español = caca.

"El verdadero problema es que la industria cinematográfica española en pleno se ha politizado de una forma asombrosamente intensa, fenómeno que sólo se explica por su total dependencia de los fondos públicos y por la correlativa influencia que el poder político es capaz de ejercer sobre los subvencionados".
Ayer se publicaron las cifras de negocio del cine español en el año 2004. Pueden leerse aquí. También puede y debe leerse la reflexión aparecida en Carmelo Jordá sobre el mismo asunto.
Las cifras son escalofriantes. Tres millones de espectadores menos que en 2003. La cifra adquiere dimensiones mucho más retumbantes si se expresa en porcentaje: un 14% menos. Y todo ello en un año que, en general, ha sido bueno para la industria de la exhibición en España: 140 millones de entradas vendidas a lo largo de todo el año, más de un 8% por encima del año precedente.
Sorprende la reacción de los responsables: el productor José Antonio Félez respira por la herida y afirma que "éxito no es igual a calidad", reflexión muy legítima que, sin embargo, no parece haber calado entre los espectadores. Mercedes Sampietro se apunta al mismo carro: "Muchas películas estadounidenses no son mejores en calidad, pero la competencia es muy desigual". Como dice Carmelo, al final la culpa va a ser de Bush. Aplicando la lógica de los malos perdedores, tanto Félez como Sampietro eluden cualquier reflexión sobre sus propios errores y se muestran partidarios de la aplicación del Bálsamo de Fierabrás de las subvenciones: inyectando más dinero público se resolvería el problema de la falta de gusto de la gente. Y si no se resuelve, por lo menos ellos cobrarían un pico, aunque los cines donde se exhiban películas españolas estén como un solar.
Lo preocupante del asunto, con todo, no es eso. El verdadero problema es que la industria cinematográfica española en pleno se ha politizado de una forma asombrosamente intensa, fenómeno que sólo se explica precisamente por su total dependencia de los fondos públicos y por la correlativa influencia que el poder político es capaz de ejercer sobre los subvencionados. El PSOE, que proclama sin rebozo de ninguna clase las bondades de la cultura subvencionada, se ha convertido en el Patrón de los cineastas españoles y éstos, do ut des, le han devuelto los favores en forma de constantes algaradas callejeras de acoso al PP, manifestaciones extemporáneas de apoyo político aprovechando cualquier oportunidad e incluso productos cinematográficos de pura propaganda (como puedan ser películas perfectamente olvidables del estilo de Hay Motivo o, hace unos años, Libertarias).
Lo que no quieren ver los cineastas del pesebre es que la derecha sociológica, que se muestra tan reacia a manifestarse por las bravas, con cacerolas y pancartas, es sin embargo muy receptiva al ejercicio de medidas de presión económica. Se ha demostrado con el batacazo del Cava catalán durante estas navidades, y se demuestra también en el caso del cine. Muchas personas de ideología conservadora se muestran rotundas en su negativa a pisar una sala de cine donde se exhiba una película hecha por esos titiriteros. De este modo, el cine español se ha colocado a sí mismo en la disyuntiva de mostrar con claridad su color político, sí, pero a costa de hacer cine sólo para un 50% del mercado interior.
A los cineastas no les importa mucho, claro. Al fin y al cabo, los suyos están en el Poder, y lo que no paguen los irritados espectadores en taquilla lo pagarán los no menos irritados contribuyentes a través de la taquilla de los impuestos. La dignidad profesional y el gusto por las cosas bien hechas no tienen nada que ver con ellos: el dinero (aunque se consiga por medio de un vergonzoso servilismo hacia un partido), sí.

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posted by Freelance at 9:33:00 a. m.

jueves, enero 20, 2005

¡A la huelga!

Leemos hoy en Ajopringue sobre la huelga de los empleados públicos franceses. Se pregunta Trotsky en el artículo: “pero, ¿y los usuarios de esos servicios sociales? ¿Quién les protege? Ya se ve que el Estado no".

Y es evidente que no, entre otras cosas porque el objetivo del Estado no es la protección de los particulares, sino que, tal como se entiende en Europa, el Estado (sobre todo cuando calza su pomposo apellido: del bienestar) no es más que la expresión de aquella aspiración de muchos que ya enunció Bastiat: la de vivir a costa de los demás.

Por eso, ante la huelga de funcionarios en Francia, yo me sumo a la iniciativa de The Dissident Frogman: yo también me pongo en huelga.

Como seguramente sabéis, el 25% de ultraprivilegiados trabajadores franceses que viven a expensas del resto de nosotros acaban de decidir que van a dejar de fingir que trabajan y van a volver otra vez a adoptar su posición por defecto: la huelga.

Las razones esgrimidas no son realmente relevantes, y la justificación de fondo siempre es algo parecido a “trabajar menos, cobrar más, nada de responsabilidades por lo que hacemos y lo que dejamos de hacer y vosotros, panda de gilipollas, a seguir pagando la factura, ¿de acuerdo?”

(…)

Después de muchos años de observación de los funcionarios franceses y sus formas de actuación, creo que para obtener un éxito semejante al suyo debo hacer más o menos esto:

A. Para conseguir el mismo poder sobre el resto de la plebe, exigiré la nacionalización de este blog y, una vez que lo consiga, haré que se declare el blogging como prerrogativa exclusiva de The Dissident Frogman (time to take sides) al objeto de proteger el interés del Estado. Por Ley. Cualquier otro blog será declarado ilegal, y los infractores serán perseguidos con todos los medios al alcance del Estado.

Mientras no lo consiga, estoy en huelga.

(…)

D. A partir de este momento, será obligatoria para todos los lectores de blogs la inscripción en el Ministerio Francés de Asuntos Blogueros Interiores y Exteriores (de nueva creación), así como la lectura diaria de The Dissident Frogman con independencia de la frecuencia de mis actualizaciones. También se instituirá una aportación mínima obligatoria totalmente espontánea a través de PayPal. Y atención: alguien estará vigilando, los infractores serán sancionados económicamente y, eventualmente, incluso podrán ser excluidos de la lectura obligatoria de blogs. (Estas medidas se extenderán a todos los usuarios de Internet en el futuro, tan pronto como Internet quede bajo jurisdicción francesa).

Mientras tanto, estoy en huelga (…).

E. Teniendo en cuenta que The Dissident Frogman es un servicio público de carácter cultural, intelectual y artístico (y a veces hasta un poco divertido), no se dirigirá a la consecución de ningún vil ánimo de lucro. Lo mismo que El Mundo®, la Cultura no es mercadeo y nosotros, los artistas intelectuales culturales, no somos vendedores de coches usados.

En todo caso, se recuerda que esto no afecta de ninguna forma a mi salario mínimo ni a ningún otro de mis derechos adquiridos en modo alguno.

(...)

Hay que leérselo entero. Yo llevo un cuarto de hora partiéndome de risa y no puedo traducir más.


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posted by Freelance at 6:54:00 p. m.

Outsourcing y sector público.

Eamonn Butler nos contaba el otro día en el Adam Smith Institute Blog una insólita iniciativa de una administración local inglesa, el Concejo de Borough, que ha firmado un contrato de tres años y 3,6 millones de libras esterlinas por el cual el Concejo del Condado de Kent llevará a cabo la gestión del primero en régimen de outsourcing.

Aunque Butler mira la iniciativa con optimismo (aun reconociendo que, de momento, es apenas una anécdota), uno no puede sustraerse a ciertas reflexiones ante la posibilidad de que este modelo se generalice.

El outsourcing es una práctica sumamente extendida en el mundo de la Empresa privada. En sentido amplio, cualquier actividad empresarial presente en el Mercado es outsourcing, ya que todo servicio o bien adquirido en el mercado responde a alguna necesidad que el adquirente no puede satisfacerse por sí mismo y que debe resolver, por tanto, acudiendo a fuentes externas presentes en el mercado. En sentido estricto, sin embargo, se denomina outsourcing a la externalización de alguna de las actividades que comúnmente las empresas desempeñan por sí mismas, bien porque forman parte de su core business, bien porque afectan a áreas estratégicas de la gestión empresarial. Por ejemplo, se habla de outsourcing del primer tipo cuando una fábrica de automóviles adjudica a un taller externo todos los trabajos de calderería; el outsourcing de la segunda clase, que es el más habitual (y de hecho muchos teóricos de la ciencia empresarial creen que es el único outsourcing merecedor de tal nombre) puede consistir en la externalización por parte de una compañía de su departamento de gestión del personal, o de su departamento de atención telefónica a clientes.

La conveniencia del outsourcing se justifica por razones de coste y, en menor medida, de calidad. En el primer respecto, es evidente que una compañía especializada, por ejemplo, en la prestación de servicios de call center tiene la oportunidad de aplicar importantísimas economías de escala en función del volumen de llamadas recibidas, volumen de llamadas que será tanto más elevado cuanto mayor sea el número de sus clientes. De este modo, saturando los recursos empleados en la prestación del servicio (los operadores, las PABX, los servidores informáticos, las comunicaciones), el proveedor de servicios puede reducir notoriamente el coste por unidad de trabajo de modo que, aun después de aplicarle su margen de beneficio, el precio sigue siendo competitivo en comparación con el coste que debería soportar una compañía (por ejemplo, una pequeña aseguradora) que quisiera mantener su propio call center.
En el mismo sentido, la compañía cliente puede no sólo reducir el coste del servicio, sino adaptarlo a sus propios flujos de caja, hacerlo variable, ya que el precio pagado al proveedor no suele consistir en una tarifa fija sino en una cuota variable en función de las unidades de servicio efectivamente ejecutadas. Esto representa un beneficio sensacional para la empresa cliente. Imaginemos que se trata ésta de una empresa de venta por catálogo: su actividad experimentará un crecimiento notabilísimo en el mes de diciembre, coincidiendo con la campaña navideña de ventas y, por tanto, recibirá durante esa época el doble de llamadas que de costumbre, llamadas que tendrán que ser atendidas por el doble de operadores. Si la empresa cuenta con su propio call center enfrentará la disyuntiva de mantener todo el año una estructura poco saturada (y, por tanto, un elevado coste por unidad de servicio) u ofrecer una calidad mediocre durante el pico de diciembre, incurriendo en importantes costes de oportunidad. Por el contrario, si la empresa ha externalizado el servicio sólo tendrá que pagar una cuota más elevada en diciembre, ajustando de este modo sus costes a sus beneficios de forma armónica y permanente.

Esta práctica, cada día más presente en el mundo empresarial (y quien esto escribe lleva ya unos añitos viviendo de ella), está regida, como es lógico, por las inexorables fuerzas del Mercado, gracias a las cuales todos los agentes que intervienen en el intercambio valoran más lo que obtienen por medio del mismo que lo que aportan. Sin embargo, regresando al caso expuesto por Butler en el ASIB, ¿cuáles son las fuerzas que operan en un intercambio operado en el seno de un pseudo-mercado donde los agentes son organismos públicos?

Probablemente, el efecto primero será que los vecinos de Borough recibirán un servicio público algo mejor, que puede parecer un efecto beneficioso a no ser porque, en realidad, los vecinos de Borough están siendo privados en todo caso de su derecho a elegir el servicio que prefieren, y a valorarlo conforme a su situación particular por la vía del precio, cosa que su Concejo les impide. Por otra parte, tampoco sabemos si esos 3,6 millones de libras son más o menos que el coste que hasta el momento soportaba el Concejo de Borough por prestar los servicios con sus propios medios y, lo que es peor, nunca lo sabremos. Si Borough fuera una empresa privada, con una cuenta de explotación y unos accionistas interesados en rentabilizar sus inversiones, tendríamos la respuesta en seguida: si la firma del contrato no resultase rentable (es decir, si no fuera un buen negocio) el Consejo de Administración cancelaría el contrato de inmediato o, simplemente, se vería fuera del mercado. Sin embargo, tratándose de una administración pública por completo ajena al concepto “cuenta de resultados”, nadie se molestará en comprobar la eficiencia económica de la medida. A lo sumo, se medirá en función del tiempo de ocio adicional que concede a los funcionarios afectados.

Aún más inquietante es pensar en el destino final de los 3,6 millones de libras pagados por Borough a Kent con el dinero recaudado coercitivamente a los vecinos de Borough. Se supone que ingresarán en las arcas públicas de Kent y se dedicarán, bien a reducir los impuestos pagados por los vecinos del Kent, bien a financiar nuevos servicios públicos que disfrutarán éstos. Es decir, se producirá un trasvase de fondos públicos, obtenidos gracias a la capacidad coactiva de Borough, desde las arcas de dicho Concejo hacia las de Kent por la única causa de que los gestores públicos de Borough son más torpes o más haraganes que los de Kent. Extraña manera de llevar a cabo la redistribución de la riqueza.

Butler afirma que el beneficio, en todo caso, provendrá de la capacidad de las administraciones más grandes, como la de Kent, para generar economías de escala de las que podrán beneficiarse administraciones más pequeñas (en este caso, Borough) por la vía del outsourcing. Al afirmar eso, Butler está pensando en clave privada, en clave de mercado. Para que esto suceda se necesitan dos condiciones previas que, lamentablemente, no parece que concurran en este caso: primero, que el Ayuntamiento de Borough pueda, para de verdad hace rentable la medida, deshacerse de los recursos propios improductivos, cosa que parece improbable tratándose de funcionarios; segundo, que la calidad y adecuación de unos servicios y otros pueda ser ponderada por la vía de los precios, cosa que tampoco sucede, porque dichos servicios no se ejecutan a cambio de precios obtenidos libremente, sino de impuestos recaudados coactivamente. Si cualquiera de los dos contratantes entiende que tendrá problemas para casar el valor obtenido del intercambio, le bastará con elevar un poco las tasas municipales para cuadrar las cuentas.

En todo caso, tampoco debemos perder completamente las esperanzas. Puede que la introducción de figuras y elementos típicamente “de mercado”, como es el outsourcing, en la órbita de la función pública termine conduciendo a ésta por la senda de la privatización. Eso siempre y cuando no suceda lo contrario, y el Condado de Kent se dedique a ofertar sus servicios en el mercado en competencia con las firmas privadas de gestión, con los Accenture, PriceWaterhouseCoopers o Ernst & Young. Que cosas más raras se han visto.

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posted by Freelance at 4:12:00 p. m.

Manifiesto por el NO

Acaba de llegar a mis manos un breve texto titulado Manifiesto por el NO, donde un conjunto de personas pertenecientes a diferentes ámbitos profesionales exponen razonadamente su posición, contraria al proyecto de Constitución Europea y favorable, por tanto, al voto negativo en el Referendum programado para dentro de un mes.
Por mi parte, suscribo el posicionamiento general y la mayoría de los puntos concretos que se exponen en el Manifiesto; otros me parecen algo más objetables o menos significativos; finalmente, creo que pasa bastante de puntillas sobre el hueso de la cuestión (es decir, el carácter intrínsecamente autoritario e intervencionista del proyecto constituyente, que aboca a Europa a la adopción de un modelo político y económico agresivo hacia la libertad individual y de probado fracaso en el terreno práctico). Sin embargo, insisto en que el Manifiesto me parece adecuado, y representa una voz más dentro del necesario (y reducidísimo) coro de opositores al Proyecto.
Lo copio tal cual.
MANIFIESTO POR EL NO A LA CONSTITUCIÓN EUROPEA


Los abajo firmantes queremos transmitir a la opinión pública nuestra decisión razonada de votar no en el próximo referéndum de ratificación de la Constitución europea.

La ausencia previa de debate, con una elaboración cerrada en las clases políticas, la falta de información a los ciudadanos, la utilización abusiva de la consigna y el simplismo inducen a pensar que estamos ante un intento de plebiscito a la figura del actual presidente del Gobierno, quien pretende presentarse ante sus pares como el más europeísta convocando en solitario un referéndum con el que se trata de hacer asumir la Constitución a la trágala.
El mismo presidente que trata de legitimarse por este medio indirecto es el que rechaza cualquier relación entre la masacre de Atocha del 11 M y la victoria electoral del 14 de marzo. El mismo que no condena los terribles atentados contra la democracia acaecidos durante el 13 de marzo, con caceroladas, acosos a sedes del PP, manipulaciones mediáticas y criminalización de una parte importante de la sociedad española.
Intelectualmente resulta incomprensible, e incluso un insulto a la inteligencia, que los mismos mentores prediquen contra cualquier sacralización de la Constitución de 1978, o la existencia de una Constitución para todos los españoles, mientras se incide en la necesidad de respaldar otro texto, que la mayoría de los españoles ni tan siquiera conoce.
El texto de la Constitución en sí plantea muy serios interrogantes y muy graves problemas incluso de conciencia por la negación de las raíces cristianas de Europa. La referencia genérica a las religiones resulta, además de una impostura histórica, un eufemismo. La negación de una realidad evidente no puede ser entendida como otra cosa que como una manifestación de sectarismo, al que es preciso oponerse.
El proyecto político que trata de definir el texto, de lo que puede cuestionarse que sea una Constitución propiamente dicho, pretende, en su intencionalidad, generar una potencia alternativa a los Estados Unidos, con nostalgias imperiales de algunas de las naciones europeas, cuando la sensatez induce a apostar por el fortalecimiento de la relación trasatlántica, que fue fundamental en la resolución de la crisis de los Balcanes.
Destruyendo el Tratado de Niza, que se movía en la línea del consenso y el equilibrio, notas distintivas de la Unión Europea hasta el momento presente, el resultado es el intento de establecer la hegemonía de Francia y Alemania –dos expotencias atenazadas por el intervencionismo- sobre el resto de naciones.
Intensificar, con esas connotaciones artificiales, la unión política sólo puede conducir a intensificar las tensiones y a incrementar las bolsas de colocación para las clases políticas, que utilizan ya a Europa como coartada burocrática para onerosas jubilaciones. En ese sentido, resulta absurdo generar un presidente europeo, de competencias difusas, mientras se mantienen, al tiempo, las presidencias nacionales. Lo mismo cabe decir del futuro único ministro de Exteriores, mientras se mantienen las cancillerías nacionales. Eso sólo conducirá al aumento de la burocracia y a conflictos de intereses. La tradición de Europa, y en lo que ha sido eficaz la Unión Europea, no se mueve en la narrativa de unos supuestos Estados Unidos de Europa, sino como zona de libre cambio y de libre circulación de las personas. En esa línea, resulta ingenuo pensar que nuestros problemas internos van a ser resueltos mediante su proyección al ámbito internacional.
Es preciso rechazar que la decisión en la próxima consulta popular sobre la Constitución se mueve en términos del tipo Europa sí o no, o que cualesquiera de las opciones representen, de partida, más o menos europeísmo. Una victoria del no simplemente nos retrotraería al Tratado de Niza, en el que la posición de los intereses españoles está mucho mejor definida y representada.
Enrique de Diego, periodista y escritor; Álex del Rosal, editor; Guillermo Dupuy, sociólogo; Joaquín Santiago, periodista; Miguel Gil, periodista; Ricardo Rico, empresario; Pilar Brañas, empresaria; Graciela Wangüemert, abogada; Juan Delgado, periodista.

Para sumarse al manifiesto: escribir un correo.

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posted by Freelance at 1:11:00 p. m.

miércoles, enero 19, 2005

Control público vs. Control privado

Es necesario contar con armas afiladas para concurrir a la batalla por las ideas. Jahd nos proporciona una que corta como una espada en el debate sobre la presunta necesidad de los controles públicos de calidad.
Uno de los argumentos más frecuentemente esgrimidos por los estatistas, incluso por los más moderados, para defender la extensión de las actividades públicas sobre el funcionamiento del Mercado es la presunta necesidad de controlar la adecuación de los productos (alimentos, juguetes, automóviles) a ciertos requisitos de seguridad y salubridad. Aducen los estatistas que el consumidor medio es incapaz de apreciar el grado de cumplimiento de los productos en relación con dichos requisitos y que, siendo costoso su cumplimiento para el proveedor, puede éste evitar incurrir en dichos costos para maximizar su beneficio, ya que el incumplimiento, por la razón dicha, no ha de repercutir en la demanda.
Hoy escribe Jahd un excelente artículo en Sandwiches en la Torre de la Vela donde, con claridad, sentido común y ejemplos, se desmonta dicha visión, tomando como ejemplo el caso de los controles de salubridad de los alimentos. Poco se puede añadir a lo dicho en el artículo, cuya lectura recomiendo. La existencia del monopolio del Estado sobre el control alimentario impide la creación de un cross market de agencias privadas de control, agencias que competirían entre sí, y que aportarían valor tanto a los consumidores (que se beneficiarían de su función controladora) como, desde luego, a los proveedores, para quienes la certificación de salubridad emitida por una u otra agencia significaría un mejor posicionamiento de mercado.
¿Y quien lo paga? preguntará nuestro estatista, todavía muy seguro de sí mismo. Nada más sencillo y, lo que es más, nada más demostrado por la práctica empresarial. Numerosos proveedores de servicios y fabricantes de maquinaria industrial o de consumo pagan elevadas cantidades a agencias privadas de Certificación de Calidad (como Lloyd's Register, el Bureau Veritas o la agencia alemana TÜV) al objeto de incorporar a su publicidad corporativa y a la superficie de sus productos el sello de certificación de calidad, poderoso argumento comercial por medio del cual generan confianza en los consumidores y mejoran, por tanto, su posicionamiento de mercado. Estas agencias eligen sus métodos de certificación según criterios de mercado, no en función de la decisión más o menos acertada de un conjunto de funcionarios y, por tanto, compiten entre sí; una agencia cuya certificación fuera meramente cosmética desaparecería, como señala Jahd, porque no estaría aportando realmente ningún valor a su clientela. Y, en todo caso, sería decisión de los consumidores adquirir productos y servicios no certificados o con una certificación emitida por una agencia con fama de poco severa (y por ende, barata para el productor): para eso, claro, haría falta una ética de la responsabilidad que, al menos en España, falta. Si un consumidor compra la fruta en un mercado callejero o compra los juguetes de sus hijos en los bazares chinos, debe saber que aprovecharse del bajo costo de esos productos no es gratis, sino que con ello está renunciando a su derecho a la seguridad y está asumiendo el riesgo de intoxicarse con una manzana en mal estado o de que sus hijos se ahoguen con una pieza suelta de un juguete barato.
El coste de estas certificaciones, asumido por los proveedores, sería repercutido finalmente a los consumidores, claro está. Por eso, entre otras razones, el juguete de Toys'r'us es mucho más caro que el del bazar. Pero es falaz afirmar que, en el caso de agencias públicas, dicho coste no se repercute. Primero, porque muchas agencias públicas o seudopúblicas (como la española AENOR) cobran por sus servicios lo mismo que cualquier agencia privada; y segundo porque, en todo caso, el coste de funcionamiento de una agencia pública en un sistema de monopolio perfecto se repercute a los consumidores por la vía inexorable de los impuestos. Todo tiene un coste, y ese coste, tarde o temprano, acaba alcanzando nuestros bolsillos.
Nada justifica que un sector de mercado, cualquier sector de mercado (es decir, cualquier actividad que responde a una demanda voluntaria de los agentes del mercado) sea asumido caprichosamente por el Estado. El control de calidad de los productos que consumimos tampoco.

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posted by Freelance at 11:20:00 a. m.

martes, enero 18, 2005

Un refugiado holandés

Como dicen siempre las películas de la sobremesa, esta historia, aunque ligeramente novelada, está basada en hechos y personas rigurosamente reales.
Cuando escuchamos la palabra refugiado en seguida la asociamos mentalmente a todas esas imágenes que, con machacona insistencia, ofrecen los medios de comunicación, obtenidas en esos lugares que hemos aprendido a conocer como zonas de conflicto, y donde verdaderas muchedumbres se hacinan, con lo puesto, en precarios poblados móviles formados por tiendas de campaña con el logotipo de ACNUR o de Cruz Roja.
Sin embargo, uno puede refugiarse de muchas cosas, y los conflictos pueden presentarse bajo muy diversas apariencias.
Uno de mis socios tiene una casita en una playa del sur de España. El vecindario es mayoritariamente extranjero: alemanes, británicos, escandinavos, casi todos de edad ya madura, mudados a España para dejar transcurrir aquí sus años de retiro. No son precisamente lo que entendemos normalmente por refugiados.
Uno de los vecinos de mi socio es un viejo holandés, ex empleado de la Phillips, algo impedido del lado izquierdo. No hace mucho que vive en España, pese a que llevaba ya más de diez años jubilado. El otro día entabló una larga conversación con mi socio, y en ella le hizo una sorprendente revelación: en realidad, era un refugiado.
- Las cosas en Holanda se están poniendo serias para los ancianos, ¿sabe? Ahora es la norma que permitirá aplicar la eutanasia activa a los niños pequeños sin otra autorización que la de los padres; pronto será la que permita aplicársela a los ancianos sin más autorización que la de los hijos; mucha gente en Holanda habla ya de la necesidad de implantar esa norma, lo consideran una especie de derecho de tipo ético. Yo tengo dos hijos: no son malos chicos, pero tienen mucho trabajo, muchas ocupaciones. De momento, yo me valgo bastante bien, pero he tenido un par de accidentes cerebrales: el siguiente puede dejarme postrado en la cama y, lo que es peor, privado del habla, quien sabe si de la capacidad para comunicarme. Esa posibilidad me obsesiona en cierto modo, me da mucho miedo. Mire, se lo aseguro, mis hijos no son dos malas personas, pero ¿cómo iban a poder cuidar de un viejo paralítico? Ellos deben dedicarse a sus propios hijos, a sus mujeres, a su trabajo. Por otra parte, un asilo es muy caro en Holanda. Yo no digo que mis hijos tengan que cuidarme ni que costear un asilo para el cual, de todas formas, no tienen dinero. Pero ¿sabe? tengo bastante miedo. Si caigo enfermo, no sería raro que decidieran quitarme de enmedio: al fin y al cabo, la gente anda diciendo que esto es un derecho de los propios ancianos, una exigencia ética. ¿Por qué no iban a creerlo también mis propios hijos, si mucha gente lo dice, si el propio Estado lo dice, y hasta lo autoriza? Seguramente, si mis hijos autorizasen mi eutanasia, lo harían creyendo de corazón que estaban ayudándome, puesto que las Leyes así lo establecen y tanta gente bien informada, periodistas y científicos y catedráticos lo dicen. Yo, sin embargo, tengo miedo. Seguramente que es mejor morir cuando uno está imposibilitado, pero qué quiere que le diga: yo no quiero morir así. Por eso he venido a España. Aquí no existen esas leyes. Si caigo gravemente enfermo, en algún sitio me tendrán, digo yo. A veces, eso sí, echo de menos a mis nietos. A mis hijos también, claro.
En España, donde ha venido huyendo de la eutanasia, el viejo refugiado holandés se siente protegido ante sus hijos y ante el Estado, al contrario que en Holanda. Al menos por ahora.

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posted by Freelance at 9:23:00 p. m.

Por qué votaré NO a la Constitución Europea

Abro con este comentario la serie de ellos en los que, como ya amenacé en su momento, trataré de argumentar razonadamente (o sin razonar) mi decisión de votar NO a la Constitución Europea.
He decidido ser absolutamente sincero, no dejarme llevar por el rigorismo jurídico y expresar aquí incluso los motivos más subjetivos y personales que se me ocurran. Es decir, probablemente habrá veces en que haré como Óscar Wilde cuando dijo que desconfiaba de la Teoría de la Evolución de las Especies porque nadie iba a creer una teoría enunciada por un hombre tan horrible. Al fin y al cabo, ya han salido muchos que, en un alarde de racionalidad, afirman que votarán SÍ porque personas muy listas dicen que hay que votar SÍ.
Iré vertiendo aquí los comentarios, eso sí, de la forma más ordenada posible, y refiriéndome siempre a algún pormenor concreto. De modo que basta de preámbulos y allá vamos.
Votaré NO a la Constitución Europea...
1. PORQUE ES MUY LARGA.
Ahora ya no hay excusas. Ya no cabe decir que las versiones en .pdf que se bajaba uno de Internet estaban escritas con letras muy gordas, o con interlineados excesivamente amplios. En el ejemplar que, el pasado domingo, encartaron todos los periódicos de papel, pudimos comprobar que la Constitución no cabe en un cuadernillo, sino que constituye un respetable mamotreto o, por emplear terminología gacetera, un folletón.
Existe un cultismo jurídico, que ha alcanzado al habla vulgar por obra y gracia del periodismo, por el cual una Constitución, cualquier Constitución, puede igualmente denominarse Carta Magna. El nombre procede de la Carta o Chart que los barones británicos hicieron firmar al Rey Juan sin Tierra en 1.215. En dicha Carta se incluían 63 cláusulas o artículos que garantizaban ciertos derechos a los barones incluso contra la voluntad del propio Rey. Desde entonces, cualquier texto legal de ámbito general destinado a proteger derechos y libertades de rango jurídico superior se llama así, por analogía, Carta Magna.
La Carta Magna tiene ese nombre, Carta, porque no es más larga que una carta cualquiera: en formato de texto normal ocupa unas ocho o diez páginas. Y es que tampoco hace falta mucho más para plasmar los principios jurídicos generales en los que debe basarse la protección de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos.
Aparte esta, seguramente la Constitución más merecidamente famosa del mundo sea la Constitución de los Estados Unidos. Ha soportado bastante bien el paso de casi 218 años de Historia, lo cual no se puede decir de ninguna otra Constitución moderna. Consta de 7 artículos divididos en secciones, e incluye 27 enmiendas que, en ocasiones, son breves de una frase. En conjunto, ocupa unas 20 páginas.
Para los liberales españoles, es de muy grato y amoroso recuerdo la Constitución Española de 1812, llamada De Cádiz o, simplemente, La Pepa. Hay que reconocer que, pese al benemérito esfuerzo que condujo a su redacción, la técnica jurídica de los constituyentes gaditanos no era excesivamente depurada, y por ello la Constitución de 1812 incluye un número desproporcionado de Artículos (nada menos que 384) pero, al ser muchos de ellos tan breves, no ocupa más que unas 40 páginas en formato texto normal. En la versión facsímil enlazada más arriba puede verse que, en un formato de texto sumamente expandido, ocupaba su Edición Príncipe apenas 120 páginas.
La Constitución Europea que encartaban los periódicos el domingo ocupa más de 170 páginas de apretada y diminuta tipografía. Tiene la friolera de 448 artículos.
Semejante gigantismo, que parangona la Constitución Europea, al menos por su extensión, con cuerpos jurídicos de detalle como pueda ser el Código Penal o el Código de Comercio españoles, se explica sólo por dos posibles causas: la primera, que las personas tuviéramos centenares de derechos fundamentales que fuera necesario detallar minuciosamente; la segunda, que en dicho texto hipertrófico se regulen pormenores que en absoluto pertenecen al ámbito de los derechos fundamentales y las libertades públicas, sino a aspectos puramente de detalle, impropios de un texto cuya posición está en la cúspide de la pirámide jurídica. Obviamente, el tamaño del Proyecto de Constitución Europea se justifica por la segunda causa, no por la primera.
No sólo es absurdo regular en una Carta Magna pormenores tan detallados como: "Si la cuantía de los derechos aplicables a las mercancías procedentes de un tercer país a su entrada en un país o territorio es tal que, teniendo en cuenta el apartado 1 del artículo III-288, puede originar desviaciones del tráfico comercial en perjuicio de uno de los Estados miembros, éste podrá pedir a la Comisión que proponga a los demás Estados miembros que adopten las medidas necesarias para corregir dicha situación" (Art III-289) o "Las modalidades de aplicación por la Unión de la cláusula de solidaridad prevista en el artículo I-43 será definida mediante decisión europea adoptada por el Consejo, a propuesta conjunta de la Comisión y del Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión. Cuando dicha decisión tenga repercusiones en el ámbito de la defensa, el Consejo se pronunciará de conformidad con el apartado 1 del artículo III-300. Se informará al Parlamento Europeo" (Art III - 329.2). No, esta hiperregulación Constitucional no sólo es absurda sino profundamente negativa y contraproducente. No por casualidad he citado dos artículos contenidos en el Capítulo llamado IGUALDAD. ¿Qué otra palabrería es necesaria en una Constitución aparte el mero enunciado: todos los europeos son iguales ante la Ley? Ronald Reagan decía que a la Democracia no se le pueden añadir apellidos; con la Igualdad (o cualquier otro derecho fundamental) pasa más o menos lo mismo, y una regulación de la Igualdad que requiere de tantos circunloquios no puede por menos que ser vista como una regulación, no de la Igualdad, sino de sus excepciones, es decir, de los privilegios (etimológicamente: leyes hechas para unos pocos), que son justamente lo contrario de la verdadera Igualdad.
Los derechos fundamentales y las libertades públicas se enuncian sobradamente en una página. El resto, hasta completar las más de 170 de esta Constitución Europea, no pueden entenderse sino como la expresión de innumerables limitaciones y cortapisas de esos derechos y libertades. Por tanto, hé aquí mi primer motivo para no votar esta Constitución Europea: porque es demasiado larga.

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posted by Freelance at 7:39:00 p. m.

Carlos Sabino en Diario Exterior

Una interesante y didáctica entrevista con Carlos Sabino en El Diario Exterior.
Carlos Sabino, Director Académico del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE) y Profesor Emérito de la Universidad Central de Venezuela, concede una interesante entrevista a El Diario Exterior en la que reflexiona sobre el Estado de Bienestar y el papel de la política de subsidios en la perpetuación de la pobreza.
[...] La política social, entonces, es social porque se ocupa de los problemas de amplios sectores de la población para tratar de mejorar sus condiciones de vida, pero no deja de ser "política" en el sentido más directo y más pedestre de la palabra: lo que hacen los partidos y los dirigentes para tratar de captar y mantener votos.
[...] los subsidios, empleados con profusión en América Latina, que pueden ser indirectos o directos. Los indirectos tienen un impacto inmediato muy visible y parecen eficaces desde el punto de vista político, pero son económicamente un desastre [...]
[...] el problema del estado de bienestar es que, hasta cierto punto, es como una ilusión: el dinero que gasta el gobierno viene de los impuestos ¿de qué otra parte podría venir? O sea que es la misma gente la que paga sus supuestos beneficios, a través de la enorme burocracia del estado. Claro, se podrá decir que así se "redistribuye la riqueza", los más ricos pagan lo que reciben los más pobres, pero eso en realidad no está del todo comprobado: en muchas partes de Europa, por ejemplo, a los trabajadores se les quita también una suma muy grande de sus ingresos, no es raro que supere el 50%, lo que hace surgir otra pregunta : ¿no sería más práctico, y más eficaz, que ellos mismos gastaran la totalidad de esos ingresos en sí mismos? ¿No lo harían mejor, de un modo más flexible, pues cada uno conoce mejor que nadie sus propias necesidades? [...]
Una visión extremadamente sencilla, didáctica y sur le terrain del Liberalismo económico y de acción política por parte de este ensayista, colaborador habitual de varios medios de corte liberal. Muy recomendable.

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posted by Freelance at 10:11:00 a. m.

lunes, enero 17, 2005

Apostillas a "La falsa dialéctica del diálogo"

En un comentario al artículo La falsa dialéctica del diálogo, publicado en FC hace unos días, afirmaba mi admirado Paybloy que quien mejor nos representa anda, en este asunto del desafío independentista vasco, poniendo cara de póker y sin hacer realmente nada.
Asumiendo que quien mejor nos representa sea una ironía y quiera con ello decirse "el PSOE", es evidente que tiene razón. El Gobierno ha procedido como suele hacer, envolviendo el asunto en una nube de palabrería vana y bailando el rigodón de las formas sin atreverse a encarar el problema. Incluso ha esgrimido Zapatero el argumento (arriesgadísimo) de que será la sociedad vasca la que ponga las cosas en su sitio, otorgando el voto de forma mayoritaria a los partidos del mal llamado bloque constitucionalista. Eso no sólo es jugar a los dados sino, una vez más, cargar la propuesta de Ibarreche de legitimidad; analizando el argumento de Zapatero a sensu contrario, tenemos por fuerza que admitir que un voto mayoritario, e incluso aplastante de los vascos a los partidos nacionalistas deberán convertir el Plan Ibarreche en una opción válida. Es lo que pasa cuando se habla por hablar.
Sin embargo, si entendemos que quien mejor nos representa es el PP, no puedo estar de acuerdo con el comentario. Lo cierto es que el margen de maniobra del PP es muy reducido pero, dentro de ese margen, ha obrado de la mejor manera posible. Tomando el toro del problema por los cuernos, Rajoy ofreció a Zapatero un gran pacto de Estado para garantizar la gobernabilidad de España en caso de ruptura con los nacionalistas radicales del PNV y de ERC, después de escuchada reiterada la taxativa amenaza lanzada por éstos últimos contra el Gobierno para el caso que el PSOE forme lo que, en la dialéctica de enfrentamiento que tan cara es a los nacionalistas, un frente parlamentario contra el Plan separatista. De este modo, la ruptura del pacto de gobierno entre PSOE y ERC no representaría una amenaza desde el punto de vista institucional.
Imagino que Zapatero, pese a su permanente sonrisa, estará muy preocupado. La evidente radicalización de su electorado tras los aciagos días posteriores al atentado de Madrid y su propia trayectoria política desde entonces le harán muy duro de tragar un pacto de estabilidad con el PP; por otra parte, el permanente chantaje de ERC a cuenta de un asunto tan espinoso no deja de erosionar la posición del Gobierno ante la mayor parte de sus electores y eso, para un Gobierno tan preocupado por las encuestas, es un asunto de la importancia mayor.
¿Habrá valorado Zapatero la posibilidad de no atender, ni al pacto de Estado propuesto por el PP ni al chantaje de ERC y convocar, ante la pérdida de apoyos en las Cortes, Elecciones anticipadas? Acaso para adoptar semejante determinación sea necesario un coraje político con el que Zapatero, por desgracia, no cuenta. No es desdeñable la posibilidad de que, ante el electorado de la mayor parte de España, pudiera Zapatero presentarse como el Presidente que resistió al chantaje separatista, lo que debería, en buena lógica, conservarle la iniciativa política y reportarle un buen número de votos. Pero, ¿tendrá el valor de enfrentarse a un nuevo proceso electoral de resultado incierto, con el efecto de la Guerra de Irak y de los atentados ya completamente diluido y con un electorado del PP muy movilizado?
Como decían los seriales americanos de los años 50: la solución, en el próximo episodio.

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viernes, enero 14, 2005

En el tren

Un par de noticias aparecidas en El Mundo me han llamado la atención, y me gustaría levantar acta aquí de ellas.
Escribo esto a bordo del TALGO, en viaje de regreso desde Málaga a Madrid (que no se apresuren mis amigos malagueños a tacharme de descortés por no avisar: he venido con el tiempo muy justo). Escribo en el procesador de textos, a la espera de llegar a casa y subir el artículo al blog: por desgracia, vivimos todavía en una sociedad (la española) escasamente tecnificada. Y no lo digo sólo porque el tren carece de cualquier forma de conexión a Internet que, teniendo en cuenta que se trata de un medio de transporte propulsado por energía conducida por cables, sería especialmente fácil y barato de instalar; me refiero también al hecho de que, desde que he sacado el portátil, tengo la impresión de estar dando el cante a juzgar por las miradas que me dirige la mayor parte del resto de los pasajeros.

En el camino de ida (en avión), que he compartido con un famoso jugador de golf que lleva coleta y bigotes y cuyo nombre, desafortunadamente, no recuerdo, he ido leyendo el periódico (ElMundo), como solemos hacer los voladores habituales y obligatorios. Por cierto que el golfista, que llevaba un reloj de oro de a cincuenta mil (euros) leía El País, lo que me ha llenado de perplejidad; tal vez estuviera leyendo con atención algún artículo de fondo de esos que prodiga el diario de Polanco en el que se abominase de las desigualdades sociales imputables al irrefrenable liberalismo y se propugnase, con todo género de datos falsos, la urgente redistribución de la riqueza.

En todo caso, un par de noticias aparecidas en El Mundo me han llamado la atención, y me gustaría levantar acta aquí de ellas.

1. Según parece, el Gobierno va a promulgar una Ley limitando de forma drástica la capacidad de las Comunidades Autónomas para emprender campañas propagandísticas institucionales. En concreto, se limitarán los contenidos, de modo que en dichas campañas no se puedan mencionar los logros de gestión acreditados por los gobiernos regionales.

Ciertamente, la presunta necesidad de promulgación de esta Ley parte de una premisa ya bastante lamentable, como es la hiperinflación de organismos públicos. Por una vez, la legislación estatal no se dirige a regular la actividad del sector privado, sino la de otra parte del Estado mismo. Desde el punto de vista liberal no habría más que sentarse en la barrera a ver cómo los enemigos se despedazan entre sí, sin otra razón para el desconsuelo que pensar en los fondos públicos que se utilizarán para garantizar, por medio de ejércitos de inspectores a sueldo del erario, la eficacia de los controles previstos en la Ley.

Sin embargo, desde un punto de vista puramente político, no deja de ser notable que el Gobierno del Estado (del PSOE) quiera amordazar a los diferentes gobiernos regionales (mayoritariamente del PP) para que éstos no puedan siquiera lucir desde un punto de vista institucional los réditos de su política.

En su afán por adormecer la conciencia del respetable, el Gobierno no se consagra siquiera al noble arte del disimulo, y procede con una ruda franqueza de intenciones que espanta. La comparación en materia de prosperidad económica entre las autonomías gobernadas por el Partido Popular y el resto es tan astronómica que no puede pasar desapercibida. Hace pocas fechas se publicaban los datos relativos al comportamiento del empleo en España durante el último trimestre de 2004 y estos datos eran tan buenos que cualquiera habría pensado que el Gobierno iba a dedicarles un día de celebraciones nacionales; sin embargo, quien con más ahínco y satisfacción anunció los datos fue el Gobierno regional de Esperanza Aguirre. ¿El motivo? Muy sencillo, que con algo más del 10% de la población total de España, la creación de empleo en la Comunidad de Madrid ha supuesto alrededor del 40% del conjunto nacional. Sin embargo, en otras comunidades las alzas han sido mínimas. Ese hecho, teniendo en cuenta que la creación de empleo depende por modo principal de acciones (o mejor: inacciones) públicas derivadas de competencias transferidas, desnudaba de forma notoria el fracaso de las políticas estatistas del PSOE (por no hablar de los delirios filototalitarios de los gobiernos regionales nacionalistas) y el éxito de las moderadas propuestas liberales del Gobierno de Madrid. La reacción del Gobierno, por tanto, no podía hacerse esperar: y no se ha hecho.

2. En ese escenario de embridamiento de los poderes regionales, llama más la atención, por tanto, la complacencia con que el Gobierno de España mira el proceso de reforma del Estatuto catalán (proceso que, con boba admiración, proponen como ejemplo del seny político catalán ante la más agresiva estrategia vasca), después de leer otra noticia publicada en El Mundo, si bien con cierto disimulo, a una única columna y en página par.

Al parecer, el proyecto de reforma del Estatut que se está cociendo en estos momentos incluye una disposición por la cual los residentes en Cataluña tendrán el derecho de usar y (aquí está la novedad) el deber de conocer las dos lenguas cooficiales, es decir, el castellano y el catalán. Como desarrollo de ese principio, se contienen en el proyecto otros artículos por los cuales los miembros de la Administración de Justicia en Cataluña deberán conocer el catalán y usarlo como única lengua en el ejercicio de sus funciones y, asimismo, las comunicaciones emitidas por dichos funcionarios (resoluciones de todo tipo) deberán cursar igualmente en catalán, sin que los destinatarios puedan exigir la traducción al castellano. El artículo de El Mundo aventura tímidamente que los órganos públicos del resto de España tendrán que contar, entonces, con traductores; yo añado que no sólo el resto de organismos, sino también los abogados, procuradores, empresas y resto de ciudadanos, ya que todos podemos ser destinatarios, en uno u otro momento, de los autos, mandamientos, providencias, oficios o requerimientos de variada laya que los tribunales de cualquier parte de España tengan a bien proveer, incluyendo, claro está, los de Cataluña.

El PP, que se ha quedado solo (como era de prever) en la oposición a esta pintoresca exhibición de desvergüenza jurídica por parte de los redactores catalanistas del Estatut, ha argumentado que, en la práctica, eso equivale a la modificación de numerosas leyes orgánicas de ámbito nacional; añado yo que también implica una modificación de la Constitución, concretamente de los Artículos 3, 14 y 19.

Los Golpes de Estado se pueden dar a tortas, como Ibarreche, o de forma algo más sutil, pero por lo mismo más eficaz, como el Tripartit. Pese a que Zapatero se llene la boca de ponerles como ejemplo. O tal vez por eso mismo.
Post Scriptum:
Al final no ha sido hoy, sino mañana cuando he colgado el artículo. He dormido mal: en sueños se me aparecía De La Vega compareciendo anoche ante la prensa, dando cuenta, con un lenguaje no sé si hermético o simplemente inepto, del resultado de las negociaciones entre Ibarreche y Zapatero.

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posted by Freelance at 9:21:00 a. m.

miércoles, enero 12, 2005

La falsa dialéctica del diálogo.

Todos llevamos días leyendo multitud de comentarios y pronunciamientos públicos en relación con el Plan Ibarreche. A estas alturas y a grandes rasgos, creo que puede establecerse una clasificación de las posiciones sustanciadas en dichos comentarios, que vendrían a encajar en alguna de estas tres categorías (enunciadas desde el afán de claridad, en detrimento tal vez del debido rigor taxonómico):

1. Favorables al Plan. Esta postura es adoptada por los nacionalistas vascos (obviamente) y catalanes de ERC.

2. Contrarios al Plan y contrarios incluso a su planteamiento y debate en sede parlamentaria. Esta postura es adoptada por el PP y ciertos medios de comunicación.

3. Contrarios al Plan, pero partidarios de su planteamiento y debate en sede parlamentaria. Esta postura parece ser la del PSOE (y digo parece ser porque el PSOE no habla por única boca, y no es lo mismo escuchar a Pachi López que a José Bono; en todo caso, parece la opción seguida por el Gobierno), así como la de muchos nacionalistas moderados e incluso la de muchos medios de comunicación.

Quiero centrarme en el análisis de esta tercera opción, fundamentalmente porque es la opción abrazada, al menos en apariencia, por el Gobierno de España. Resumiendo, esta opción podría enunciarse con una frase leída en un post del blog de Lluis Foix: “Que no cunda el pánico. Se puede hablar de todo. También del plan Ibarretxe.

¿Cual es la diferencia fundamental entre esta opción y la 2, propugnada por el PP? Sabido que en el debate parlamentario el Plan Ibarreche será derrotado por la aplastante mayoría de los partidos nacionales, la diferencia entre la postura de unos y otros parece cosa de matiz, de estilo y, siendo así, da incluso la impresión que los partidarios de la postura 2 no son más que unos intolerantes que hacen escasa profesión de fe democrática, negándose al debate del Plan en el sacrosanto templo de Las Cortes. Estéticamente al menos, la posición 3 es mucho más armoniosa, más amable y democrática.

Sin embargo, lejos de ser una cuestión de matiz, es una cuestión de raíz. Mostrarse contrario al Plan pero favorable a establecer un diálogo sobre él comporta una importantísima petición de principio: que la propuesta contenida en el Plan es en sí misma legítima, que existe un interlocutor válido y que, si bien por el momento es rechazable, lo es por su contenido, no por su naturaleza, y podría por lo mismo volverse aceptable a condición de cumplir determinados requisitos o de reunir el suficiente número de votos.

Es necesario romper el tabú, tan poderoso en estos tiempos de Talante, de que “se puede hablar de todo”. Eso no es verdad, y parte de una deficiente, o simplemente perversa, concepción de la Democracia. Para poder hablar, para poder establecer un diálogo, es imprescindible contar con interlocutores válidos y con temas de conversación legítimos sobre los cuales quepa pronunciamiento por parte de los interlocutores. Ninguna de esas condiciones se da en este caso.

Habrá que empezar diciendo que España es, aparte una realidad histórica o incluso sentimental, como se encargaba de recordarnos Xabier Cereixo con emocionada prosa, una realidad jurídica. La cuestión no es baladí, porque el ordenamiento jurídico es algo así como el manual donde se contienen las reglas de juego que regulan las relaciones entre personas. Por su propia naturaleza, el ordenamiento no puede ser objeto de modificación unilateral por parte de los que están sujetos al mismo; si así fuera, carecería completamente de valor. Imaginemos una partida de poker donde, por voluntad unilateral de uno de los jugadores, las dobles parejas tuvieran, de repente, más valor que el full, todo con tal de ganar una mano determinada; es evidente que, en esas condiciones, el juego se torna imposible. Esto, que es tan evidente, se está pasando por alto de forma deliberada en relación con el conflicto planteado por Ibarreche.

En España, la capacidad para modificar las reglas del juego, es decir, la soberanía popular, descansa sobre el conjunto de los españoles, y los españoles es, por tanto, un concepto jurídicamente relevante; no sucede lo mismo con los vascos que, en realidad, no significa nada y es apenas un gentilicio. Dentro de su sesgada dialéctica, el gobierno vasco pretende convencernos de que existe una instancia de decisión en el llamado “pueblo vasco”, e incluso se argumenta que, en el País Vasco, la Constitución Española no es vigente en tanto que sólo fue aprobada por un 32% de los vascos. Esa trampa, revestida de respeto democrático por la libertad de elección, nos lleva al absurdo: tanto valdría reducir el ámbito de la libertad de elección a una determinada villa, a mi comunidad de vecinos, a mi propia persona que, por razones de edad, no pude votar la Constitución y, en consecuencia, no debería sentirme ligado a ella por esa especie de acto propio imperativo que, según el gobierno vasco, es el voto.

Esa misma soberanía presunta, la que viciaría la aplicabilidad de la Constitución en el País Vasco, es la que se invoca para dar validez al Plan Ibarreche: la soberanía de los vascos para decidir su propio futuro, como se dice con grandilocuente demagogia. Sin embargo, en el terreno de la realidad jurídica, no es más que un dislate por las razones anteriormente expuestas: ni los vascos son un órgano jurídicamente relevante, ni existe otra soberanía que la española. Con igual legitimidad e igual derecho que los invocados por el Gobierno vasco, cualquier conjunto de españoles podría sentarse a discutir y a decidir sobre cualquier cosa: los ilicitanos podrían votar en referéndum la sistemática adjudicación de la Copa del Rey al Elche un año tras otro; los alaveses podrían votar su secesión de la autonomía vasca; mi comunidad de vecinos podría anexionarse la piscina de la comunidad contigua; o yo mismo, constituido en depositario de la propia soberanía, podría declarar la abolición del sistema fiscal y dedicarme, con plena legitimidad, a no pagar impuestos. Al fin y al cabo, se puede hablar de todo, ¿o no?

De seguirse este camino, España se transformaría en la partida de poker que se mencionaba antes: la seguridad jurídica que dimana del Principio de Legalidad desaparecería, la soberanía perdería todo su valor y la convivencia se haría imposible ante la ausencia de reglas de juego. Algo muy sorprendente cuando el Plan que originará este caos se nos está vendiendo como un modelo para la convivencia.

Este contrasentido, esta simple trampa conceptual, han sido asumidos sin rechistar por el Gobierno de España. No están de acuerdo con el Plan, pero no tienen miedo a hablar sobre él, legitimando de este modo su planteamiento y al Gobierno vasco como interlocutor, y haciéndonos caer con ello en una simple celada dialéctica revestida de talante democrático. Sin embargo, no es una cuestión de miedo, ni de intolerancia, sino de responsabilidad y de rigor jurídico.

No es difícil prever lo que sucederá en el futuro próximo. El PNV perderá la votación en el Parlamento, pero ganará la batalla de la legitimidad, que es su único propósito. Anotado en su casillero ese lance fundamental, y despejado el camino penal por obra y gracia del Gobierno, nada le impedirá celebrar su cacareado referéndum, en ausencia de cualquier clase de garantía, y presentar sus resultados (que no cuesta imaginar que serán de corte a la búlgara) como la expresión de la voluntad de los vascos de decidir su propio futuro.

Ahí está el verdadero desafío. Es evidente que se funda en una grosera falsificación de la legalidad, pero llegados a ese punto a ver quien tira de la manta. Para entonces, puede ser ya demasiado tarde.


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posted by Freelance at 10:48:00 a. m.

lunes, enero 10, 2005

Marcador de Ideas

Un interesantísimo post en el Adam Smith Institute Blog se dedica a rearmar de argumentos a sus lectores en relación con diez caballos de batalla del pensamiento de izquierdas. Imprescindible para liberales aficionados al deporte masoquista de discutir con progres.
Después de unos días de relajo y vacación, vamos a entrar de nuevo en materia refrescando ideas y rearmándonos para el debate intelectual, que nunca viene mal.
El Adam Smith Institute ofreció el sábado en su bitácora un catálogo de diez afirmaciones propias del pensamiento progre; afirmaciones que, a causa de esa innegable capacidad para el marketing político que demuestra la izquierda (y del que tanto deberíamos aprender), se han convertido en algo así como verdades formales, de esas que se asumen como dogmas. Cada una de dichas afirmaciones se enlaza, en el post, con su correspondiente y cumplida contestación.
Traduzco las afirmaciones y enlazo sus respectivas respuestas.
Son muy recomendables todas las lecturas enlazadas; a mí me han parecido especialmente interesantes y reveladoras la 2, la 8 y la 10 porque aportan ciertos enfoques parciales que yo nunca había leído antes.

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posted by Freelance at 7:10:00 p. m.